Tecnología KOROYD: cómo funciona y por qué marca la diferencia
Basta echar un vistazo a los orificios de ventilación de algunos de los cascos más reconocidos de los senderos para toparse con esa estructura de diminutos cilindros agrupados en forma de panal. No es un recurso estético ni una simple rejilla para evitar la entrada de insectos: es KOROYD, uno de los avances de ingeniería más significativos de los últimos años en la gestión de energía ante impactos.
Para entender por qué se ha ganado un hueco en marcas de referencia como Smith, Endura o Fox, conviene repasar de dónde viene, cómo actúa frente a una caída y de qué forma se traslada tanto a los cascos como a las protecciones articulares.
Del sector aeroespacial al sendero: los orígenes de la idea
A diferencia de otras soluciones nacidas en talleres ciclistas, el germen de KOROYD tiene raíces en la investigación de seguridad aérea. El punto de partida se remonta a las investigaciones técnicas derivadas del trágico accidente aéreo del vuelo BD092 en Kegworth (Inglaterra, 1989). Las conclusiones oficiales determinaron que una deficiente absorción de energía en la estructura de los asientos de los pasajeros agravó notablemente las lesiones de los ocupantes.
A raíz de ello, diversos estudios aeroespaciales se centraron en encontrar qué estructuras geométricas absorbían más energía por unidad de distancia sin añadir peso excesivo. La respuesta de los ingenieros fue clara: las estructuras compuestas por tubos cilíndricos termosoldados.
Tras cuatro años de investigación intensiva y pruebas mecánicas, John Lloyd fundó oficialmente KOROYD en 2010. Lo que nació como una patente de seguridad para el ámbito militar e industrial dio el salto pronto a los deportes de acción: primero en el snowboard (con Nitro en 2012), y muy poco después al mountain bike con el recordado Smith Forefront en 2013, el primer casco de MTB concebido íntegramente en torno a un núcleo de KOROYD.

Cómo funciona en los cascos: "Arruga. Absorbe. Protege"
La premisa de KOROYD se aleja del comportamiento tradicional de las espumas plásticas. Su estructura consiste en miles de microtubos de polímero extruido, termosoldados de forma homogénea.
Cuando el casco recibe un golpe directo o angular, los tubos no rebotan ni se comprimen elásticamente, sino que actúan de la siguiente forma:
1. Aplastamiento controlado por deformación axial: Frente al impacto, los tubos se arrugan sobre sí mismos de manera lineal y uniforme a lo largo de su eje, como si se tratara de una zona de deformación programada de un automóvil.
2. Disipación lineal de la energía: Al colapsar de forma constante, el material gestiona y absorbe una mayor cantidad de energía en una distancia de desaceleración mucho más reducida.
3. Reducción del pico de fuerza (G-Force): Al evitar el comportamiento elástico del EPS (que tiende a saturarse y transferir la fuerza restante directamente a la cabeza), KOROYD reduce el pico de aceleración que llega al cráneo y al cerebro, disminuyendo el riesgo de traumatismos craneoencefálicos.

¿Cuál es la diferencia frente a los cascos tradicionales?
El rendimiento de KOROYD sobre la bicicleta no solo se mide en los laboratorios de ensayo; sus propiedades mecánicas aportan ventajas directas al rider:
- Mayor absorción en menor espesor: Al aprovechar prácticamente todo su volumen útil durante el colapso (con una capacidad de absorción significativamente superior a la del EPS tradicional por milímetro de material), permite diseñar cascos con perfiles más compactos y menor volumen exterior.
- Ventilación y flujo de aire constante: La estructura de tubos abiertos crea canales directos de entrada y salida de aire. A diferencia de las capas sólidas de espuma que obligan a diseñar canales internos artificiales, KOROYD favorece una circulación continua sin comprometer la integridad estructural.

- Ligereza estructural: Al tratarse de una arquitectura celular compuesta mayoritariamente por aire, minimiza el peso final del casco, una cualidad clave tanto en modelos abiertos de Trail/XC como en integrales de enduro y descenso (como demostró Endura rebajando marcas de peso en su MT500).
- Integración y sinergias (Ecosistema Mips): Con 53 patentes propias y más de 90 galardones internacionales, la tecnología ha madurado hasta integrarse con sistemas de gestión de fuerzas rotacionales. Su incorporación al grupo Mips en 2025 reforzó la coexistencia de ambos mundos: disipación lineal y reducción de la aceleración rotacional trabajando al unísono.

Más allá del casco: la revolución de KOROYD en protecciones corporales
Aunque asociemos de inmediato a KOROYD con los panales de los cascos, la ingeniería de la firma ha roto barreras para llegar a las articulaciones. Tradicionalmente, elegir rodilleras o coderas de MTB obligaba a renunciar a algo: o bien se recurría a carcasas plásticas rígidas (seguras pero molestas al pedalear), o a almohadillas blandas que sacrificaban nivel de protección o ventilación.
La respuesta de KOROYD para las protecciones corporales es una formulación específica de polímero TPE flexible con estructura auxética, un metamaterial diseñado para resolver de raíz el conflicto entre movilidad y absorción de energía. Un buen ejemplo lo encontramos en las rodilleras FOX Enduro Pro que pasaron recientemente por el banco de pruebas de MTBpro.

A diferencia de los materiales convencionales, que se estrechan en el centro al estirarse longitudinalmente, las estructuras auxéticas presentan un comportamiento singular: al estirarse, se engrosan en ambos ejes. En una articulación en constante flexión como la rodilla, esto se traduce en:
- Adaptabilidad anatómica: La placa acompaña la cinemática articular sin crear puntos de presión, permitiendo pedalear con naturalidad durante horas sin provocar roces ni molestias.
- Respuesta instantánea ante el golpe: En caso de impacto, el material reacciona absorbiendo y disipando la energía de forma efectiva, alcanzando la homologación CE EN1621-1 Nivel 1 con un perfil medio de apenas 10 mm en su zona central.
- Transpiración real: La geometría perforada y abierta del entramado permite evacuar el calor y la humedad de forma continua, evitando la condensación habitual de las espumas macizas.

KOROYD ha demostrado, por tanto, que la innovación geométrica y de materiales supera las limitaciones del equipamiento clásico. Ya sea colapsando de forma controlada en un casco para disipar un impacto violento o flexionándose mediante estructuras auxéticas al ritmo de cada pedalada, su tecnología marca una diferencia: permitirnos rodar más cómodos con la máxima protección posible.
Más información en la web de KOROYD

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Víctor Marcos
KOROYD






