Kona Process 111

Kona Process 111

La Kona Process 111 de 29 pulgadas es probablemente el modelo que mejor refleja el alma de la marca canadiense: «una pequeña bomba endurera, llena de diversión». Te va a enganchar desde el primer golpe de pedal y no podrás separarte de ella. Y a eso se le llama ¡adicción!

Texto:
Muriel Bouhet
Fotos:
Alberto Lessman
Publicado el 10/07/2015
Kona Process 111
Manejable, polivalente, y con una capacidad de absorción superior a lo que aparenta. Una geometría acertada, buenos acabados, y un paquete de componentes equilibrado.
El mando de la tija telescópica no es especialmente funcional.

La Kona Process 111 puede parecerte muy sobria cuando la miras por primera vez, por ese elegante color morado que la hace parecer un poco esnob, pero… no te fíes. Detrás de esta distinguida discreción, vas a encontrar una bici de montaña con un gran corazón, ante la que no podrás sino caer rendido.

Si decides rascarte la cartera y desembolsar los 3.999 euros que cuesta, te estarás arriesgando a detestar todo lo que habías probado hasta ahora, porque montar con esta nueva generación de Kona te parecerá una experiencia inolvidable. Pero, antes de que te lances a pedirle matrimonio a la Process, déjame que empecemos por lo básico, y permíteme que te la presente en condiciones.

Prejuicios

La Kona Process 111 es una bici de 29”, algo que a priori, y sin duda por prejuicios, no le encaja a todo el mundo para la práctica del enduro. Pero… ¡espera, presta atención! Fíjate en sus cortas vainas de sólo 430 mm, son lo primero que me ha llamado la atención. Porque el equipo de ingenieros de Kona, comandados por Chris Mandell, no solo se han ocupado de desarrollar su clásico sistema de suspensión de cuatro puntos de giro 4-Bar y hacerlo evolucionar hacia lo que podríamos denominar como un monopivote con bieleta, sino que además han desarrollado una geometría pensada al milímetro para encontrar el equilibrio entre rendimiento para las bajadas y eficiencia en las subidas.

Su cuadro de aluminio, con un sloping ultrapronunciado, augura lo que te vas a encontrar cuando salgas a rodar con la bici. Esas cortas vainas permiten una reactividad y una maniobrabilidad de locos. ¿Y qué te ofrecen sus ángulos? En el tubo de dirección nos encontramos con un ángulo de 68º que, en combinación con la horquilla de 120 mm de recorrido y sus ya mencionadas ruedas de 29 pulgadas, le otorgan una capacidad digna de una gran enduro.

En el tubo de sillín han optado por 74º de angulación, con una posición de pilotaje relativamente avanzada, y que favorece que no se encabrite la rueda delantera en las subidas. La verdad, es una de las bicis en las que más fácil he encontrado la posición y en las que más a gusto y con más seguridad he rodado. Ha sido probarla y… ¡yo la adoptaría!

La Process 111 destaca por su versatilidad y por su carácter juguetón en los senderos más sinuosos y técnicos

Las geometrías modernas como la de la Process tienden a alargar los tubos horizontales, montando potencias muy cortas. Mis 168 cm de altura y yo nos hemos encontrado muy a gusto en la talla M, con una potencia de sólo 40 mm, pero es conveniente repasar las medidas de cada talla y dejarte aconsejar para hacer la elección perfecta. En mi caso puedo decir que sentir que la bici me quedaba como un guante se ha traducido en encontrarla tremendamente polivalente.

En ese mismo sentido, el manillar es ancho, muy ancho con sus 760 mm, pero es que en este tipo de bicis, y más con ruedas de este diámetro, es esencial un manillar así para obtener la mejor maniobrabilidad. Y aunque hay que intentar pasar por todas partes (los árboles a veces no nos lo ponen fácil), es necesario hacer un notable brazo de palanca sobre la dirección para hacer girar la rueda y encontrar la trazada que buscamos en cada momento, sobre todo a gran velocidad.

