Lapierre XR 529

Lapierre XR 529

La XR 529 de Lapierre se presentó hace dos años y su irrupción creó un gran revuelo. ¿Era un prototipo sorprendente? Simplemente se trataba de una pequeña gran revolución dentro de la marca francesa. En 2015 la historia sigue y te contamos cómo es.

Texto:
Muriel Bouhet
Fotos:
Javier Martínez
Publicado el 09/09/2015
Lapierre XR 529
Estética y acabados. Comportamiento suspensión automática e:i Shock Auto. Rendimiento óptimo
Peso algo elevado

Recién desembalada de la caja en la que nos ha llegado a la redacción, sé que me encuentro ante mucho más que un buen puñado de salidas invernales por la Sierra de Guadarrama, donde puedo probar a fondo y someter incluso a la bici más rebelde por cualquier tipo de terreno. Estoy, sobre todo, frente a una magnífica máquina. Porque esta Lapierre XR 529 esconde una peculiaridad que había despertado mi interés desde hacía tiempo, el sistema e:i Shock Auto.

Y es que aunque pienses que con mencionar este especial sistema se resume todo, hay muchas cosas por descubrir en esta bici..., así que ¡vamos allá!

Y lo primero que observo es lo obvio, su estética, basada en una terminación mate con colores blanco, negro, y azul, que nunca pasan de moda. Puede parecer una tontería, pero además de que funcione bien, una bici tiene que gustarnos, y la combinación bicolor sobre el negro de esta XR 529 es lo primero que me ha gustado, tanto en su triángulo principal, como en los detalles del tubo del sillín y el triángulo trasero.

Y hablando de ese triángulo posterior, ¿estamos ante un simple sistema de suspensión?

Las noticias sobre el lanzamiento de este modelo allá por 2013 ya nos hablaban de la voluntad de la marca francesa y del compromiso de un tal Nicolas Vouilloz (por si no lo sabes, 10 veces campeón del mundo de DH) en diseñar una suspensión de funcionamiento simple que, sin comprometer el rendimiento, garantizara la fiabilidad. Y aunque pueda sorprendente, la XR está diseñada en base a un sistema de suspensión sencillamente clásico.

Se trata de un triángulo trasero de carbono que funciona con un sistema monopivote asistido por una bieleta, también de carbono, que busca aportar más progresividad en el desplazamiento. Y como otras bicis similares como la Orbea Oiz que acabamos de probar, o la Canyon Lux, prescinde de punto de pivote en la unión de vainas y tirantes, integrando así la flexibilidad de los tirantes de carbono en el funcionamiento de la suspensión.

Ahora bien, hay «algo más» en esta bici que concierne directamente al funcionamiento del sistema de suspensión. Y es que el e:i Shock ha sido el primer sistema en proponer la gestión electrónica automática del funcionamiento de las suspensiones, mediante unos sensores instalados en la horquilla, en la potencia y en la caja de pedalier, además del amortiguador motorizado.

El E:I Shock

El objetivo principal del sistema es el de controlar de manera inteligente el comportamiento del amortiguador, abriendo y cerrando la compresión, y cambiando consecuentemente la curva de funcionamiento hidráulico. Así, las tres posiciones de funcionamiento del amortiguador Rock Shox Monarch RT3 (abierto, medio, y cerrado) se manejan aquí de manera automática en función del terreno por el que circulas.

De manera automática, o manual, porque tú mismo también puedes escoger entre esas tres posiciones de funcionamiento del amortiguador a tu voluntad, que es lo que controla el e:i Shock.

Pero volviendo a cómo funciona este sistema, has de saber que toma y analiza información de los sensores situados en la horquilla y en el pedalier para leer el terreno por el que circulas, el tamaño de los impactos y los baches a los que te enfrentas, y si pedaleas o no, decidiendo así si el amortiguador tiene que funcionar en abierto, en cerrado, o en posición intermedia.

Da igual a la velocidad a la que se sucedan los baches y la cadencia de tu pedaleo, que el sistema actúa de manera permanente. Además, en marcha su funcionamiento se entiende a la perfección, pero de eso hablaremos más adelante.

