¿Me compro una rígida “buena” o una doble “mala”?

¿Me compro una bici rígida “buena” o una doble “mala”?

Queremos comprarnos una MTB nueva y tenemos un presupuesto ajustado. Aquí surgen las dudas ¿qué es mejor, una rígida con mejores componentes o una doble con un equipamiento inferior? Incluso ¿una rígida de carbono o una doble de aluminio?

Texto:
J. Daniel Hernandez
Foto:
Archivo
Publicado el 05/12/2017
¿Me compro una rígida “buena” o una doble “mala”?

Es la eterna pregunta, o preguntas, de quien quiere cambiar de bicicleta y no tiene el presupuesto soñado o no tiene perfectamente claras sus necesidades y prioridades ¿qué es mejor una rígida con mejores componentes o una doble a la que ir sustituyendo piezas poco a poco? Incluso ir un paso más allá ¿es mejor una rígida de carbono o una doble de aluminio?

Bien, ya te adelanto que la respuesta no es ni fácil, ni universal. Cada usuario tiene que encontrar la MTB que se adapta a sus necesidades y a su bolsillo. Y por ese orden. Primero debemos saber qué necesitamos realmente, qué va a cubrir nuestras necesidades y luego ver qué abanico de opciones tenemos a nuestro alcance en el mercado.

¿Me compro una rígida “buena” o una doble “mala”?

Aun sabiendo que el presupuesto manda, el primer consejo que te vamos a dar es que analizes detenidamente si realmente necesitas una doble o con una rígida puede valer. No es lo mismo hacer XC (rally o Maratón) que hacer Enduro o All Mountain. Me refiero a si la mayor parte de nuestras rutas implican que no vamos a salir de pistas forestales y caminos en buen estado.

Otro aspecto a analizar en un primer momento es si por salud, por ejemplo si tenemos problemas de espalda o cuello, es aconsejable que usemos una doble (en este caso no hay duda, y tendremos que buscar lo que mejor se adapte a nuestra salud, y luego a nuestro bolsillo).

También tenemos que pensar si necesitamos un rango de componentes de gama alta o con una gama media tenemos suficiente. Analizar honestamente si, para hacer pistas forestales a ritmo de paseo, necesitamos un Shimano XTR Di2 o una doble suspensión con 130 mm de recorrido.

Calidad de los componentes a igualdad de precio

Por motivos evidentes (mayor número de piezas y complejidad para diseñar un cuadro, necesidad del amortiguador…) una doble será más cara de producir que una rígida. Por no hablar de las garantías y de los costes de montaje y mecánica. Por eso, a igualdad de precios, una rígida siempre tendrá mejores componentes (transmisión, frenos, horquilla, ruedas, etc.) que una doble.

El debate se genera, entonces, en si nos conviene buscar una rígida con un cuadro de calidad y buenos componentes, de forma que tengamos una bici de garantías en la que no vamos a invertir mucho más dinero en mucho tiempo. U optar por una doble con unos componentes inferiores pero que luego podamos ir mejorando con el tiempo. En este caso la respuesta sólo la tiene cada uno y sus posibilidades económicas presentes y futuras.

Si nuestra idea es comprarnos una bici que nos dure muchos años pero en la que no invertiremos mucho más de lo explícitamente necesario, lo mejor es ir a por una rígida que esté rodeada de buenos componentes que nos garanticen un gran funcionamiento. Si por el contrario podremos ir haciendo mejoras año tras año, lo mejor es buscar una buena base (una doble o una rígida con cuadro de carbono pero peores componentes) a la que mejoraremos progresivamente con el paso del tiempo.

¿Me compro una rígida “buena” o una doble “mala”?

Las rígidas ya no sólo son para XC

Hay muchos casos en los que con una rígida tendremos suficiente, ya que realmente no vamos a enfrentarnos a tramos excesivamente técnicos o agresivos. Los diseñadores de Ragley, por ejemplo, son firmes defensores de que las rígidas son la mejor opción para mejorar nuestra técnica en Mountain Bike.