Ahora que te estoy presentando a esta preciosidad, no te quiero aburrir con toda la lista de componentes que incorpora, pero sí mencionarte que esta Process 111 ofrece en báscula y sin pedales un peso de 14 kg. No es un peso pluma, pero en su descarga hay que destacar que por ejemplo te ofrece de serie neumáticos «de verdad», y no versiones light que a veces montan las marcas para lograr pesos ligeros en sus catálogos.

Las Maxxis Ardent Exo ofrecen un buen compromiso entre agarre y capacidad rodadora, si bien a mí me ha parecido incluso exagerado montar una cubierta de 2,4” en la rueda delantera. Claro que, con las capacidades de esta pequeña bestia, todo depende de por dónde te metas…

Sus ruedas no son tampoco livianas bailarinas de ballet, pero si quieres exprimir al máximo una máquina así, hace falta la fiabilidad y rigidez que ofrece esta combinación de bujes Novatec y llantas WTB. Cumplen, pero son, como ocurre en la mayoría de las bicis, uno de los puntos en los que más peso se podría ahorrar.

Y si hablamos del cuadro, aun con una estilización que rompe en gran medida con la robusta apariencia que ofrecían antiguos modelos de la marca, seguimos encontrando gruesos tubos de aluminio y tirantes y vainas de gran diámetro que nos dejan adivinar a primera vista la rigidez que luego vamos a disfrutar.

Quizá sea porque los ingenieros no quieren correr riesgos con aligeramientos excesivos, o simplemente que en la peculiar marca canadiense no están por la moda de concebir anoréxicas máquinas de enduro, pero desde luego el cuadro de la 111 inspira confianza. ¿Y no es confianza en nuestra montura lo que buscamos la mayoría de bikers?

Kona Process 111

Una explosión de sensaciones

¿Presiones? Comprobadas, 160 psi en el amortiguador y 50 psi en la horquilla (para un peso de 52 kg). ¿Suspensiones? En modo abierto. ¡Allá vamos!

Si se te ocurre estrenar una bici en un circuito de Bikepark, repleto de peraltes, con mesetas y saltos bien pisados y descensos que descubres por primera vez, lo normal es que tengas que tomártelo con mucha calma.

Pero la Process 111 es diferente. Tiene algo, un «nosequé» que ha sido capaz de darme un plus de confianza desde el primer momento. Primeras líneas de bajada, y ya siento a partes iguales excitación y admiración. El tren delantero se muestra estable, y detrás… es una bici muy «tragona», absorbe perfectamente cualquier irregularidad del terreno.

Ciertamente tenemos que saber adaptarnos a un tren trasero tan revoltoso con esas cortas vainas, pero la dirección se muestra tan firme que es fácil sentir viva esta bici respondiendo a las órdenes que tus piernas le den. Muy juguetona, pero muy obediente.

Entre tú y yo, durante todo el tiempo que la he podido probar me he sentido «una» con esta bici. Y es que sintiéndome acoplada con ella es más fácil atacar por los senderos y buscar apoyos sin perder la velocidad, apreciando la rigidez de todo el conjunto y la buena resolución de un tren trasero que mantiene la rueda pegada al terreno.

Esta bici destaca por su capacidad para «encajar» como un boxeador que soporta todos los golpes mientras espera el momento de desatar su ataque. Por delante, la Pike de RockShox martillea y marca el paso, apretando los dientes para aguantar el ritmo. ¡Vaya combate! 

Esta Kona es una bici eficiente y generosa, dispuesta a sorprenderte ofreciendo más de lo que esperas

La Kona se mantiene sin problema en las trazadas, aunque pronto le toca adentrarse en terrenos más peligrosos. Y es que en mis preliminares con la Process, siento una cierta inquietud a la hora de afrontar bajadas con mucha pendiente y obstáculos. Pero enseguida se me quita el miedo, porque me siento bien cómoda al manillar.