Preócupate sólo de pilotarla, con un amortiguador inteligente que trabajará por ti:
 comodidad y eficacia

De la horquilla se toma información, pero el sistema no actúa sobre ella aún, de manera que su funcionamiento se regula de forma manual. Es una pena que Lapierre y el grupo Accell al que pertenece la empresa no hay resuelto aún esto, aunque de hecho, marcas como RockShox o Fox tampoco tienen sistemas automáticos de regulación, sino simplemente un mando conjunto que regula la posición de horquilla y amortiguador a la vez. Pero todo llegará…

La bici se entrega con un cargador de batería, que por otra parte tiene una autonomía de 25 horas de uso, de modo que, salvo que tengas una muy mala memoria para recargarla o planifiques un viaje sin asistencia a un destino exótico como el Tíbet, no vas a tener problemas.

Lapierre XR 529

Equilibrada

Será su diseño con ruedas de 29” o la geometría «made in Vouilloz», pero mi primera impresión es que la posición de conducción es súper equilibrada.

Esta XR 529 ofrece un pedaleo fino, eficaz y con buenas aptitudes para franquear obstáculos, al más clásico estilo de Lapierre. Es decir, que sin llamar la atención con estridencias, han sabido posicionar con un gran trabajo a esta máquina en lo mejor del segmento XC-Maratón, con la contribución que la fibra de carbono añade en términos de dinamismo y ligereza.

Aunque la posición es bastante equilibrada, no puedo olvidar que es una máquina de devorar kilómetros y que estoy acostumbrada a darle «zapatilla» a las bicis, por lo que tengo que llamar la atención sobre su relativamente largo tubo horizontal y el hecho de que en la talla M probada la bici lleva una potencia invertida de 90 mm. Esto hará que de manera natural vayas en una postura que te incitará a pedalear al máximo, al ritmo más fuerte al que seas capaz de rodar. 

Tenlo en cuenta, aunque seguro que en tu tienda de confianza sabrán aconsejarte sobre la talla más adecuada en función de tu forma de pilotar o de posibles ajustes a realizar, como invertir la potencia o acortarla para que te sientas más a gusto.

La Lapierre XR 529 es mucho más que una simple bici de XC, tiene un comportamiento muy superior a lo que a priori se puede esperar

Una bici como ésta, destinada al segmento del cross country y el maratón, debe ofrecer un rendimiento fuera de serie en los modos de funcionamiento automático y cerrado, y así la he sentido.

Te permite atacar con violencia los senderos más revirados, con confianza para realizar fuertes apoyos laterales en los cambios de dirección y cerrar la trayectoria cuando el camino así lo exige. Y a pesar de que hay una cierta penalización con el peso de las ruedas, este conjunto DT Swiss se muestra dinámico, permitiendo continuas aceleraciones que te subirán la moral aunque no estés en tu mejor forma física.

Es una de esas bicis de 29” bien diseñadas, en las que no notas los inconvenientes que a priori pueden presentar las ruedas grandes. No me ha transmitido sensación de ser un tractor, sino que la he notado siempre manejable, de manera que con la simple inclinación del cuadro en los virajes todo se hacía fácil. 

También ha resistido las cuestas más empinadas, donde la rueda delantera no ha tendido a encabritarse. Incluso en terrenos con el firme blando y suelto, la bici se ha mostrado noble, con reacciones previsibles y siempre dócil a las órdenes que le he dado desde el manillar. El balance entre la horquilla delantera RockShox Recon Gold de 100 mm y el sistema de suspensión trasero es equilibrado, y la horquilla, sin ser de la más alta gama del fabricante americano, se ha mostrado en perfecta armonía con el cuadro.

Cuando la velocidad se dispara, la bici se muestra estable y me da confianza para seguir a otros compañeros con bicis claramente más bajadoras. Me permite entrar en el juego de los piques, de la búsqueda de la trazada más rápida, de cruzar ataques con los amigos tratando de adelantarles e incluso de atreverme con pequeños saltos.

Incluso me pongo a imaginar lo que daría de sí esta bici con una horquilla de 120 mm (que lanzara medio grado más la dirección) y con una tija telescópica… Ya serían palabras mayores, convirtiéndola en una auténtica todo uso, aunque eso sería casi comerles el terreno a sus «primas hermanas», las X-Control de 27,5”.

