Rodar en tándem: doble placer

Rodar en tándem: doble placer

Has corrido descenso, alguna carrera por etapas, una marcha nocturna, un bike maratón, ya has «catado» el enduro, tu última locura fue una avalancha o el Camino de Santiago en non-stop… ¿Crees que lo has probado todo…? ¡Error!... Te queda montar en tándem

Texto:
Iñaki Gavín
Foto:
Alberto Lessmann
Publicado el 12/05/2017
Rodar en tándem: doble placer

La historia del tándem es casi tan antigua como las de las bicis tradicionales, llevan entre nosotros mucho tiempo aunque su historia haya sido mucho más discreta y silenciosa.

Al contrario que en otros países, en los que gozan de buena salud, en España no son especialmente populares aunque durante la época dorada del mountain bike sí que llegaron a tener bastante representación en competiciones y no era extraño tener varios tándem en las parrillas de salida de descensos y carreras de rally cada domingo para disfrute del público.

También en aquella época era habitual que las marcas que por entonces dominaban el mercado contaran, dentro de su gama, con un tándem de montaña, de paseo o de descenso en función del perfil de cada fabricante.

Ese momento tan dulce no duró mucho tiempo y poco a poco fueron desapareciendo y perdiendo protagonismo tanto en competición como por los senderos. Incluso hoy en día los pilotos y copilotos de tándem luchan para que se reconozca su categoría y poder participar en carreras de descenso, algo que la Federación les ha negado en los últimos años. 

Dos ruedas, dor riders, una bici... ¡un tándem!

Aunque a primera vista te parezcan unos "bicharracos" muy largos, desproporcionados y diferentes a tu bici al final no son aparatos tan distintos como en un primer momento pudieras pensar. La geometría y medidas en los ejes traseros y delanteros es bastante similar a la de una MTB estándar.

Por ejemplo, aunque longitud de las vainas traseras está en torno a los 43-44 cm de longitud, algo mayor que la medida habitual en bicis de montaña actual, el ángulo de dirección, que varía en función del tipo de tándem que sea, está entre los 68º y 71,5º. También, los recorridos de suspensión son los mismos que los que podemos encontrar en cualquier MTB, igual que el montaje de frenos, manillares potencia, tija, sillín, puños, etc. 

Las principales diferencias las vamos a encontrar como es lógico en el cuadro y en la transmisión. Los cuadros de los tándem están fabricados en aluminio, siendo lo más característico el tubo diagonal que arranca en la pipa de la dirección y acaba en la caja de pedalier del copiloto. Sin este tubo extra la rigidez del cuadro no estaría garantizada.

La transmisión también varía con respecto a una MTB "normal". Casi todos los tándem utilizan sistemas de transmisión fijos, es decir, hay que sincronizar el pedaleo y hacerlo al mismo tiempo: si pedalea uno pedalean los dos ya que las bielas se mueven conjuntamente

Algunos fabricantes especializados han desarrollado sistemas basados en piñones libres que logran independizar el pedalier delantero del trasero para que cada uno pedalee libremente. Esto supone una ventaja sobre todo en tándem más orientados al enduro o descenso, facilitando mucho el paso por zonas técnicas y haciendo mucho más fluida la conducción para el copiloto

Los radios, bujes y aros están especialmente sobredimensionados para soportar el peso del «aparato» (unos 20 kg aproximadamente) y sobre todo para aguantar el peso de dos ciclistas

Con respecto a la postura de conducción, en la parte delantera no vas a notar grandes cambios con respecto a una MTB normal, siempre que no mires para atrás y veas lo que llevas «a la espalda». El copiloto sí que va a notar gran diferencia en comparación con su habitual puesto de mandos ya que la principal visión será la espalda de su compañero, el manillar va fijo y no hay ni mandos ni palancas de freno… 

Con un tándem, los preliminares y el calentamiento son fundamentales

Pues nada, ya estamos aquí, dispuestos a darnos una vueltecita en tándem por los senderos de la sierra con nuestro colega… Bueno, antes de eso hemos tenido que bajar «la limusina» del coche, que esa es otra fiesta que a lo mejor pensabas que te podías saltar... 