Además, hay un nuevo concepto de rígidas, las Endu-rígidas, que gracias a las ruedas 27,5+ empiezan a cobrar mucho sentido y protagonismo en los senderos, siendo una opción divertida y polivalente. Y más económica que una doble.

También existen rígidas con un diseño y geometría más habitual pero una concepción algo más cómoda y un triángulo trasero más absorbente para que no echemos mucho de menos una suspensión trasera. Una buena opción para los bikers que no se aventuran en trialeras excesivamente complicadas y pedregosas pero buscan un cierto punto de confort y absorción a la hora de bajar.

En este aspecto debemos valorar, si nuestro presupuesto es algo más amplio, que el carbono gestiona mejor la flexión y capacidad de absorción de vibraciones, por lo que es mejor apostar por un cuadro de este material aunque tengamos que, inicialmente, rebajar nuestras pretensiones en el equipamiento. Incluso ir a por una rígida con un sistema “Sof-tail” de suspensión trasera como la Lapierre ProRace o la Trek Procaliber.

Aluminio vs carbono ¿Cuál me conviene?

Otro aspecto que genera muchas dudas, en función del presupuesto de cada biker, es si apostar por un cuadro de aluminio de mejor calidad (seguramente acompañado por componentes de gama alta) o hacerlo por uno de fibra de carbono de gama inferior y posiblemente con unos componentes también de menor rango.

En los presupuestos ajustados hemos de olvidarnos del factor peso por varios motivos. El primero es porque el cuadro, sea de aluminio o de carbono, estará rodeado de componentes que también serán pesados y la cifra en la báscula, al final, será elevada. Así que la inversión total que tendríamos que hacer para rebajar unos kilos la bicicleta es mucha (seguramente nos obligase a cambiar las ruedas, horquilla, componentes, etc.).

El segundo factor, y casi más importante, es que existen muchos tipos de fibras de carbono, y algunas de ellas dan como resultado cuadros cuyo peso final es superior al aluminio. Es decir, que no todo el carbono es ligero ni mejor que el aluminio por definición.

¿Me compro una rígida “buena” o una doble “mala”?

¿Y si mi presupuesto es alto?

Si nuestro presupuesto es lo suficiente para alcanzar una buena doble con componentes de gran calidad y no buscamos una bicicleta muy específica, la respuesta es clara. Una doble de Trail es la mejor opción, ya que tendremos una bicicleta polivalente con la que subir cómodamente y a buen ritmo y bajar con total seguridad y diversión.

Incluso aunque signifique apostar por un cuadro de aluminio en lugar de uno de carbono, ya que los componentes de los que se rodeará, más ligeros, ayudarán a compensar la diferencia de peso.

No nos podemos olvidar del mantenimiento

Desde MTBpro defendemos que siempre tenemos que llevar a rajatabla las pautas básicas de mantenimiento de las MTB. Pero es que las dobles son más exigentes aún, ya que al tener más puntos de giro surgen más ruidos y crujidos que requieren nuestra atención.

Por ello no es recomendable que un biker poco escrupuloso apueste por una doble, ya que en breve aparecerán los problemas y de mayor entidad que en una rígida: rodamientos de la suspensión, retenes de horquilla y amortiguador, etc. Si existe la posibilidad que a menudo guardemos la bicicleta después de la ruta sin una buena limpieza y engrase, mejor apostar por una rígida, ya que nos generará menos problemas.

Conclusión

Conociendo toda esta información, las opciones son varias. Si hablamos de un presupuesto inferior a 1.500 € nuestro consejo es decantarnos por una rígida con un cuadro de garantías. Sin embargo, si nuestro presupuesto es mayor, como por ejemplo el Límite 2.500 € podemos replantearnos nuestras opciones aun sabiendo que, en breve, queramos introducir mejoras a nuestra nueva Mountain Bike.

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J. Daniel Hernandez

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Publicado el 05/12/2017