Sea como fuere, me he encontrado perfecta con la geometría de esta XR 529 en largas distancias. Es perfecta para salidas maratón, ¡todo un éxito!

¿Automático o manual?

He de confesar que en las primeras salidas comencé alternando los modos automáticos y manual, con un cierto escepticismo ante cómo se iba a comportar la bici, pero tras muchas salidas, solo utilizaba ya el modo auto.

En marcha, enseguida te das cuenta de lo sencillo de entender que es el funcionamiento del sistema e:i Shock y de su efectividad, que aporta una notable comodidad, por lo que, aún sabiendo que puedes regularlo manualmente, se hace adictivo usarlo en modo automático.

La inmediatez de los ajustes permite que el pedaleo sea más eficiente en todo momento

Solo tienes que preocuparte de rodar y confiar en que la suspensión trasera está trabajando para ti de la mejor manera posible. Tan pronto como cambia el terreno y tu forma de pedalear, así se adapta la manera de absorber del amortiguador. Oyes un ligero zumbido electrónico y ya sabes que el sistema está en acción y tu bicicleta cambia su comportamiento.

Con un sistema clásico somos nosotros quienes abrimos y cerramos el sistema hidráulico, normalmente bloqueando en las largas distancia donde toca pedalear y abriendo en las bajadas para obtener la máxima absorción. Pero con este sistema, la inmediatez de los ajustes permite que el pedaleo sea más eficiente en todo momento, y podamos «amartillar» las bielas sin pérdida de energía.

Y lo mismo sucede si te encuentras con una zona bacheada y rizada durante unos pocos metros. En fracciones de segundo el amortiguador se libera y absorbe de manera viva ayudándote a avanzar. O con un corto «rampote» casi vertical, en el que el sistema percibe la ausencia de impactos y reconoce tu pedaleo, facilitando tu avance sin interferencias. Definitivamente, la nueva versión del e:i Shock me parece un gran aliado que te permitirá ahorrar energía y ganar unos segundos preciosos mientras solo te centras en la conducción.

Y así el comportamiento dinámico de la XR se orienta claramente en busca del rendimiento, que se convierte en su punto más fuerte, y puedes exprimirla al máximo pues se muestra estable y te permite mantener siempre las trazadas escogidas.

He apretado bien fuerte a esta bici en las bajadas y solo en situaciones límite me acordaba de estar rodando con una bicicleta de XC, con 100 mm de recorrido trasero, que tampoco pueden hacer milagros si traspasas determinadas barreras.

El sistema de suspensión se ha comportado de manera notable, aunque llevado al extremo en las bajadas más duras hay que decir que dejaba notar cierta tendencia de la parte trasera a dar pequeños tirones cuando abusaba con violencia del freno trasero, algo no muy apreciable y fácil de vigilar y tener en cuenta y, por otro lado, característico de sistemas como éste.

He podido disfrutar de esta bici en tres duras semanas donde las condiciones no han sido las más fáciles para la electrónica: barro, frío, nieve, torrenteras inundadas..., y no hay malas notas para el e:i Shock y su funcionamiento, sin duda ayudado por el hecho de que todas sus conexiones están dentro de los tubos del cuadro.

¿Qué decir, por tanto? Pues que el sistema funciona de maravilla. Es un plus no tener que preocuparte del ajuste constante de la suspensión en función del terreno. La novedad del e:i Shock Auto es todo un acierto en términos de comodidad y rendimiento.

Es una bici que demanda un ritmo elevado, lo que te permitirá aprovechar toda la polivalencia del E:i Shock Auto

Lo que me lleva a lanzar de nuevo la pregunta. Es una pena tener por fin un amortiguador cuyo comportamiento se regula de manera automática, pero tener que hacerlo de manera manual con la suspensión delantera. ¿Para cuándo el mismo sistema para controlar el comportamiento de la horquilla de suspensión?

Lapierre XR 529

Resumiendo

Esta bici rutera con un marcado carácter deportivo se ha hecho notar no sólo por líneas innovadoras pero depuradas, sino por su comportamiento extraordinario y muy polivalente.

