BH Running Bull

Bicis míticas: BH Running Bull

Si tienes cierta edad, verás mucha herencia de la gama california en esta primera MTB de BH, la Running Bull. Si no sabes de qué hablo, toma nota, chaval, que esto es historia del MTB en España.

Texto:
Alberto Álvarez
Foto:
José Crespillo / @northclassicmtb
Publicado el 16/08/2020
BH Running Bull

Mensajes de Instagram, 15 de julio:

ALBERTO: José, ¿cómo vas, tío? Una cosa, entre tu colección de mountain bikes, no tendrás una Running Bull de BH, ¿no?
JOSÉ: ¡Pues claro, tío! Preciosa, en muy buenas condiciones y hasta con timbre.
ALBERTO: Buah, qué pasada. Necesito que me hagas unas fotos para MTBpro.
JOSÉ: Sin problema, la saco de paseo y te paso las fotos.
ALBERTO: Gracias, José!
JOSÉ: Un placer, “txabalote”!

José Crespillo, además de ser un tipo que conoce el negocio de la bici como nadie (trabaja para BH Bikes), es uno de los jefes en este país en cuanto al coleccionismo de mountain bikes históricas, raras y exclusivas. Es más, que probable que muchas de las míticas que han salido en las páginas de MTBpro, estén en perfecto estado de conservación en algún lugar escondido del País Vasco. Puedes pasarte por su Instagram de @northclassicmtb y disfrutar un rato.

Agradecimientos aparte, encontrar una Running Bull de BH en buenas condiciones no es nada fácil. No solo es uno de los modelos más buscados de segunda mano en el sector de las clásicas, sino que hay muchas versiones y montajes que acompañan la mítica de esta bici.


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Estamos en 1983 y en BH saben que las ruedas grandes en USA están pegando fuerte y los colegas de Peugeot se han puesto las pilas con el modelo Velo Tout Terrain. Partiendo de la base de las súper exitosas BH California de la gama X que montaban ruedas de 20 pulgadas y en los 80 eran algunas de las bicis más deseadas, BH opta por modificar el cuadro de la California hasta tener espacio para montar ruedas de 26” y un cambio trasero.

Cuadro y horquilla de acero (bueno, realmente casi todos los componentes también en acero), la Running Bull coge la plataforma California al máximo para heredar piezas como el manillar, los frenos y las bielas. Esa herencia, casi obligada por lo nuevo de la especialidad, sobre todo en cuanto a disponibilidad de piezas en nuestro mercado, es algo que en ese momento funcionó bastante bien, ya que de primeras y en un tiempo récord, hizo que BH posicionara una mountain bike a la venta con ruedas de 26 pulgadas como respuesta a los cantos de sirena del mountain bike que nos llegaban de USA.

Quizá es uno de los pros y los contras de la Running Bull, que supo adaptarse muy rápido a una nueva tendencia que cambiaría el ciclismo para siempre, pero también se quedó rápidamente anticuada a nivel de componentes en cuanto llegaron los triples platos, los manillares planos y los frenos cantiléver entre otros…

BH Running Bull

De lo más reseñable de la Running Bull es sin duda el casete de 5 piñones de la marca Maillard (un 14-32), combinado con el plato único de 46 dientes y el cambio trasero Sachs, con una enorme palanca de cambio de fricción en el manillar. Si te fijas, el modelo de la foto monta cambio de la marca Triplex ya que, tal y como nos confirmaban en BH, en esa época era relativamente habitual que algunos componentes de las bicis cambiaran dentro de la cadena de producción, simplemente por el stock que había en cada momento. Si había Triplex se montaba Triplex y si se acababa, tiraban de Sachs.

Así vemos que nuestra Running Bull tiene portabidones y hasta palanca para accionar el timbre y no la dinamo como pensaba yo en un primer momento… José Crespillo me comentaba que desde la palanca izquierda del manillar accionas un timbre que se pone en funcionamiento en contacto con el roce del neumático a modo dinamo… Espectacular.

Para darle un toque de confort, BH recurre al sillín modelo Granada con muelles. Los frenos eran de la marca Olimpic, que eran lo único fabricado en aluminio, puños Ideal y bielas de 170 mm, de esas que tocaba apretar y reapretar con el eje de pedalier tipo cuadradillo con rodamientos abiertos convencionales.

Con casi todo en la Running Bull fabricado en acero, nos llevaba a un peso que, dependiendo del montaje y de los accesorios, rondaba entre los 17,3 y 18 kg. El cuadro tenía un refuerzo en la parte frontal que unía tubos superior y diagonal y el cableado del freno trasero y el cambio iba por fuera, como era la norma en esa época. Como extras muy valorados en ese momento (te lo puedo asegurar) tenemos pata de
cabra, catadióptrico trasero y las espumas que cubrían potencia y manillar, con sus fundas con velcro que le daban un toque súper pro.

BH Running Bull

La bici en general no es que tuviera unos súper acabados (ojo a las soldaduras), pero te puedo asegurar que en esa época te daba igual el tipo de bici, los acabados, las medidas de rueda o el peso… Si daba pedales, todo valía. La BH Running Bull es una súper mítica porque dentro de la sencillez de montaje y componentes, logró ser la primera mountain bike de la marca vitoriana en un momento en el que apenas nos llegaba información de lo que estaba pasando en USA.

Eran los primeros años del mountain bike y BH ya sabía que las 26 pulgadas eran el futuro. Ahora ya no lo son (al menos en el mountain bike), pero sin bicis como estas no estaríamos donde estamos ni BH estaría en la posición de privilegio que tiene ahora mismo en el mercado.

BH Running Bull

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