Si eres de los que tienen coche pequeño, mejor olvídate del asunto, un tándem de montaña suele tener una longitud entre ejes de 1,80 a 1,90 metros…, y eso sin contar las ruedas... Pues eso, necesitarás un coche largo o una furgoneta

Mi consejo es que antes de salir "a mar abierto" os deis unas vueltecitas de calentamiento por la zona para tener un poco la sensación de lo que vais a llevar debajo de vuestros "panderos" y habituaros a la forma de trazar y girar en espacios pequeños.

Una vez realizado el sorteo y repartido los puestos de mando del tándem solo os queda armaros de paciencia y disfrutar.

Las primeras pedaladas te aseguro que son desconcertantes, pensarás que tu copiloto se mueve sin avisar y le pegarás la bronca, el copiloto pensará que quien no sabe montar en MTB es el piloto... Os gritareis, os caeréis y sobre todo os reiréis mucho. Poco a poco, según pasen los kilómetros la confianza hará que el pedaleo sea mucho más fluido y que las maniobras básicas salgan solas.

El mayor esfuerzo para adaptarse lo tendrá que hacer el copiloto del tándem.

Piensa que el campo de visión del copiloto de un tándem es nulo, tiene que agarrarte a un manillar que no se mueve y lo único que puede hacer es dar pedales... ¿Tú como te sentirías?

Y si ocupas el puesto de piloto ten paciencia y piensa que desde atrás la cosa al principio pinta muy, muy, negra, si te fríe a preguntas responde siempre y dale toda la información que puedas, a los pocos kilómetros la situación se normalizará. 

Por muy extraño y complicado que te resulte todo en los momentos iniciales, al final es una bici, se trata de dar pedales, frenar y trazar, algo que hacemos todos los fines de semana, eso sí, con algunas peculiaridades, pero la básico ya lo sabes hacer.

Alcanzar el golpe de pedal simultáneo y fluido es solo cuestión de tiempo, en ese momento el disfrute será total, las sensaciones de avance y velocidad que proporciona un tándem son alucinantes e inigualables. 

Pedalear con fuerza es una gozada, acelerar y hacer cambios de ritmo eléctricos es uno de los mayores disfrutes que puedes experimentar encima de un tándem. 

Te sentirás como en un autobús sin frenos que va a tumba abierta, oyes el zumbido de las ruedas y la arena del suelo crujir a una velocidad de escándalo. Imagina las inercias que puede llegar a tener si sumas la fuerza de «cuatro patas y dos corazones» empujando a toda máquina por un sendero o pista en buen estado… ¡Brutal!

Con un poco de práctica y habilidad las bajadas suaves y zonas rápidas serán vuestro principal coto de caza, territorio exclusivo tándem, nadie podrá haceros sombra. En subidas la cosa ya no será tan favorable y necesitaréis todo el «power» posible para no perder la rueda de los que unos kilómetros antes dejasteis atrás sin piedad: ¡es la ley del más fuerte!

Si te conviertes en un ciclista habitual del tándem tus salidas podrán ser igual de largas en tiempo y distancia que en una MTB, simplemente tendrás que hacer una buena elección del recorrido para no meterte en senderos demasiado estrechos y complicados y tener que andar mucho.

Si tu objetivo va más allá de las pistas abiertas y te ronda por la cabeza hacer montaña más seria, lo primero que debes hacer es llevar siempre protecciones y preparar tu tándem para endurear alargando los recorridos de las suspensión delantera y trasera y reforzando el cuadro pare evitar roturas.

Para disfrutar del tándem hay un primer requisito imprescindible: la confianza ciega en el piloto

Otro de los atractivos que hacen único a un tándem es la posibilidad de ponerse en manos de tu piloto/amigo confiando ciegamente en él (nunca mejor dicho) dejándote llevar simplemente por sus indicaciones

La relación que se crea una vez has compartido excursión y muchos kilómetros es lo más parecido a la relación que existe entre cordadas de escaladores o entre piloto/copiloto en coches… Te darás cuenta que tan importante es uno como el otro y que el término pareja es más real que nunca.