Este cuadro, específicamente concebido por los ingenieros de Lapierre para ruedas de 29 pulgadas, adopta una geometría decididamente enfocada al rendimiento, con un sencillo pero eficaz sistema monopivote con bieleta, que permite un notable ahorro de peso optimizando la rigidez del triángulo trasero.

Tremendamente efectiva en las subidas gracias a esa rigidez y a su buena adherencia, la XR se muestra también cómoda y da seguridad en las bajadas gracias a la combinación de las ruedas de 29” y la eficacia de su suspensión que prescinde del eje de giro entre vainas y tirantes aprovechando la flexión del carbono.

Y la guinda del pastel en forma de sistema e:i Shock Auto, con el que el amortiguador siempre funciona en la posición adecuada (abierto, medio, o cerrado). La XR 529 te llevará muy lejos, y sobre todo... muy rápido.

Detalles de la bici

Lapierre XR 529, suspensiones

La bici confía en la marca RockShox en ambas suspensiones. El amortiguador es un Monarch RT3, con la particularidad de contar con la regulación automática de plataforma de pedaleo o sensibilidad de funcionamiento. Esta es una característica única y exclusiva de este amortiguador, que ofrece un tacto suave pero que se muestra también efectivo en los tramos más complicados.

Además del amortiguador, delante contamos con una renovada RockShox Recon Gold con 100 mm de recorrido y un tacto más que agradable con sus sistema Solo Air y bloqueo en la propia horquilla. Es tapered y cuenta con eje 15 QR, una ventaja clara que en marcha aporta solidez y precisión de conducción. Me ha sorprendido porque, sin ser una estrella en la gama de la marca, pasa la prueba con nota alta.

Lapierre XR 529, transmisión

Tampoco en este aspecto han querido arriesgar en Lapierre y han optado por montar componentes de calidad ya consolidados en el mercado en busca de fiabilidad y seguridad. El cambio trasero es un Shimano XT que funciona de cine, rapidez y precisión que ya conocemos con la marca japonesa. El desviador delantero es un Sram X7, que cumple a la perfección. 

Otro detalle de la misma marca, las bielas Sram de doble plato para 10 velocidades son bastante ligeras y muy resistentes. Una de las opciones de mejor rendimiento en el mercado. El doble plato de 36/22 es el desarrollo elegido para la XR, suficiente en cualquier terreno teniendo en cuenta que hablamos de una bici orientada a la larga distancia. 

Lapierre XR 529, puesto de mandos

La potencia EA50 de la marca Easton, con longitud de 90 mm, un pelín larga para mi gusto. La posición estirada te obliga a dar gas en todo momento y estar en forma para superar largas rutas con ella. En cuanto al manillar, se trata de un modelo propio de Lapierre firmado con el aval de Nicolas Vouilloz, fabricado en aluminio y con diámetro de 31,8 mm y una apropiada anchura de 720 mm. Sin duda te aportará más confianza para dominar la bestia en las zonas complicadas. 

Lapierre XR 529, ruedas

Nada que objetar a las llantas DT Swiss 466D de aluminio que lleva montada la XR combinadas con bujes Formula. Absorbentes y resistentes, hacen bien su trabajo sin quejarse en ningún momento. Se han mostrado más rígidas de lo esperado, ruedan bien y transmiten la suficiente confianza para atacar cualquier trialera o subida sin temor alguno. Sin embargo, me quedo con la ganas de probar esta bici con unas ruedas un poco más ligeras.

Lapierre XR 529

Los frenos Shimano Deore pueden parecer de lo más sencillo, pero ofrecen la garantía de que siempre responden. Tanto el trasero como el delantero tienen mordida suficiente para hacerte sentir seguridad en las largas bajadas. 180 mm delante y 160 mm detrás serán tus fieles aliados para controlar la XR en cualquier situación. Buen tacto y potencia en todo momento. Durante la prueba nunca llegué a notar síntomas de fatiga o bajada de rendimiento. Shimano nunca falla.  

Info



Peso

12,8 kg (talla M con e:i Shock incluido)

Precio

3.099 €

Más sobre:

Texto:

Muriel Bouhet

Fotos:

Javier Martínez

Publicado el 09/09/2015

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