Somos Historia: Paola Pezzo

Somos Historia: Paola Pezzo

Paola Pezzo inscribió su nombre con letras de oro en la historia del MTB. Lo consiguió todo: Campeonato del Mundo, Copa del Mundo y Juegos Olímpicos, pero además era guapa, alta y con una figura de modelo. Éxitos deportivos, carisma y belleza: un icono

Texto:
Luis M. del Cerro
Foto:
Malcolm Fearon
Publicado el 21/08/2017
Somos Historia: Paola Pezzo

Paola Pezzo es una de las mejores bikers de la historia del MTB. Por razones puramente deportivas y otras que no lo son tanto se convirtió en un icono del mountain bike.

Paola empezó por la puerta grande, ganando los campeonatos del mundo de Métabief (Francia) de 1993 sorprendiendo tanto a corredoras como Jeannie Longo o Ruth Matthes, que la acompañaban en el podio, como a aficionados y prensa. No es la primera vez que ocurre: un «outsider» tiene un buen día, consigue el éxito de su vida y se diluye en la historia de un deporte. No iba a ser el caso de Paola.

Ya en aquel podio Paola Pezzo destacó por algo que no tenía que ver con lo puramente deportivo. Paola era guapa, alta y con una figura casi de modelo. Éxitos deportivos, carisma y belleza: empieza su historia como icono.

Durante dos años se mantiene en las primeras posiciones de la Copa del Mundo y gana un Campeonato Europeo (1994) pero lo mejor está por llegar. En el año 1996 el mountain bike se estrena en las Olimpiadas y Paola se convierte en la primera en conseguir el oro. Ahora sí, ahora se asegura que su nombre aparecerá con letras de oro en la historia del mountain bike.

Mientras tanto, los bikers de la época empezamos a ver cómo Paola se convierte en icono publicitario. Es difícil olvidar aquellas campañas de Northwave en las que aparece de «femme fatal» emulando a la noventera «Nikita» o sujetándose la falda sobre una rejilla de aire como hiciera Marilyn en «La Tentación vive arriba».

Volviendo a la competición, el oro dio alas a Paola Pezzo. En los siguientes años consigue dos títulos europeos más (1996 y 1999) y bronces en los Campeonatos del Mundo de Are (Suecia, 1999) y Sierra Nevada (España, 2000). Pero su mejor año fue el 97 en el que se proclamó campeona del mundo en Suiza y campeona de la Copa del Mundo, donde ganó ocho de las diez carreras del campeonato. Dominio absoluto.

Mientras tanto, su imagen sigue proyectándose más allá del mundo del ciclismo de montaña. Hizo falta una mujer triunfadora y guapa para que los medios se fijaran en el mountain bike femenino. Pero lo hicieron y ella siempre supo manejarlo dando una imagen más atrevida de lo normal en comparación con otras corredoras pero siempre teniendo claros cuales eran los límites que no debía cruzar para no pasar de ser corredora a objeto sexual.

Sus compromisos publicitarios, el cuidado de su imagen pública no le impide seguir entrenando y mantenerse concentrada en su oficio. En el año 2000 llegan las olimpiadas de Sidney y todos los ojos están puestos en ella.

En ese momento, hay un cambio generacional en el mountain bike femenino y sus rivales son corredoras como Marga Fullana, que por aquel entonces era también una auténtica estrella. Precisamente su «codazo» a Fullana cuando ambas iban liderando la prueba le costó perder muchos fans en España. Marga apuntaba a oro y, tras acabar por los suelos empujada por Pezzo, tuvo que conformarse con el bronce.

En el año 2000 Paola Pezzo había llegado a lo más alto. Tenía la triple corona: Campeonatos del Mundo, Copa del Mundo y Juegos Olímpicos. Era difícil aspirar a más, complicado superarlo. Y decide retirarse.

En 2004 echa de menos la competición y vuelve para competir, como otros muchos, en carreras de XC Maratón donde conseguirá buenos resultados pero, seguramente, no a la altura de sus expectativas.

Paola Pezzo es un icono que consiguió dar a conocer nuestro deporte y proyectar su imagen sin que eso afectara o eclipsara un palmarés difícil de alcanzar para otras corredoras.

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Luis M. del Cerro

Fotos:

Malcolm Fearon

Publicado el 21/08/2017