Y si tenéis la suerte de poder compartir ruta con otros tándem entonces el placer y el disfrute será exponencial, un pique entre varios tándem es algo que no se olvida fácilmente. 

Seguro que muchos de vuestros amigos dicen que montar en tándem es aburrido y monótono, pero seguro que la mayoría de los que lo dicen ni siquiera se han subido a uno en su vida.

Mi consejo es que si tienes la oportunidad de poder disfrutar de una experiencia única, diferente y súper divertida no lo dudes y lánzate a la aventura. Las sensaciones están aseguradas, mejorarás tu equilibrio y pilotaje, disfrutarás de la MTB desde una perspectiva diferente y además tomarás conciencia del gran esfuerzo y mérito que tienen los pilotos que ayudan a discapacitados y también valorarás en su verdadera medida el valor y afición que tienen las personas que por diferentes circunstancias de la vida se ven obligados a disfrutar de su pasión por la bici desde la parte trasera de un tándem

Larga vida al tándem. 

Consejos útiles para tu primera vez en tándem

1. No seas ambicioso

Elige un recorrido llano y ancho para dar tus primeras pedaladas en un tándem. Según pasen los kilómetros ganarás confianza y querrás más. Si no te sientes muy seguro utiliza pedal de plataforma para esa primera vez.

2. Cuida la eleción de tu compañero

Elije a un compañero que tenga tu mismo nivel físico y técnico, si hay mucho desequilibrio al final la pareja no funcionará.

3. El tándem une, pero mejor empezar con alguien conocido

Es importante que tu compañero también sea tu amigo o al menos conocido, al principio necesitaréis mucho diálogo y comunicación entre vosotros para cosas tan simples como salir de cero, parar, dejar de pedalear o frenar.

4. Elección de los puestos según nivel y alternar

Es recomendable que el «capitán» sea quien más y mejor nivel técnico tenga de los dos, aunque lo más divertido es alternar y disfrutar de cada posición. Cada una tiene su encanto.

5. En un tándem todo es x2, dosifica

En llano y en bajadas el tándem corre muchísimo, pasaréis a las otras bicis sin despeinaros, ten en cuenta que son dos fuerzas que se suman, por lo tanto tenéis el doble de potencia. Utiliza el sentido común y dosifica, que luego vendrán las subidas

6. ¡Atención!. Un tándem es un "vehículo longo"

Cuidado con las curvas y los senderos muy estrechos, piensa que llevas el doble de longitud y que un tándem no gira ni se comporta como una bici en los cambios de dirección. No serías el primero que le hace una «raspadita lateral» a su compañero de atrás al olvidar que llevas un «vehículo longo».

7. La información no ocupa lugar

El capitán deberá estar continuamente informando de todo lo que ocurre por delante a su copiloto para que este esté preparado ante posibles cambios de ritmo, frenadas, baches, curvas o cualquier situación que pueda ocurrir, los ojos del copiloto son los del capitán. Y cualquier movimiento que hagas encima del tándem, por muy normal que te parezca, debe ser comunicado al compañero, al principio es fácil desequilibrarse y poder tener un susto.

8. Copiloto: déjate llevar, confía y... ¡da pedales!

El "fogonero" o copiloto tendrá que tener fe ciega en su capitán. Atrás no se ve nada, tan solo la espalda de tu compañero, al principio cuesta mucho normalizar esa situación, poco a poco te sentirás mucho más cómodo.

9. La distribución de pesos es importante para montar en tándem.

Si existe mucha diferencia de peso o de tamaño entre los dos lo ideal es que el más pesado sea quien se ponga delante y el más pequeño detrás.

10. Disfruta, disfruta, disfruta

Disfruta de cada salida y prueba a pedalear en las dos posiciones. Si tienes la oportunidad de rodar en un tándem aprovecha para montar con quien normalmente no lo haces o no puedes, como amigos, pareja o hijos. No olvidarás las sensaciones y ellos tampoco

Texto:

Iñaki Gavín

Fotos:

Alberto Lessmann

Publicado el 12/05/2017