Comprar una MTB de segunda mano: los 10 puntos que debes revisar antes de pagar
El mercado de segunda mano es, ahora mismo, un auténtico campo de minas... lleno de tesoros. La principal ventaja es evidente: la depreciación. Una bicicleta pierde una gran parte de su valor comercial en el momento en que sale de la tienda, lo que te permite acceder a montajes de gama alta (cuadros de carbono, suspensiones Factory o transmisiones electrónicas) por el precio de una bici nueva de gama media o de entrada. Si tienes ojo clínico y paciencia, tu dinero rinde el doble.
Sin embargo, los riesgos son reales. A diferencia de un coche, las bicicletas de montaña viven en un entorno hostil: barro, piedras, caídas y lavados a presión. El problema no es el uso, sino el mal mantenimiento o los daños estructurales invisibles a simple vista.
Comprar sin garantía exige responsabilidad; por eso, pasar de la emoción del "chollo" a la inspección técnica fría y calculadora es vital para que esa bici de ensueño no se convierta en un pozo sin fondo de facturas de taller.
Checklist de 10 puntos: Qué debes revisar paso a paso
Si vas a ver la bici en persona (algo obligatorio), lleva contigo esta lista mental o física. No te dejes llevar por lo limpia que esté la bici; busca lo que no se ve.
1. El Cuadro: La prueba de la moneda y las zonas de estrés. El cuadro es el alma de la bici y lo más caro de sustituir. En cuadros de aluminio, revisa las soldaduras en busca de grietas finas (especialmente en la pipa de dirección y la unión del tubo del sillín). En carbono, busca abolladuras o desperfectos en la laca.
El truco Pro: Usa una moneda para golpear suavemente el carbono en zonas sospechosas. Un sonido "seco" y agudo es buena señal; un sonido "fofo" o sordo puede indicar delaminación interna de las fibras.
2. Suspensiones: El estado de las barras es innegociable. Olvídate de las pegatinas de la horquilla. Pasa el dedo suavemente por las barras de la horquilla y el amortiguador. Deben estar impolutas. Cualquier rayón, por pequeño que sea, destrozará los retenes y provocará fugas de aceite constantes.
Ojo al anodizado: Si ves que el color de las barras está "desgastado" o más pálido en la zona de fricción (donde se hunde), esa horquilla necesita un cambio de barras y puente, lo que es una reparación carísima que probablemente no te llegue a compensar.
3. Holguras del basculante: La prueba del levantamiento. En una doble suspensión, los rodamientos son puntos de desgaste crítico. Con la bici en el suelo, levántala suavemente sujetándola solo por el sillín.
Si sientes un "clack" o un pequeño juego libre antes de que la rueda trasera se levante del suelo, tienes holgura. Puede ser un simple casquillo del amortiguador (barato) o que los alojamientos de los rodamientos en el cuadro estén ovalados (más grave y caro de reparar).
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4. Transmisión: ¿Dientes de tiburón? No te fíes solo de que el cambio funcione bien en parado. Fíjate en el plato y el cassette. Los dientes deben tener la punta plana o redondeada, no afilada como la aleta de un tiburón.
Herramienta recomendada: Lleva un medidor de cadena. Si entra el lado del 0.75 o 1.0, asume que tendrás que cambiar cadena y probablemente cassette y plato. Aunque un cambio de cadena no es muy caro, incluir el cassette y/o plato ya sube mucho el coste. Además, puedes usar este dato para negociar el precio.
5. Dirección y Pedalier: Los crujidos silenciosos.
- Dirección: Frena con la rueda delantera y empuja la bici hacia adelante y atrás con el dedo puesto en la tapa de la dirección/unión con el cuadro para detectar juego.
- Pedalier: Agarra una biela y empújala lateralmente hacia el cuadro. No debe haber ni un milímetro de movimiento lateral ni ruidos "arenosos" al girar las bielas.
6. Ruedas: Tensión y llantazos. Haz girar las ruedas y mira desde arriba y lateralmente. ¿Están centradas? Revisa el aro en busca de "llantazos" (zonas planas en el borde) o abolladuras que puedan comprometer el talonado del tubeless. Toca los radios por parejas con la mano; si hay algunos muy flojos y otros muy tensos, esa rueda ha sufrido mucho estrés.
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7. Tija telescópica: El retorno perezoso. Si la bici lleva tija telescópica, bájala y súbela varias veces. Debe subir con energía y sin necesidad de ayudarla con la mano. Una vez extendida, si te sientas y se hunde un par de centímetros (efecto suspensión o "sag"), el cartucho interno tiene aire y está pidiendo un servicio o cambio.
8. Frenos: Tacto y fugas. Aprieta las manetas. Si el tacto es esponjoso o la maneta toca el puño, necesitará un purgado (fácil y barato). Lo preocupante es revisar las pinzas: si ves restos de aceite o suciedad muy pegajosa alrededor de los pistones, puede que las juntas estén dañadas.
Discos: Lo ideal sería llevar un calibre para ver el grosor del disco (en MTB está entre 1,3 y 1,5 mm según las marcas) pero si no dispones de uno, puedes hacer otra comprobación rápida: pasa la uña por la pista de frenado del disco. Si notas un escalón muy marcado en el borde exterior, están para cambiar.
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9. Ruidos en marcha (Test Ride). Nunca compres sin probar. Pide dar una vuelta corta. Pedalea fuerte de pie para estresar el pedalier y la dirección. Pasa por algún bache sentado. Los crujidos bajo carga son los más difíciles de diagnosticar y eliminar. Si la bici "canta", prepárate para gastar tiempo y dinero en el taller.
10. Papeles y número de serie: seguridad legal. Por último, pero vital: pide la factura de compra original. Si no la tienen, pide hacer un contrato de compra-venta donde figure el DNI de ambos y el número de serie del cuadro (suele estar bajo el pedalier). Comprueba ese número en bases de datos o pregunta en foros locales si tienes sospechas. Comprar una bici robada, aunque no lo sepas, te puede dejar sin bici y sin dinero.

3 preguntas "trampa" para hacer al vendedor
A veces, la psicología dice más que la mecánica. Haz estas preguntas inocentes y analiza la respuesta:
- "¿Cuándo fue la última vez que le hiciste el mantenimiento a las suspensiones?" Respuesta mala: "Nunca, van perfectas" (Peligro: el aceite estará degradado). Respuesta buena: "Hace 6 meses" o "Tengo la factura aquí".
- "¿Conservas las piezas originales?" Si ha cambiado muchas piezas por desgaste (no por capricho/upgrade), indica que la bici tiene muchísimos kilómetros, aunque el cuadro brille mucho.
- "¿Por qué la vendes?" Esta pregunta abierta a veces revela problemas ocultos. Fíjate si duda mucho o si la razón no encaja (ej: "Me queda pequeña" pero la ha tenido 3 años y no ha crecido).
Conclusión
Comprar una MTB de segunda mano no tiene por qué ser una lotería si dejas las emociones en casa y llevas la lógica contigo. Una inspección de 15 minutos siguiendo estos 10 puntos te ahorrará meses de dolores de cabeza.
Y recuerda una regla de oro: si el vendedor pone pegas a que revises la bici a fondo o a que des una pequeña vuelta de prueba, esa es la mayor señal de alarma.

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J. Daniel Hernández
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