5 claves para empezar con buen pie en el MTB

Las 5 claves para empezar con buen pie en el MTB

Para ayudarte a que empieces con buen pie en el MTB, hemos desarrollado este pequeño curso de tecnificación que te servirá como base y que resumimos en cinco puntos clave

Texto:
Eduardo Cuesta
Foto:
Mariano Herranz
Publicado el 15/02/2017
5 claves para empezar con buen pie en el MTB

Si nunca has pedaleado por los estrechos y retorcidos senderos de montaña, seguramente encontrarás muchas dificultades. Pero queremos que empieces y lo más imprtante, que continúes en el mundo del MTB, así que para ayudarte hemos decidido resumirte los cinco puntos clave que tienes que abordar en primer lugar, para empezar con buen pie y rodada firme.

  1. Elige la bici adecuada

Olvídate de heredar esa bici «olvidada» en el trastero... Una bici de montaña que no se adapte a tus medidas y necesidades será como un potro de tortura que además podrá descabalgarte fácilmente. El aspecto fundamental es la talla: tiene que ser la adecuada. Y luego, aparte de que hoy en día existen bicis específicas para chicas, con puños más finos, manillares más estrechos y sillines específicos, entra en juego el ajuste de sus diferentes componentes. Los principales parámetros a tener en cuenta serán:

  • Altura del asiento: tiene que estar situado de tal manera que al poner los talones pisando los pedales y dando pedales hacia atrás las rodillas se extiendan casi por completo. De otra manera podemos sobrecargar las articulaciones y músculos en las subidas.
  • Ángulo del asiento: como norma general debería quedar en un plano totalmente horizontal, pero comprueba que el pubis queda liberado, recayendo toda la carga del cuerpo sobre los isquiones.
  • Altura del manillar: no hay una regla fija, pero debes saber que cuanto más elevado esté la espalda y cuello irán más erguidos y por lo tanto sufrirán menos.
  • Distancia entre el manillar y el sillín: un factor también es muy personalizable según la orientación de nuestra conducción. Cuanto más cerca, la espalda y el cuello irán menos forzados.
  • Posición de los frenos: en la posición erguida de descenso, los antebrazos deben quedar en línea recta con las manos.

  1. Supera tus miedos

Por un lado, por regla general las mujeres son más precavidas y por otro lado, suelen tener menor experiencia sobre la bici, lo que les hace afrontar los primeros obstáculos con menor confianza. Esto plantea dos cuestiones fundamentales de partida. La primera es que debes trabajar tu aprendizaje en un entorno favorable, es decir, que la zona de prácticas debe adaptarse a ti y no al contrario. Y la segunda es que jamás debes intentar superar obstáculos sin el nivel de confianza y seguridad mínimo. Debes estar mentalizada de que vas a conseguirlo, que puedes hacerlo…

Para aprender te debes sentir segura, y eso pasa por contar con la ayuda de algún "profesor" que te explique lo que debes hacer y lo que jamás debes de hacer. Además estará a tu lado en la zona de riesgo para ayudarte y, sobre todo, sabrá identificar tu nivel de pilotaje y tus errores más frecuentes para, en función de todo ello, organizarte las progresiones de aprendizaje ideales según las reglas de la pedagogía y de la didáctica.

A partir de ahí, la técnica de pilotaje se desarrolla según un orden que llamaremos la “secuencia de actuación”. Así, primero hablaremos de cómo vamos colocados en la bici, luego de cómo percibimos los obstáculos, a continuación de cómo tomamos las decisiones sobre las técnicas a emplear y, finalmente, de cómo vamos a ejecutar dichas técnicas de pilotaje. Evidentemente, si circulamos por una pista recta y con buen firme, la técnica de pilotaje se reducirá a analizar nuestra forma de pedaleo, pero en cuanto vienen obstáculos entonces ya comenzaremos a hablar de conceptos como la percepción de las trazadas, el manejo de los frenos, la técnica para trazar curvas, superar piedras, troncos, raíces, regueros, etc.

