Texto: Iñaki Gavín / Fotos: Indomit Visuals (Juanjo Otazu e Ian Baquerin)
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La Kintoa All Mountain Race 2026 by Sisnet demostró en el centro BTT Eremua que otra forma de competir y compartir es posible: dos días de senderos infinitos, desnivel exigente, ambiente familiar y un banquete que redefine los eventos de montaña.

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Se abre el telón y aparecen bicis de todo tipo, rígidas, dobles de XC, Trail, Enduro, eBikes. Al fondo se ve a 150 ciclistas, unos con baggys, casco integral y rodilleras, otros con licra y todos con la misma cara de felicidad. ¿Título de la película? Kintoa All Mountain Race by Sisnet.
Con dos etapas, 97,2 km, más de 4.000 m de desnivel positivo y solo 150 dorsales, MTBpro participó en eMTB en el estreno de la Kintoa All-Mountain Race by Sisnet, la carrera por etapas que quiere poner el bosque de Quinto Real en el mapa del MTB.

La pregunta sería la siguiente: ¿Kintoa All Mountain Race es una carrera?, técnicamente la respuesta correcta es que es sí, aunque personalmente la definiría como una carrera especial. Para empezar son dos días de competición, algo que ya no es tan habitual. Además la carrera discurre a través del Bosque de Quinto Real, uno de los hayedos más espectaculares de Europa.
Cada etapa cuenta con cinco tramos cronometrados (TC) en los que vas a tener que bajar lo más rápido posible pero también vas a tener que pedalear fuerte ya que algunas especiales incluyen tramos de pedaleo, este original formato es lo que hace diferente a Kintoa All Mountain Race. Aquí se premia el rendimiento global, no solo al “más rápido del oeste” cuesta abajo. Basta con acercarte a la recogida de dorsales para darte cuenta que esto de la Kintoa es otro rollo.
Por ejemplo la bolsa del corredor, que más bien debería llamarse el “petate del corredor”… os prometo que nunca he estado en una carrera con tantos y variados regalos, desde una navaja personalizada del evento, unas gafas de sol, productos gastronómicos de la zona, la camiseta de la carrera, una taza, etc, etc… vamos que casi no cabían en la bolsa.
Por cierto otro asunto importante: las categorías. Para no enrollarme tan solo decir que en Kintoa All Mountain Race puedes correr como quieras, tú eliges el cómo y el con quién. Hay categoría individual masculina y femenina, también puedes participar en parejas masculinas, femeninas o mixtas. Y por último puedes elegir hacerlo con bici pulmonar o con bici eléctrica. No hay excusas, si no vienes es porque no quieres.


La primera etapa arranca en Eugi, en pleno corazón del Centro BTT de Eremua. Nos esperan 45 km con 2.000 metros de desnivel positivo y 1.770 m negativos. Ganar altura por sendero le da categoría a cualquier evento y eso es precisamente lo primero que harás ya que la carrera empieza subiendo la mítica Sugea, 6 kilómetros de sendero y casi 600 m positivos de desnivel en pleno hayedo, la mejor manera de empezar el día.
A partir de aquí empieza el festival, Carboneras y Magnum serán las encargadas de soltar la adrenalina que hayas acumulado durante los días previos a la carrera, la diversión está asegurada. Si no eres “local rider” también te servirán para pillarle el tranquillo al terreno, suelta frenos y disfruta. De camino al avituallamiento me di cuenta de algo de lo que nadie me había hablado. Ya sabía que el Valle de Esteribar es el paraíso del All Mountain, también sé por experiencia que aquí los senderos están súper cuidados pero lo que no esperaba es disfrutar de los enlaces tanto o más que de las bajadas cronometradas. Atraviesas bosques impresionantes, hubo momentos muy mágicos, es puro Mountain Bike.
El avituallamiento fue el momento más peligroso de todo el fin de semana, por momentos vi como mi carrera peligraba ya que sencillamente no quería irme, me hubiera quedado toda la mañana allí. No solo por la cantidad, calidad y variedad de los productos sino por el ambientazo que había. Gente comentando la jugada, compartiendo risas y alguno que otro aprovechando para poner a punto la bici ya que la gente de Cycla Bikes montó un servicio técnico para solucionar cualquier imprevisto.

