¿Cómo debo cuidar el casco de bici para que dure más?

¿Cómo debo cuidar el casco de bici para que dure más?

Los cascos tienen una función fundamental, pero para que la cumplan a la perfección en caso de que lo necesitemos debemos seguir una serie de consejos para su cuidado, transporte y mantenimiento.

Texto:
J. Daniel Hernández
Foto:
Archivo
Publicado el 06/10/2017
¿Cómo debo cuidar el casco de bici para que dure más?

El casco es un elemento fundamental para la práctica del Mountain Bike, eso es innegable… el problema viene cuando no le cuidamos como debería, provocando que se deteriore y acorte su vida útil o lo que es peor, pierda propiedades de protección. Lo primero que hay que decir es que los cascos de bici se aconseja cambiarlos cada 3 o 5 años. En este artículo tienes las claves para decidir si debes cambiar o no de casco. Pero para lograr que dure el máximo posible, incluso que se pueda estirar algo más ese tiempo, debes seguir una serie de pautas para su cuidado y mantenimiento.

Presta atención a los golpes con ramas y arbustos

Es bastante posible que un casco de bici y en este caso concreto de Mountain Bike sufra golpes y arañazos con ramas, arbustos y demás. No tiene por qué ser a consecuencia de una caída, el simple paso por sitios estrechos y de bosque o matorral puede provocarlos. Evidentemente, un toque con una rama baja de un árbol no debería ser motivo para su sustitución. De hecho no deberían llegar a producirse daños, y de haberlos, normalmente no pasarían de ser estéticos.

Pero sin embargo es muy conveniente revisarlos, especialmente si somos conscientes de que nos hemos golpeado, y comprobar que no hay rajas o abolladuras ni en la cubierta, ni en el EPS interior. De encontrar estas señales, nuestro consejo es cambiarlo inmediatamente, ya que la estructura puede verse comprometida en el peor momento.

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Precisamente los cascos de ciclismo de montaña se difieren de los de carretera por llevar visera para esto. La visera nos protege, no sólo del sol (que muchas veces ni eso porque suelen ser pequeñas para no molestar la visión), sino de ramas y otros elementos que podrían llegar a golpearnos en la cara.

Las viseras están diseñadas para romperse y absorber toda la energía de estos impactos en lugar de que llegue al propio casco. Por eso, si se nos rompe la visera no debemos tratar de arreglarla en casa con cualquier chapuza (pegamento, cinta, etc.) sino que es preferible cambiarla. De hecho es mejor no llevarla a llevar un apaño inservible. La mayor parte de las viseras se pueden adquirir como recambio, y su coste no es elevado.

No dejes tu casco de bici tirado de cualquier manera al acabar la ruta

Seguramente todos lo hayamos visto, un compañero de ruta que al acabar de montar y llegar al bar a por las cañas de rigor, o a los coches para volver a casa, se quita el casco de bici y lo tira de cualquier forma, golpeándolo con la silla, con la propia bici o directamente tirándolo en el suelo.

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Al final lo que va a ocurrir es lo mismo que en el ejemplo anterior, seguramente los daños no pasen de estéticos, y allá cada cual con cómo quiera tener su material, pero llega un momento en el que esa falta de cuidado pasa factura, algunas partes pueden doblarse o la carcasa abollarse (o, como hemos visto, se rompe la visera) y entonces no nos quedará más remedio que cambiar su casco de bici. Y todo por no haber sido más cuidadoso.

Mucho cuidado a la hora de llevar el casco de bici en el coche o como equipaje

Otro de los errores más comunes que acortan la vida útil y propiedades de un casco de bici es si al llegar al coche lo dejamos suelto en el maletero de cualquier forma, y mientras conducimos de vuelta a casa (o al lugar de inicio de la ruta), éste va dando saltos por el maletero o por el interior, golpeándose con las paredes y puertas o cualquier otra cosa que llevemos.

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Tampoco es buena idea que lo dejemos en la “bandeja” del maletero o cualquier otra parte del interior del coche expuesta al sol, especialmente si va a estar así mucho tiempo. Es cierto que los cascos de bici deben resistir cierta cantidad de sol sin que su estética se vea perjudicada, pero en este caso las lunas del coche pueden hacer efecto lupa y además el calor que se genera dentro de un vehículo cerrado es mucho mayor que en el exterior, por lo que determinados plásticos y los pegamentos que los unen se pueden reblandecer y perder sus propiedades.

