Tu primera marcha

Tu primera marcha MTB

Son muchas las razones para animarte a participar en tu primera marcha de mountain bike, y sin duda son más poderosas que los miedos que pueden asaltarte ante una experiencia que debe ser gratificante, sobre todo si vas bien preparado. Vamos a intentar ayudarte para lograrlo.

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Publicado el 16/05/2013
Tu primera marcha

Hay quienes vemos en una marcha organizada la oportunidad de compartir nuestra afición con decenas, cientos, y a veces, hasta miles de participantes. Porque en nuestras salidas diarias o de fin de semana no siempre tenemos la oportunidad de rodar con más gente y compartir diversiones, sufrimientos y aventuras con otros ciclistas de montaña.

También hay quienes aprovechamos esa circunstancia de participar con tanta gente para plantearnos retos deportivos. Pueden ser retos modestos, como probarnos para ver cómo carburan las piernas y cómo andamos de nivel en un gran pelotón de bikers con el objetivo de ir mejorando poco a poco. O pueden ser grandes desafíos, como superar largas distancias y elevados desniveles, a veces en pruebas míticas que han forjado su leyenda en la escena del mountain bike. O por qué no, simplemente por el hecho de ponernos un dorsal y tratar de ir lo más rápido posible, sin necesidad de entrar en el mundo de la competición.

Todos hemos afrontado esta ilusión que supone apuntarnos a nuestra primera marcha organizada de mountain bike, pero también nos hemos enfrentando a las dudas que supone dar un paso así. ¿Seré capaz de acabarla? ¿Estaré a la altura del recorrido? ¿Y si llego el último...?

Tranquilo, siempre tiene que haber una primera vez. Y para que puedas disfrutar al máximo en tu primera marcha, te ofrecemos algunas recomendaciones.

En España el calendario de este tipo de pruebas es bastante amplio y generoso, y desde febrero hasta noviembre puedes encontrar numerosas marchas entre las que seguro hay alguna que encaja con tus expectativas.

Existen dos tipos de marchas de MTB, las que son competitivas y las que no. Ambas parten de un mismo concepto, que no es otro que ofrecer uno o varios recorridos para que disfrutemos de la bici de montaña junto con más aficionados. Lo que diferencia unas de otras es que las marchas no competitivas no tienen clasificación, de modo que tú vas a tu ritmo, sin preocuparte del cronometraje. El objetivo es participar, disfrutar y terminar la ruta. Mientras, en las marchas competitivas, aunque comparten ese mismo fin, se cuenta con cronometraje y/o clasificación, lo que anima mucho más a que los primeros vayan a un ritmo muy vivo, casi de carreras. De todos modos, eso no quita para que tú puedas hacerla con la misma filosofía y ritmo.

Entre 15 y 35 euros

En cuanto a las inscripciones, una marcha suele costar entre los 15 y los 35 euros, dependiendo del organizador, y también de si estás federado o no. En muchas de las marchas se exige tener una licencia federativa para estar cubierto por el seguro de la misma en caso de accidente, por lo que si no lo estás tendrás que obtener la licencia de un día que ofrecen las federaciones territoriales. En otros casos, la marcha ya cuenta con un seguro que te cubre, por lo que no es necesario ni estar federado ni conseguir esta licencia temporal.

Pero, ¿qué ofrecen por ese precio, sólo un recorrido señalizado? Pues depende, pero, para empezar, cualquier marcha debe garantizar asistencia sanitaria a los participantes. Es decir, la tranquilidad de que si tienes un accidente, serás atendido por los servicios médicos y, si fuera necesario, evacuado convenientemente. Algo de lo que no disfrutas cuando sales solo al monte.

Además, suelen ofrecer diversos servicios complementarios, como duchas para los participantes y mangueras para lavar nuestras bicis, zonas de exposición comercial donde conocer nuevos productos de empresas del sector de la bici o de la comarca en la que se desenvuelve la prueba, y normalmente un «pack» que contiene diversos regalos de los patrocinadores de la marcha. También incluyen avituallamientos, cuyo número y cantidad va en función del recorrido, donde podemos parar a reponer fuerzas, comer algo para afrontar los kilómetros que nos quedan, y charlar con los compañeros de ruta sobre cómo va la jornada. Siempre ofrecen líquidos y a menudo también sólidos.

Y lo fundamental, un buen recorrido que te haga disfrutar de la bici, y que a menudo suele servir para descubrir nuevos parajes por los que nunca antes has rodado. Eso sí, debe de estar bien señalizado para garantizar que no te pierdas y que no termines el día frustrado por haber hecho kilómetros de más de forma innecesaria.

