Bicis Incomprendidas: Yeti C-26

Bicis Míticas: Yeti C-26

En 1989 cuando ni siquiera tenía mi primera mountain bike, Yeti ya esparcía su aroma de color turquesa. Yeti, una de las firmas más míticas que fabricó en cromoly, carbono y aluminio, y todo en la misma bici, la Yeti C-26. ¿Ingenieros locos o brillantes?

Texto:
Alberto Álvarez
Foto:
The Pro's Closet
Publicado el 23/01/2017
Bicis Incomprendidas: Yeti C-26

4 libras son 1.814 gramos de peso. Lo que pesa una horquilla, lo que pesa un juego de ruedas o lo que en su momento pesaba el cuadro de la Yeti C-26. Sí, algo brutal para aquella época de finales de los 90, en los que Chris Herting, el ingeniero jefe de Yeti, se puso a investigar con los materiales. En un momento en el que el aluminio y sobre todo el cromoly eran los reyes a la hora de fabricar mountain bikes, el carbono unidireccional era el inicio de un futuro brillante para las fibras y la resina epoxy. El bueno de Herting decidió que la C-26 iba a tener los tres materiales a la vez; pero ¿de qué manera?

Yeti C-26. Aluminio, carbono y cromoly agitados, no batidos

La mezcla de materiales buscaba no solo el excelente peso que te comentaba antes (como un 30% menos de lo que había hasta el momento), sino también aumentar el rendimiento a nivel de absorción y rigidez. Para ello se usó cromoly 4130 en la trasera (vainas y tirantes) además de en todos los racores (pedalier, sillín y dirección). Los tubos principales (superior, sillín y diagonal) estaban realizados en aluminio Easton C-9 que se encontraban «envueltos» por una capa de carbono unidireccional de alto módulo.

El objetivo, además de la increíble estética para la época, era dotar a la Yeti C-26 de una resistencia y soporte a la torsión lateral mediante el aluminio y un aumento de la rigidez a través del recubrimiento de carbono. Y para juntarlo todo, nada más que unos buenos racores de cromoly como comentaba antes, un poco de pegamento Permabond ESP 310 y una hora de horno a 275 grados que dejara el cuadro rígido y listo para montar. Se tardaban unas tres semanas en producir cada una de estas bellezas.

En junio de 1989 los amigos de la revista americana Mountain Bike Action probaban la C-26 y «flipaban» literalmente por el increíble peso de la misma y la tecnología utilizada por la unión de Yeti y Easton en la fabricación del cuadro. Piensa que ya utilizaban aluminio (conificado) de Easton en el manillar, en la potencia y contaba con detalles como el tubo de dirección de 1,25 pulgadas que Gary Fisher había avanzando como estándar un año antes, en 1988.

El modelo que probaron en la revista con un montaje diferente al exclusivo que puedes ver en las fotos, era uno de los primeros prototipos de la Yeti C-26 y contaba con un peso total de 10.880 gramos y unos ángulos de dirección y sillín de 71 grados en ambos. No tienes más que ver los ángulos de las bicis actuales de cross country para ver cómo el ángulo de dirección aún se resiste a cambiar a pesar de que las bicis no tienen nada que ver con las de entonces. Ingenieros en la sala, manifiéstense…

Montajes hubo un montón y algunos de ellos fueron tan brutales como el de John Tomac con el manillar de carretera. El que te mostramos aquí gracias a los colegas de la web «The Pro’s Closet» fue uno de los más exclusivos, con la rueda trasera Tioga Disc Drive, o las bielas de 3 piezas al estilo BMX realizadas a mano y en cromoly por el fabricante Bullseye.

Y es que la Yeti C-26 supuso un hito en la carrera del diseño y evolución de las mountain bikes. Este mismo modelo ganó un Campeonato del Mundo y estrellas como Juliana Furtado y John Tomac hicieron algunas de sus mejores carreras con la Yeti. Era el modelo que todos querían montar a pesar de los más de 1.900 dólares de la época que hacían falta desembolsar para tener una de estas; y estamos hablando solo del cuadro. Eso si tenías la suerte de poder hacerte con una...

El cuadro de la Yety C-26 número 1 alcanzó los 12.500 dólares en una subasta de Ebay

Prototipos aparte (que hubo unos cuantos), la producción se estima en 25 unidades, con lo que es fácil entender los precios que se han llegado a pagar en diferentes subastas benéficas y privadas por tener una de estas. Y si no atento a los 12.500 dólares que se pagaron en 2009 en Ebay por el cuadro C-26 número 1 que usó el jefe John Tomac.

Texto:

Alberto Álvarez

Fotos:

The Pro's Closet