Si vamos a viajar con él tenemos que evitar apretarlo dentro de la bolsa de equipaje llena hasta los topes, ya que cualquier otro golpe puede acabar reventándolo. En este apartado me refiero, sobretodo, a cuando viajamos en tren, autobús o avión y el casco de bici va en la maleta o bolsa de deportes. Si la llevamos a punto de reventar y nos colocan otra bolsa encima, justo donde está nuestro casco de ciclismo, puede acabar cediendo a la presión y partiéndose. Lo mejor es colocarlo con cuidado, rodeándolo con algo de ropa que amortigüe posibles golpes.

Pon especial cuidado con los cierres y el barbuquejo de tu casco de bici

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Los cierres de los cascos de bici para MTB son, casi siempre, mediante una pinza plástica. Si nos los quitamos dando tirones acabaremos dando de sí esta pieza y provocando que se nos pueda abrir en el momento menos indicado. Es conveniente vigilar bien el buen estado de la pieza, que las patillas no estén dobladas, que no se aprecien grietas o cambios de color que indiquen una deformación de la misma.

Ante la mínima señal de mal funcionamiento, lo mejor es sustituirla. Si el casco de bici tiene poco tiempo y no tiene más señales de fatiga, se puede cambiar sin problemas. Si apreciamos que el paso del tiempo ha hecho mella en el resto de la estructura, es el momento indicado para comprarnos uno nuevo.

Las cámaras de acción mejor llevarlas en la bici y no en el casco

El uso de cámaras de acción ha proliferado dentro del MTB, y uno de los sitios preferidos para hacerlo es en el casco. Sin embargo es una mala idea, no sólo porque la cámara esté expuesta a las ramas que hablábamos antes, sino porque estamos añadiendo un punto de presión a la estructura del casco de bici para el que no ha sido diseñado. De hecho, la UCI las prohibió en competición 2015 salvo que el fabricante del casco lo homologase para llevar una cámara.

Los cascos de bici se diseñan para que, en caso de accidente, la fuerza del golpe se reparta por toda la estructura minimizando los daños internos. Por eso de nada vale gastarse un dineral en un casco con tecnología MIPS si luego le ponemos una cámara de acción que, en caso de tener un percance, puede hacer el efecto de un taladro en la carcasa y la estructura interna.

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Nosotros desaconsejamos completamente su uso, ya que la gran mayoría de los soportes son universales, sin tener en cuenta la forma específica de tu casco de bici y no se liberan en caso de impacto, concentrándolo en ese punto. Pero si de todas formas quieres usar la cámara en el casco, busca el accesorio adecuado en el fabricante del casco, como el Multicap & Mount de Lazer o el Blendr del Bontrager Lithos.

Consejos para el cuidado y mantenimiento de tu casco de bici

El casco de bici también necesita unos mínimos cuidados para mantenerlo en las mejores condiciones y que su vida útil se extienda hasta los 5 años. Por eso, si hemos vuelto de una ruta con barro o polvo, al igual que pasa con la bicicleta, también deberíamos limpiarlo a conciencia, ya que estos elementos deterioran muy rápidamente los plásticos y otros componentes.

Para lavar un casco de bici debemos hacerlo con agua tibia y una esponja, pasándola suavemente por la carcasa exterior retirando de forma suave los restos que estén adheridos a ella. Nunca debemos hacerlo sin haberlo reblandecido previamente con agua, ya que arañaremos la carcasa exterior. Tampoco se debe usar agua a presión, pues es fácil que lo dañemos.

¿Cómo debo cuidar el casco para que dure más?

Aunque lo mejor es lavar todo a mano, las espumas interiores sí que podemos meterlas en la lavadora, al igual que las correas si son desmontables, en un programa que no supere los 30º. Si no se pueden quitar, con la esponja y agua tibia (con un poco de jabón neutro si tiene mucha señal de sudor, por ejemplo) es más que suficiente. Todas las partes que posteriormente vayamos a secar es mejor hacerlo en un lugar seco, ventilado y si es posible no expuesto a la luz solar directa. Nunca, ni siquiera las correas o almohadillas, han de meterse en la secadora.

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J. Daniel Hernández

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Publicado el 06/10/2017