Paso a paso

Lo más importante de cara a afrontar tu primera marcha organizada, algo que a veces no se tiene en cuenta, es elegir una prueba ajustada a tu nivel físico. Nunca te estrenes con una marcha que tengas claro que no vas a poder afrontar. Debes regresar a casa con una agradable sensación y con ganas de volver a salir en bici de nuevo. Es la primera regla, de lo contrario tu bicicleta de montaña puede terminar en el trastero muy pronto. Consulta los detalles del recorrido, el kilometraje y el desnivel acumulado, y compáralo con lo que vienes haciendo en tus salidas habituales. Si son cifras similares, podrás con ella, pero si por el contrario en tus rutas de fin de semana no te acercas al kilometraje y desnivel de la marcha escogida será complicado que puedas aprobar este primer examen.

Hay que tener un mínimo de preparación tanto a nivel físico como a nivel del material. Según la disponibilidad que tengas, lo ideal es salir al menos entre 2 y 3 veces por semana y hacer rutas más largas el fin de semana, intentando que sea la misma distancia o incluso un poco más que la de la marcha. Digamos que tienes que preocuparte de afrontar la marcha con un mínimo de garantías y ser consciente de tus limitaciones. No puedes aspirar a terminar una ruta de 80 kilómetros si en tus salidas habituales nunca has pasado de la cincuentena. Si no eres consciente de tu forma física, participar en la marcha equivocada puede llegar a ser frustrante.

Pero no solo es necesario que tú puedas afrontar el recorrido elegido, tu bicicleta también tiene que estar lista. Supongo que ya tienes una bici con un buen equipamiento: sillín cómodo, horquilla de suspensión (eso si no es doble...), frenos de disco, y cubiertas resistentes y con un buen taqueado... Pero lo más importante es tenerla bien ajustada de cara a la marcha, sobre todo los cambios, los frenos y la altura y posición del sillín. Si te dispones a hacer una salida larga y dura con una bici mal ajustada es muy posible que acabes desesperado y hasta puede que con alguna lesión por una mala posición.

Últimos preparativos

Antes de tomar la salida de una marcha, tu bici debe estar a punto. Cualquier avería durante la ruta te puede costar mucho tiempo y kilómetros hasta encontrar una solución para poder continuar. En general, casi siempre podrás encontrar a alguien que te eche una mano puesto que en las marchas prima el buen ambiente y el compañerismo, pero es casi imprescindible ser capaz de valerte por ti mismo.

Por eso hay que comprobar el estado de funcionamiento general de la bici: la transmisión, los frenos, la presión de las ruedas, que todos los tornillos estén bien apretados… Si no sabes mucho de mecánica, te recomiendo acercarte a cualquier tienda de bicicletas que ofrezca este tipo de servicios.

El casco forma parte del equipamiento obligatorio, me imagino que no hace falta que te lo diga. Pero además es más que recomendable llevar una mochila de hidratación en la que puedes llevar, no sólo agua suficiente y algo de comida, sino las herramientas que te permitan solucionar las pequeñas averías que te puedan surgir. Puede ser suficiente con uno de esos kits que podemos encontrar en las tiendas especializadas. Necesitarás llaves allen, troncha cadenas, desmontables, cámaras y algunos parches y pegamento.

Aunque ya he comentado que las marchas suelen tener avituallamientos, siempre es aconsejable llevar barritas energéticas o algo para comer en la mochila, ya que la falta de alimento o bebida puede causar muy malas consecuencias: la temida pájara. No te fíes de los avituallamientos porque, aunque los organizadores deben saber calcular las cantidades para todos los participantes, a veces los últimos de la marcha se encuentran con la desagradable sorpresa de que se han acabado los víveres. Por tanto, debes ser autosuficiente y llevar tus propias reservas, sin que por ello debas dejar de disfrutar de lo que la organización te haya preparado.

No dejes tampoco de consultar las previsiones meteorológicas. Es importante ir vestido convenientemente, cuando sea necesario con ropa de invierno que te permita abrigarte del frío y evitar situaciones de hipotermia, o con ropa de verano cuando el calor aprieta, evitando perder una pérdida excesiva de líquidos que te pueda conducir a una deshidratación. Ah, y siempre es bueno llevar un chubasquero en la mochila, como prevención.      

A disfrutar

Ya estás inscrito, mejor si lo haces con más amigos. Tienes la bici a punto, herramientas y provisiones para afrontar la ruta, la ropa adecuada, y lo que es más importante, estás convencido de que puedes con el recorrido de la marcha que has escogido. ¿Qué te queda? Pues… dejar los nervios en casa. Esto es una marcha, no una carrera, y vas a coincidir en el recorrido con mucha más gente que comparte un mismo objetivo: disfrutar del mountain bike.

Así que, ¿a qué estas esperando para apuntarte a tu primera marcha? ¡Va a ser todo un éxito!

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Publicado el 16/05/2013