Cómo elegir tus próximos puños

Guía para comprar tus próximos puños

Los puños son fundamentales para nuestra comodidad, pero a veces nos conformamos con los que vienen de serie en la bici y sólo nos acordamos de ellos cuando toca cambiarlos. Estas son las claves para elegir mejor.

Texto:
J. Daniel Hernández
Foto:
J. Daniel Hernández y Archivo
Publicado el 20/01/2018
Cómo elegir tus próximos puños

Los puños son un elemento sencillo, con un coste relativamente barato (dentro del precio total de una bicicleta) pero responsables de que nuestras rutas y salidas sean más cómodas y seguras o, por el contrario, un auténtico desastre. Y es que hay un gran número de tipos, materiales y tamaños para encontrar los que más se adapten a nuestra mano y necesidad.

Lo principal a la hora de elegir una nueva pareja de puños para nuestra bicicleta es tener claro el grosor y el material que vamos a necesitar. Si nos compramos unos puños demasiado finos, pero nuestras manos son grandes, estaremos muy incómodos ya que tendremos que cerrarlas en exceso para sujetarnos de forma firme al manillar. O todo lo contrario, que los puños sean demasiado grandes para nuestras manos.

También influye bastante la modalidad que practiquemos, ya que por ejemplo en DH o Enduro se buscan puños más finos que permitan agarrar la totalidad del manillar, aunque sean algo más incómodos ya que el esfuerzo tiene una duración más corta, mientras que en XCO y XCM se busca que sean ligeros, pero también cómodos, para evitar un agotamiento temprano de las manos.

Tipos de puños

Existen 3 tipos de puños según el material: goma (caucho y/o elastómero), foam o espuma de neopreno y silicona y 2 tipos si atendemos a si tienen bloqueo o cierre o no. Dentro de cada material existen diferentes grosores y densidades que definen sus características. Por ejemplo, los puños con cierre lock-on (que puede ir en uno o en los dos extremos) suelen ser de goma algo más dura, están pensados para que no se muevan en el manillar bajo ningún concepto y ofrecer un agarre extremo, para lo que tienen un diseño con relieve.

Los puños de foam son más cómodos y ligeros, pero se desgastan con mayor facilidad y corren el riesgo de moverse, ya que no van fijados de ninguna forma mecánica al manillar, sólo con presión. Igual sucede con los puños de silicona, que han ganado adeptos en los últimos años por su gran agarre y comodidad, ya que este material absorbe muy bien las vibraciones que llegan, pero que se fijan únicamente por la presión que hacen sobre el propio manillar.

Aunque el diámetro interno de los puños viene dado por el del manillar, por lo que es uniforme en prácticamente todos, el grosor del material utilizado es variable para ofrecer diferentes medidas, mayor o menos superficie de agarre y confort. Esto no significa que más grueso signifique mejor o más cómodo, ya que puede darse el caso de que estemos incómodos al ser demasiado grandes para nuestra mano.

Puños ergonómicos

Puños ergonómicos

Existe un tipo de puños especiales, ergonómicos, que están pensados para aliviar la presión sobre el nervio cubital. Su diseño no es completamente cilíndrico, sino que incluye una parte más plana para apoyar parte de la palma de la mano permitiendo un mayor descanso en el agarre.

Estos puños están orientados, principalmente, a bikers que pasan muchas horas sobre la bicicleta y que tienen problemas de adormecimiento de las manos. Es decir, practicantes sobre todo de Maratón ya que la parte menos positiva es que el agarre que tenemos es menos efectivo para las prácticas más agresivas de MTB en las que tenemos que tirar constantemente de la bicicleta hacia arriba, ya que no cerramos la mano del todo sobre el manillar.

¿Qué puños debo elegir?

A la hora de elegir nuestros próximos puños, lo primero que debemos valorar es que sean del tamaño apropiado a nuestra mano. Es lo fundamental, ni demasiado finos ni demasiado gruesos. Lo siguiente es buscar un tipo que se adapte mejor al tipo de MTB que practicamos mayoritariamente.

Es decir, si nos gusta el Enduro o All Mountain seguramente lo mejor sean unos puños de goma con cierre lock-on, ya que nos garantizamos que queden perfectamente fijados al manillar. Además, suelen tener un buen tacto y agarre con los guantes gracias a los relieves que incluyen.

Si por el contrario necesitamos la mayor comodidad porque pasamos muchas horas agarrados al manillar, lo mejor pueden ser los de foam o los de silicona, que absorben mucho mejor las vibraciones. No obstante, en ningún caso es excluyente, ya que cualquier puño debería valernos para todo y, si es de calidad, no moverse ni resbalar.

Aunque pueda parecer algo banal, también debemos valorar si nos gusta el tacto que tiene ese puño. No es lo mismo la goma que la espuma y eso se nota cuando vamos con guantes cortos.

Cómo quitar y poner los puños del manillar

Consejos para poner y quitar puños

Los puños con abrazadera o cierre son los más cómodos de poner y quitar, ya que una vez que se libera el tornillo (o tornillos) allen, entran y salen perfectamente. Sin embargo, los de goma blanda, espuma o silicona que no llevan cierre suelen quedarse pegados al manillar con el paso del tiempo, además de que su diámetro es ligeramente más estrecho que el manillar para que queden perfectamente fijos y no se muevan.

Para retirar este tipo de puños lo mejor es mojar el espacio entre el puño y el manillar, procurando no mojar el puño por la parte exterior ya que se nos resbalará cuando tiremos de él. Para ello, mejor que el agua o el agua con jabón, es el alcohol sanitario (el de botiquín), ya que se seca rápidamente y ayuda a eliminar la suciedad que se haya acumulado. Si lo hacemos con la ayuda de una jeringuilla, podremos quitarlos con relativa facilidad.

Para colocarlos, antiguamente se usaba agua con jabón ya que favorece el deslizamiento y al secarse el jabón hace de efecto “pegamento”, pero era complicado acertar con la cantidad justa y de usar mucha los puños no se fijaban bien. Por eso, es más recomendable usar alcohol sanitario o laca de pelo. En ambos casos tiene un primer momento lubricante que nos ayudará a meter los puños fácilmente, pero cuando se secan desaparecen muy rápido, sin dejar restos pero favoreciendo la adhesión de ambas partes.

Dos cosas que no debemos hacer es usar aceite para retirar los puños (ni lubricante de bicicleta ni aceite de cocina) ya que se limpian muy mal, es complicado dejar perfectamente seco un componente metálico o lacado como el manillar y como se nos quede un pequeño resto al meter el nuevo puño, se acabará moviendo constantemente con la presión que hagamos al montar.

Tampoco debemos añadir pegamento a la hora de poner los nuevos puños, ya que seguramente no podamos quitarlos en el futuro y es posible que dañen el lacado y la pintura (si no algo más) del manillar. Tampoco introducir un destornillador “a lo bruto” para retirar los puños viejos, ya que podríamos dañar el manillar.

Con todas estas claves ya tienes más información para ganar un plus de comodidad y confort en tu próxima salida en bici.

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J. Daniel Hernández

Fotos:

J. Daniel Hernández y Archivo

Publicado el 20/01/2018

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