Lo más importante de la secuencia de actuación es ser consciente de que cada tipo de obstáculo requiere un desarrollo de diferentes técnicas y, sobre todo, en un orden determinado. Y es que muchas veces basta con trabajar, por ejemplo, la percepción de las trazadas para mejorar automáticamente una técnica concreta.

Hay muchas cosas que se pueden aprender y mejorar en una sola salida, otras, sin embargo, requieren horas y horas de práctica. Lo importante es que a partir de ahora sabrás lo que tienes que hacer y en qué orden; luego puede ser que te salga antes o después, pero si tienes cierta perseverancia al final lo lograrás.

  1. El ascenso: tracción y equilibrio

En la MTB los problemas y las caídas no solo se presentan durante los descensos, la técnica de ascenso también resulta crucial. Aunque existen multitud de conceptos estrechamente ligados al ascenso, en esta ocasión hablaremos del ascenso de forma genérica, destacando sus tres aspectos fundamentales.

  • Posición de ascenso: su objetivo consiste en lograr tracción y equilibro, para ello permaneceremos con el culo bien pegado al asiento y con el pecho muy cerca del manillar, así meteremos mucho peso del cuerpo sobre la rueda trasera, al tiempo que evitaremos un descontrol de la dirección porque la bici se levante.
  • Percepción y anticipación: debemos levantar la vista para examinar las dificultades y tener tiempo de engranar el desarrollo adecuado y elegir la mejor trazada.
  • Tracción e inercia: la cadencia de pedaleo debe ser superior a 70 pedaladas por minuto y el tipo de pedaleo «redondo», es decir, que además de ejercer fuerza durante la bajada del pedal, también lo acompañaremos en su paso por el punto muerto inferior para lograr una transmisión constante de la potencia.

  1. Primera ley del descenso: donde pongo el ojo pongo la rueda

El descenso es lo que más te puede preocupar porque, la sensación de descontrol y el riesgo de caída son inminentes. Al igual que el ascenso lo abordaremos desde una perspectiva global:

  • Posición de descenso: la MTB en un descenso pedregoso es como un «artefacto diabólico» que pretende tirarte, por eso el objetivo consiste en lograr un equilibrio dinámico constante. Para ello siente casi todo el peso de tu cuerpo en tus pies, con los tobillos, rodillas y caderas bastante extendidos, los codos altos y la cabeza erguida mirando bien lejos, hasta 30 metros por delante. Solamente cuando vayas bien colocada y equilibrada sobre la bici serás capaz de sentir eso que los riders denominan «flow».
  • Control de la velocidad: no trates de ir rápido, trata de sentir el control, así favorecerás el aprendizaje y evitarás las caídas. Para ello debes repartir la frenada en una relación de 40/60% (adelante/atrás) y además debes dosificarla de tal manera que las ruedas jamás derrapen.
  • Percepción: antes mencionábamos que debemos ver hasta 30 metros por delante en descenso. Es fundamental esa percepción para ejecutar la trazada: un centímetro a la derecha o a la izquierda es determinante en el éxito de la trazada que hayas elegido. Como los vaqueros del Oeste solían decir «donde pongo el ojo pongo la bala», trasladado al mundo del MTB sería «donde pongo el ojo pongo la rueda».

  1. Sal con tu MTB y disfruta

Muchas chicas se agobian al principio. El resto del grupo va más rápido y se sienten un lastre. No te preocupes, tus amigos están felices por compartir ruta contigo. Ve a tu ritmo, sin agobiarte, y ten paciencia y constancia. Verás como poco a poco vas mejorando tu nivel. Y sobre todo disfruta. Estás a punto de engancharte al MTB, un deporte apasionante.

Texto:

Eduardo Cuesta

Fotos:

Mariano Herranz

Publicado el 15/02/2017

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