Esta bici ha conseguido transformar cada centímetro de terreno en un subidón de adrenalina. Se desenvuelve con una facilidad desconcertante. Su caja de pedalier, situada a 355 mm del suelo, muestra un buen compromiso entre estabilidad y capacidad para superar zonas pedregosas. Y puede que te suene a tópico, pero por su agilidad he sentido la facilidad de pilotar como si fuera en una bici de 26”.

Aunque la suspensión trasera se muestra cómoda y efectiva en zonas menos complicadas, cuando afrontamos los terrenos más duros podemos llegar a encontrar su límite, pero… es tan discreta en la manera de entregar todo ese recorrido, no olvidemos que es de sólo 110 mm, que la sensación es de total eficiencia.

Hay que estar atentos, más que con la velocidad, con la capacidad de frenado. Porque jugando a altas velocidades a la Kona le cuesta reducir la distancia de frenado. Y no por los frenos Shimano SLX, que son solventes, sino en mi opinión, por el diámetro de disco escogido detrás de solo 160 mm y que yo cambiaría sin duda por uno de 180 mm. Incluso si eres un usuario de un cierto peso o envergadura, deberías pensar en poner otro de 200 mm delante. Quizá también influya el sistema de suspensión, que en fuertes frenadas sobre terreno irregular tiende a no mantener la rueda trasera tan pegada al terreno como nos gustaría. Lo cierto es que a una bici que es capaz de ir tan rápido hay que pararla.

En los senderos sinuosos de una sola trazada estamos acostumbrados a oír que a las bicis de 29” les cuesta mantener un ritmo vivo. Pues no. No es el caso. A cada salida de una curva, si las piernas te acompañan, la bici emerge como un cohete y acelera más velozmente de lo que tardo en escribirlo. La corta distancia de vainas traseras no entorpece la entrada en los virajes y sin embargo influye notablemente en esta reactividad que permite enlazar una y otra curva.

Me resulta impresionante. Y aunque en los primeros lances no parecía pedirme tanta guerra, en cuanto coges confianza en sus posibilidades se convierte en una madeja de nervios. Más que nunca, pilotar esta Process 111 es algo que despierta tus sentidos, ¡qué felicidad! 

¡Acaba con tus prejuicios! Las 29” también valen para enduro. Pilotar esta Process 111 despierta tus sentidos y romperá tus esquemas

Es una bici noble, fácil de conducir, y con un cierto espíritu libre… porque a la más mínima  oportunidad parece querer despegar del suelo. Y cuando lo hace es una bici equilibrada, de fácil despegue y mejor aterrizaje. Ya te decía al principio que debías desprenderte de los prejuicios hacia las 29” endureras… pero si no lo haces, la 111 te romperá los esquemas.

Cuando llega la hora de rodar y hacer kilómetros, la Kona es capaz de imprimir un buen ritmo. No es que se convierta en un misil, pero desde luego con este robusto cuadro y estos neumáticos, su rendimiento es más que aceptable. Es una buena compañera de rutas, con una suspensión que aporta comodidad y que no interfiere en exceso en el pedaleo.

En las subidas, se pone de manifiesto una excelente tracción. Algo propio de una bici de 29” y acentuado por su corta longitud de vainas. Transforma con facilidad cada pedalada en avance. La motricidad está ahí…, sólo necesitas buenas piernas para mover el plato de 32 dientes en los terrenos más duros. Y a pesar de su ángulo de sillín, si buscas las pendientes más empinadas, tendrás que adelantar tu posición en el sillín, arrimar la nariz al manillar y pedalear fuerte como una locomotora. Yo me subo a ese tren para llegar a lo más alto… ¡y volver a disfrutar de las bajadas!

Resumiendo

La Process 111 es una excelente máquina que Kona encuadra en su gama de enduro. A veces es difícil clasificar las bicis con estas modernas etiquetas con las que las marcas tratan de segmentar sus colecciones, y a pesar de sus sólo 110 mm de recorrido trasero, por su filosofía y por su rendimiento, en Kona no se equivocan con el epíteto de «endurera».

Cómoda, juguetona, divertida (y no es fácil en una 29”), segura, es la bici ideal para alguien que busca tener sólo una bici en su garaje, para aquellos que quieren hacer de todo, con una premisa por encima de todo: ¡diversión!

