Muriel Bouhet
¡Joder, Alberto! Me has dejado colgada, teníamos pendiente este miércoles una sesión de fotos juntos y como siempre ya tenías las ideas claras de lo que querías hacer: el lugar, las acciones, el mejor momento de la tarde para pillar la luz. Es como si ya hubieses imaginado la sesión en tu cabeza.
¿Visionario? No lo sé pero eras una de esas personas con una clara determinación, con una visión poderosa dentro de ti y que insistía hasta conseguirlo. Por eso, todavía me acuerdo muy bien de nuestra primera sesión de fotos. Era una Merida One Twenty hace 4 años. Era en pleno invierno, un mes de enero, con un viento y un frío de pelotas, en la parte baja de la Sierra de Madrid. Como era mis primeras sesiones de fotos con un profesional del sector me dejaba guiar por tus consejos y tus órdenes. Me metías en sitios inimaginables con la bici, como esta foto; estaba colgada en una roca en equilibrio frente un vacío de 2 metros de altura. Y yo pensando: “!Me vas a matar!” Y él me decía: “La fotografía es crear ilusión, hay que encontrar la buena perspectiva, el escenario adecuado en el momento exacto…”.
No había límite contigo, podía repetir veinte o treinta veces la pasada hasta que conseguía la postura correcta con la luz perfecta del sol… Es cierto, eras alguien exigente y perfeccionista en tu trabajo, pero el resultado no defraudaba y respondía siempre con fotos sorprendentes. Sabías transmitir dinamismo y fuerza. Una luz se ha apagado. Eres y seguirás siendo, a través de tus fotos, de tu trayectoria profesional y tu peculiar personalidad, un artista de la fotografía de acción, creando tu estilo, el sello “Lessmann”.
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