Inaki Gavín
Alberto Lessmann, estaba loco, ya lo sé, era mi amigo, qué me vas a contar. Compartíamos locura, cuando no estábamos hablando de bicis era porque estábamos hablando de motos, de carreras, de materiales, de geometrías, de ruedas o de suspensiones.
Alberto Lessmann llevaba todo al extremo, ya lo sé, era mi amigo, qué me vas a contar. Sus fotos son un reflejo de su personalidad. Nada le podía gustar más que una foto imposible. ¿Cuánto crees que tardó en coger la furgoneta y hacerse 500 km del tirón cuando le dije que había encontrado una cueva alucinante en la que podría ser posible hacer una foto sobre una bici?
Alberto Lessmann no veía a través de sus ojos, veía y vivía la vida a través del objetivo de su Nikon, ya lo sé, era mi amigo, qué me vas a contar.
Meter la bici, los flashes y el resto del equipo en aquella cueva fue una auténtica locura. Gracias a mi mujer y a unos cuantos amigos lo conseguimos. Esperamos a que subiera la marea y, después de unos cuantos cortes debido al fino coral, nos pusimos a trabajar. El suelo resbalaba como si fuera jabón y mover la zapatilla con las calas significaba caída segura. Para terminar de ayudar, de vez en cuando venía un golpe de mar y nos dejaba calados hasta los huesos, el Cantábrico no es precisamente un mar tranquilo que digamos…
Los primeros disparos fueron en estático, después un posado, y para terminar un poco de "postureo", pero, cómo no, tuvo que aparecer el "Lessman Extrem" y decir: “oye, ¿por qué no cruzas de lado a lado de la cueva cuando venga una ola y te hago la foto de tu vida?…”. “Querrás decir la foto de tu vida, cabrón”, le respondí. Pero los que hemos trabajado con Alberto sabemos que en el "mundo Lessmann" la palabra "NO" no entraba dentro de las respuestas que él esperaba.
El resultado es una de las mejores fotos de acción que hemos publicado en MTBpro a lo largo de estos 40 números.
Esta foto resume en un solo instante la manera de ser y de trabajar de Alberto: luz, composición, acción, encuadre ideal, ambiente extremo, escenario casi irreal… Una "fotolessmann" en toda regla.
Alberto, una vez más tenías razón, esta es la foto de mi vida que a la vez resume la tuya. Hasta siempre, Man.
Compartid sin miedo.
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