Y ahora que ya te he presentado en profundidad a la Process 111, he de confesarte que yo hace tiempo que la conocía. Justo desde el verano pasado, cuando nos presentaron en el lanzamiento mundial de la gama de Kona en Austria. Entonces ya la puse una crucecita y pasó a formar parte de las bicis favoritas para convertirse en mi bici personal. Quién sabe si en 2016… Igual para entonces, además de haber una 111 de aluminio, la familia tiene algún nuevo miembro en carbono.

Detalles de la bici

ruedas

Las llantas ST i23 de WTB, siendo la entrada de la gama de 29 pulgadas, ofrecen compatibilidad con el sistema tubeless y se muestran resistentes y fiables. Vienen equipadas con los bujes Novatec, aptos para todo tipo de combinaciones en los ejes, en este caso con la adaptación QR 15 mm para la horquilla Pike en la rueda delantera y con un eje de 12x142 mm en la rueda trasera. Ambos casi imprescindibles para aportar el máximo de rigidez al conjunto. Acompañadas con los neumáticos Maxxis Ardent EXO TR con un balón de 2,4” en la cubierta delantera y de 2,25” en la trasera. Su agarre lateral es suficiente y ofrece una gran confianza a la hora de apurar en curvas, ayudado sin duda por el típico compuesto de goma de Maxxis que hace que sean todo un referente.

transmisión

Con las mismas tecnologías que sus hermanos mayores Sram XX1 y X01, pero con nuevos componentes de precio más contenido, la Kona Process 111 está equipada con la transmisión Sram X1 de 11 velocidades. Cambio, casete con un rango 10-42, mando de pulsadores y bielas de la misma familia. Y además de su reconocido funcionamiento, el color mate negro de este grupo X1 combina perfectamente con el resto de la bici. Las bielas X1 de un plato de 32 dientes, fabricado en aluminio 6000, tienen un peso declarado de 850 gramos. Tienes que estar medianamente en forma con él. Lo ideal para este tipo de bici quizá sería un plato de 30 dientes. En cuanto al funcionamiento, nada que objetar, el grupo es fiable y eficaz. 

puesto de mandos

Potencia y manillar son modelos propios de Kona, ambos fabricados en aluminio. La potencia es súper corta con longitud de 40 mm, ofreciendo una excelente manejabilidad al conjunto. El manillar XC Riser con anchura de 760 mm es de la medida perfecta para dominar las ruedas grandes en todo momento. En el tubo de dirección Tapered, con un diámetro sobredimensionado de 1,5", se aloja una dirección integrada FSA.

tija

Imprescindible en una bici enduro, la tija telescópica KS Lev Integra cuenta con un sistema de funcionamiento hidráulico que se ha mostrado suave y efectivo. La tija actúa mediante cable controlado desde un mando en el manillar, si bien éste no es modelo más funcional que hemos probado. 

frenos

A estas alturas el funcionamiento de los frenos Shimano SLX no es ninguna sorpresa, están entre nuestros favoritos ya que son de lo mejor del mercado en cuanto a su relación calidad/precio. Son potentes y fáciles de actuar, aunque quizá hubiéramos preferido un disco trasero de 180 mm (en lugar de 160 mm) para cuando quieres descubrir dónde está el límite de esta bici. 

horquilla

La bici está equipada con la horquilla delantera RockShox Pike RC de 120 mm, acompañada en el triángulo trasero por un amortiguador Monarch RT que ofrece 110 mm de recorrido. El tacto de la Pike RC es suave y progresivo y, aunque sólo ofrece 120 mm, es un recorrido muy bien aprovechado, con un funcionamiento que responde a las expectativas para un uso agresivo, y que permite una conducción precisa a gran velocidad.

Info



Peso

13,15 kg (talla M sin pedales)

Precio

3.999 €

Texto:

Muriel Bouhet

Fotos:

Alberto Lessman

Publicado el 10/07/2015

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