Después del avituallamiento llega la subida más larga del día donde bordearemos el monte Adi, todo un símbolo en la zona. Desde allí empieza Lastur, una bajada larga y exigente con algún tramo intermedio de pedaleo. Llegué con los antebrazos en llamas, el pulso por las nubes y la sonrisa pegada al casco.
Y llegamos a Sorogain, el corazón de Kintoa, un lugar único donde se respira una atmósfera especial, un lugar de visita obligada si te dejas caer por la zona. Después de una dura subida llegamos a los idílicos prados de Mendihaundi, a un paso de la frontera francesa y con los Pirineos de “fondo de pantalla”. Un lugar para volver en el que vale la pena bajarse de la bici y saborear con los cinco sentidos.
A partir de ahí se acaba la tranquilidad y volvemos al rock´n´roll con las últimas dos especiales del día que nos dejarán en Espinal. Aún con el casco puesto nos vamos a por la merecida cerveza y aprovechamos para visitar la animada feria de productos locales. Por cierto compré un par de quesos de Pirineki, productor local, que al llegar a casa no duraron “vivos” ni 24 horas.

Kintoa está llena de sorpresas y la segunda etapa empezó con una de ellas de nombre Gorosbletz, un sendero natural de nueva creación de 3 kilómetros que rebosa flow por los cuatro costados y que se estrenó aprovechando la celebración de Kintoa, imposible mejorarlo. Después de la adrenalina llega el momento de ganar altura con la larga ascensión a la cara norte del Monte Adi, además de ser la cima más alta de Kintoa, es un lugar con mucha historia y todo un símbolo para los habitantes del territorio. La pista es larga y exigente pero os aseguro que las vistas compensan el esfuerzo. Hacer ese sendero de travesía con el Monte Adi encima de nosotros vigilando nuestro pedaleo fue uno de los mejores momentos de todo el fin de semana.
El largo enlace de más de 6 km de Leñadi es lo más parecido a estar en un video juego en el que vas montando por un hayedo de película, solo falta que te aparezcan los duendes del bosque. Después del avituallamiento toca Nafar Whistler, uno de los senderos más míticos de Eremua y posiblemente mi bajada favorita. Es el típico trail que nunca quieres que se acabe, tiene una estética y una calidad de riding extraordinaria, secciones técnicas, una inclinación perfecta, zonas de flow, para mi es una de las bajadas más completas de Kintoa. Si los Reyes Magos existieran les pediría que en todos los Trail Center hubiera una bajada como Nafar Whistler. Además la organización preparó una variante más asequible para evitar las secciones más peligrosas.
Después le tocó el turno a King Cobra, otra de las joyas de la corona. Era la primera vez que la hacía después de la remodelación con pasarelas y zonas técnicas. Personalmente creo que ha mejorado muchísimo en comparación con el anterior trazado.

La parte final del recorrido bordea el embalse de Eugi y se dirige hacia la Revirada, el último tramo cronometrado de Kintoa All Mountain Race. Es una especial exigente, con un ambiente diferente, más rocoso y seco que el resto de especiales y que incluye un pequeño pedaleo en subida en mitad del tramo y secciones bastante técnicas. Cuando lleves más de 25 curvas enlazadas entenderás por qué lo llaman la Revirada.
Casi sin darte cuenta te sorprenderás cruzando el skill park de Zubiri y acercándote irremediablemente a la meta, fue una mezcla de alegría y de pena al mismo tiempo. Por un lado deseaba terminar la carrera pero por otro lado no quería que se acabara el fin de semana. Debajo del arco de meta estaba Jorge Vaquero (alma mater de Kintoa), le felicité, nos dimos un largo abrazo y me colgó la medalla de finisher. Demasiadas emociones en tan poco tiempo.
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Una carrera de este tipo no es fácil de organizar, requiere mucha logística y dedicación, y sobre todo un equipo humano a la altura de las circunstancias. El mountain bike es una gran familia, y Kintoa es el vivo ejemplo de que la familia nunca falla y que está para lo bueno y para lo malo, en este caso fue para lo bueno. Cada detalle cuenta por ello Jorge Vaquero y Joseba Martinez (autores intelectuales y materiales de esta experiencia) movilizaron a “toda la familia” para lograr el ambiente perfecto.
Más de 20 Bike Patrols se encargaron de velar por nuestra seguridad, además de estar situados en cada inicio y final de los tramos cronometrados también los pude ver estratégicamente ubicados en los puntos peligrosos. Bike Patrols como Daf, Gantxegi, Edu, Rafa, etc., todos pertenecientes a la gran familia Trans Nomad acudieron en masa a la llamada de Kintoa. En los avituallamientos muchas caras conocidas como Diego Grasa, David Huidobro, Paco, Rober, ayudando en la dirección de carrera estaba el gran Javi Chopen, de Insólito Proyectos y organizador de Trans Nomad. Entre los participantes gente ilustre de los valles vecinos como Manu Alvarez de Basaburua, David de MuchMoreTrails, Igor Eskudero y Lierni Lekuona embajadores de Orbea, el equipo de media como Juanjo Otazu, Ian Baquerín, Yiyo Mendoza y el equipo de Funtsak o el cronometraje de Tempo Finito también son parte de la familia.
Todos ellos hicieron posible que los corredores nos sintiéramos como en casa y que nuestra única misión fuera pasarlo bien y disfrutar del evento. Igual desde fuera parece sencillo pero lograr que la suma de tantos pequeños detalles funcione a la perfección no es nada fácil y al final es lo que marca la diferencia.

