Somos Historia: Shaun Palmer

Somos Historia: Shaun Palmer

Nunca un «one hit wonder» supuso tal revolución en el MTB. Y es que, a nivel internacional, Shaun Palmer sólo ganó una prueba de la Copa del Mundo ( EEUU 1999), pero revolucionó este mundo hasta tal punto que su evolución no se puede entender sin él.

Texto:
J. Daniel Hernández
Foto:
Malcom Fearon
Publicado el 10/10/2017
Somos Historia: Shaun Palmer

Para los amantes del MTB, especialmente en su modalidad de descenso, hay un antes y un después de 1995. Ese año, un americano muy loco decidió dar el salto al descenso y revolucionar todo. Shaun Palmer correría a partir de 1996 en DH. Por aquel entonces Palmer ya era muy conocido en los deportes de invierno, de hecho ya tenía su propia marca de tablas de snowboard, Palmer Snowboards, que estuvo vigente hasta 2008, pero entraba de lleno en lo que denominó su «deporte de verano».

El calado de la figura de Shaun Palmer en el MTB ha sido tal que, a pesar de que su trayectoria en este deporte fue más bien corta y que en su palmarés sólo cuenta con una prueba de la Copa del Mundo (Big Bear en 1999) y una plata en un Mundial (Cairns en 1996), ha sido uno de los personajes más influyentes en este deporte.

Responsable de llevar la indumentaria de motocross a un mundo en el que sólo existía la lycra (por no hablar de la estética desenfadada que luego ha acompañado al DH hasta ahora), Shaun Palmer también llevó el concepto de patrocinio al máximo. Desde su contrato con el equipo Specialized Mt Dew por 1 millón de dólares en tres años, el mayor jamás visto en MTB, hasta el famoso «No money, no Fox» de Sierra Nevada en 1998.

Shaun Palmer nació en California en 1968, en South Lake Tahoe, una población marcada por el Lago Tahoe, las montañas y las cercanas estaciones de esquí… Con 12 años Shaun Palmer ya fabricó su primera tabla de snowboard y, aunque sus principales triunfos llegaron a finales de los 90, años en los que compaginaba este deporte con el DH, cuando irrumpió en el MTB en 1996 ya era considerado como un referente. No en vano, en esas fechas ya había montado su propia marca de tablas.

Para dar el salto al mountain bike, se puso a trabajar  unos años antes con otro de los gurús americanos de la época, Jeff Stebber, socio y fundador de Intense. La colaboración comenzó en 1994 y el anuncio tuvo lugar en 1995. El fruto de este trabajo fue una de las bicicletas míticas de la historia del mountain bike, la Intense M1 . En 1996, su año de debut, finalizó 7º clasificado en la general de la Copa del Mundo, pero su mayor logro fue la plata conseguida en el Mundial celebrado en Cairns, Australia, cuando se quedó a 15 centésimas de Nicolás Vouilloz.

La explosión había sido tal que una de las escuadras más potentes de la época, el equipo Specialized Mountain Dew, le puso sobre la mesa el contrato más alto jamás firmado por un «mountain biker», un millón de dólares por tres años. Sin embargo los resultados no fueron los esperados. Por aquel entonces Shaun Palmer era el único snowboarder (disciplina en la que sí consiguió éxitos reseñables) que compaginaba ambas modalidades.

Sin embargo, la semilla estaba sembrada, cada presencia de Shaun Palmer era sinónimo de espectáculo. A su estética extravagante fuera de la bici le acompañaba la indumentaria de motocross sobre ella. Él fue el primero en usar baggies para montar en bici y responsable de su popularización. También contribuyó a la explosión de la modalidad de dual cross y four cross, que después se han ido diluyendo en las pruebas internacionales, pero que ganaban muchos enteros con su presencia (fue campeón de Norteamérica de dual slalom en 1999). No ganaba, pero acaparaba portadas de revistas de mountain bike a lo largo y ancho del mundo.

Su retirada, después del Mundial de Are, Suecia, en 1999, en el que se cayó poco antes de cruzar la meta, supuso la pérdida de uno de los mayores alicientes que tenía la competición en ese momento. El aspecto positivo es que la semilla había germinado. El mountain bike había dado una vuelta completa de tuerca y la competición había alcanzado cotas de atención mediática inimaginables.

Evidentemente, un deportista tan polifacético como Shaun Palmer no pondría ahí su punto final a su carrera deportiva. Continuó ganando pruebas de los Winter X-Games, de la Copa del Mundo y Mundiales en boardercross y skicross. Su figura llevó a Activision a sacar un videojuego con su nombre en 2001, incluso estuvo en el equipo olímpico americano de snowboard en los JJOO de Turín 2006, pero se lesionó de gravedad el tendón de Aquiles justo antes de poder participar. También ha hecho sus pinitos en diferentes categorías de carreras de coches (incluso ha participado en varias ocasiones en la célebre subida a Pikes Peak) así como en motocross y supercross.

Cada cierto tiempo se ha recuperado la idea de la vuelta de Shaun Palmer al mountain bike… De hecho, su retorno sonó muy fuerte en torno a los años 2004 y 2005, en los que recuperó la colaboración con Jeff  Steber e Intense para el desarrollo de algunos modelos (realmente estuvo probando prototipos en California), y en 2009, cuando apareció la Intense 951 en la que había colaborado activamente (había una versión muy limitada Palmer) y que contaba con detalles tan interesantes como la trasera ajustable que permitía variar el largo de la cadena en 6 mm (igual que sucedía con la Intense M6), la altura de la caja del pedalier en casi 2 cm, el ángulo de la dirección en 0,5º y el recorrido de la suspensión en casi 1,5 cm.

No en vano, la última vez que se planteó un retorno de Shaun Palmer al descenso, esta vez más real, aunque no tanto como les hubiese gustado a los aficionados, fue hace dos años cuando le entrevistamos en la apertura de la primera Intense Store del mundo en San Sebastián de los Reyes, Madrid (puedes ver la entrevista en el número 24 de MTBpro).

Por aquel entonces acababa de montar su escuela para jóvenes talentos Shaun Palmer’s Gravity Circus powered by Intense con la idea de formar una nueva generación de riders para competir en la escena internacional. Ha centrado su trabajo con los niños, dejando de lado aquella imagen alocada que bebía antes y después de las competiciones, destrozaba los garitos o tocaba en ellos con su banda de punk/rock Fungus (que tuvo una efímera vida de dos años). La idea es formar a los jóvenes en un mundo que se ha profesionalizado mucho más de lo que él vivió y tratar de trasladarles su pasión por la bicicleta para traducirlo en éxitos.

Apasionado coleccionista de tatuajes, los tiene por todo el cuerpo, y cadillacs, Shaun Palmer trascendió más allá de la competición. Un personaje que si no hubiese existido habría que haberlo inventado. Su legado en el mountain bike va más allá de sus (escasos) éxitos deportivos. Shaun Palmer es historia del mountain bike.

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J. Daniel Hernández

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