Me encanta el lado social de las carreras, sobre todo al finalizar, es el momento de compartir batallitas, de mentir diciendo que casi no hemos entrenado en el último mes, de saludar a los viejos amigos y también de conocer a gente nueva. La verdad es que nunca había dado demasiada importancia a la típica comida de después de un evento, hasta que pruebas algo diferente. Y es que la comida popular del sábado y del domingo en Kintoa fue otra liga, os lo prometo.

No me preguntéis como Joseba Martinez (Gerente del Camping Urrobi en Espinal) y su equipo fueron capaces de hacerlo pero nos dieron de comer mejor que en una boda. Platos elaborados, con primero, segundo y postre en su gran mayoría utilizando productos locales. Cada uno tiene sus gustos gastronómicos pero solo por la carrillera de potro a baja temperatura del domingo o el mousse de cuajada elaborada con leche del valle ya me valió la pena venir a Kintoa. Soy perro viejo y llevo muchísimos años participando en todo tipo de eventos de bici pero os prometo que jamás he visto nada igual.

Para terminar un detalle que quizá pasó inadvertido para mucha gente pero que me pareció súper interesante. Las más de 250 comidas que se sirvieron tanto el sábado como el domingo fueron de forma 100% sostenible, es decir, cero plásticos, ya que se sirvieron con platos de cerámica para no generar residuos.


La Kintoa All Mountain Race by Sisnet se ha cocido a fuego lento. Jorge Vaquero y Joseba Martinez llevan mucho tiempo detrás de este proyecto y hacerlo realidad no ha sido nada fácil. La Asociación Nafar Basoak (Eremua) y la Asociación Irati-Orreaga han sido los organizadores pero todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo de Sinset, Unsain, Orbea, Caja Rural, sin la ayuda del Camping Urrobi, el servicio técnico de CyclaBikes, así como colaboradores habituales y gente que ha querido poner su granito de arena en este proyecto como Trail Tales, Motul, Uvex, 226ers.
El apoyo de las administraciones es clave para que un evento así pueda salir adelante, los que soléis leer MTBpro sabéis que suelo ser muy crítico cuando las administraciones, sin motivo alguno, nos dan la espalda y nos ignoran sin argumentos lógicos. Si alzamos la voz y protestamos cuando eso ocurre es de justicia hacer lo contrario cuando los ayuntamientos y los gobiernos autonómicos se implican y ponen toda la carne en el asador para sacar adelante eventos como la Kintoa All Mountain Race. La colaboración del Gobierno de Navarra y la de los Ayuntamientos de Esteribar, Erro, y el Concejo de Espinal han sido vitales para que la Kintoa sea hoy una realidad.

La primera edición de Kintoa All Mountain Race ha sido un éxito. Hacer algo diferente siempre supone un riesgo y en este caso la apuesta ha salido bien. Es una carrera que ofrece sensaciones auténticas, tú eliges si quieres que sea una fiesta, una montada cronometrada, un desafío personal o en pareja o una excusa para conocer el territorio Kintoa con un dorsal en el manillar….hay tantas Kintoas como participantes, lo único en común son las ganas de pasarlo bien. Es el momento de pensar en el futuro y de consolidar el evento dentro del apretado calendario de eventos y carreras. Yo desde luego no pienso faltar a la cita, nos vemos en 2027.
Reportaje realizado con el apoyo y subvención del Gobierno de Navarra-Nafarroako Gobernua.

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