Las 5 peores averías que te pueden pasar en una ruta: cómo prevenirlas y solucionarlas

Nadie quiere quedarse tirado en el monte mitad de una ruta. Conoce las 5 averías más graves que pueden complicar una salida de MTB, aprende a prevenirlas y descubre cómo solucionarlas en marcha para volver pedaleando.
Las 5 peores averías que te pueden pasar en una ruta: cómo prevenirlas y solucionarlas
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autor mtbpro J. Daniel Hernández
autor de las fotos Archivo

fecha10/03/2026


Todos sabemos que un pinchazo tonto, una cadena que se parte por un mal cambio o un tornillo flojo son gajes del oficio. Ya hemos hablado alguna vez de las averías más habituales, pero hoy vamos a ponernos en un escenario más complicado. Hablamos de esas averías mecánicas serias, las que amenazan con hacerte caminar 15 kilómetros empujando la bici con las zapatillas de calas.

Aquí tienes las 5 peores averías que puedes sufrir en la montaña, cómo evitar que sucedan y, si la ley de Murphy actúa, cómo hacer un apaño de emergencia para poder volver a casa montado.

1. Cambio arrancado y metido en los radios

Es una de las situaciones más temidas por cualquier ciclista. Vas pedaleando por un sendero estrecho, una rama se engancha o la cadena salta y, de repente, escuchas un crujido seco. La patilla se ha partido y tu cambio trasero está enredado entre los radios de tu rueda.

  • Cómo prevenirlo: Revisa periódicamente que la patilla de cambio esté recta (un pequeño golpe previo puede dejarla tocada). Además, asegúrate de que los tornillos de tope del cambio (especialmente el "L" o Low) están bien ajustados para evitar que la cadena caiga hacia los radios al engranar el piñón más grande.
  • Cómo solucionarlo: Si el cambio ha quedado inservible, toca convertir tu MTB en una Single Speed. Usa el tronchacadenas para desmontar el cambio roto y retíralo de la transmisión. Busca una línea de cadena lo más recta posible (en un piñón intermedio), corta la cadena a la medida exacta de ese desarrollo y vuelve a empalmarla. Pedalea con suavidad para evitar tirones fuertes, pero te servirá para llegar a casa.

Hablando de la transmisión recuerda que le dedicamos un artículo específico a qué hacer si se te rompe la puntera del cambio en marcha.

2. Raja lateral profunda en la cubierta

No hablamos de un pinchazo ni de un pequeño corte que el líquido tubeless pueda sellar, o incluso que se pueda arreglar con unas mechas, sino de un corte transversal en el flanco de la cubierta que deja a la vista el interior. El neumático pierde la presión en segundos y el líquido no logra taponarlo.

  • Cómo prevenirlo: La clave está en elegir la carcasa adecuada para tu estilo de pilotaje y el terreno. Si sueles montar por zonas muy pedregosas, evita los neumáticos demasiado ligeros y opta por carcasas reforzadas. Además, llevar la presión correcta evitará llantazos severos.
  • Cómo solucionarlo: Las mechas no suelen ser suficientes en este caso. Necesitas poner una cámara de aire, pero antes debes tapar el rajón por dentro para que la cámara no asome por el agujero y acabe explotando al inflarla. Usa un parche especial para cubiertas o improvisa: un trozo del plástico de un envase de geles o varias capas de cinta americana pegadas por el interior de la cubierta te sacarán del apuro. En el peor de los casos, incluso hojas y otros elementos que tengas a mano y que te ayuden a mantener la estructura del neumático pueden servir.

Las 5 peores averías que te pueden pasar en una ruta: cómo prevenirlas y solucionarlas

3. Rotura de la maneta de freno

Una caída o un impacto contra una roca y, al levantarte, ves que la maneta de tu freno delantero se ha partido o ha perdido líquido. Bajar sin un freno por terrenos técnicos supone un riesgo importante y limita mucho el control de la bici.

  • Cómo prevenirlo: El truco de los mecánicos: nunca aprietes a tope las abrazaderas de las manetas. Déjalas lo suficientemente firmes para que no se muevan al frenar con normalidad, pero con el margen justo para que, en caso de golpe, la maneta gire sobre el manillar en lugar de absorber todo el impacto de forma rígida y partirse.
  • Cómo solucionarlo: Si la palanca se ha roto pero aún queda un tramo que acciona el pistón, puedes intentar apañarlo uniendo con cinta americana o bridas un desmontable de cubiertas para hacer palanca. Si el freno está totalmente inutilizado, tendrás que reubicar el peso de tu cuerpo hacia atrás, bajar la velocidad drásticamente y usar solo el freno restante con mucha precaución.

4. Sillín suelto o partido de los raíles

Aterrizar con fuerza sobre el asiento después de un bache inesperado puede hacer que los raíles del sillín cedan o se partan. Tener que pedalear de pie durante el resto de la ruta supone un desgaste físico enorme.

  • Cómo prevenirlo: Respeta escrupulosamente los pares de apriete que marca el fabricante al ajustar la cuna de la tija. Un apriete excesivo "muerde" los raíles y crea puntos de tensión. Y, por supuesto, acostúmbrate a absorber los impactos fuertes levantándote ligeramente del sillín.
  • Cómo solucionarlo: La cinta americana y las bridas gruesas vuelven a ser muy útiles aquí. Si puedes colocar el sillín sobre la cuna, rodéalo por completo con bridas o cinta, pasándolas por debajo de la tija. Quedará inestable y no será la postura ideal, pero te permitirá descansar las piernas en tramos llanos o de subida suave.

Las 5 peores averías que te pueden pasar en una ruta: cómo prevenirlas y solucionarlas

5. Fallo del núcleo del buje

Estás haciendo fuerza en una subida y de repente los pedales giran hacia delante sin ofrecer resistencia. Es decir, los pedales giran en vacío y es porque los trinquetes o el sistema de engranaje interno del buje han fallado. Es una de las averías más frustrantes porque la bici rueda bien, pero te quedas sin tracción mecánica.

  • Cómo prevenirlo: El mantenimiento preventivo anual es fundamental. El núcleo es uno de los componentes más olvidados. Desmontar, limpiar y lubricar los trinquetes con grasa o aceite específico evitará desgastes prematuros o que el mecanismo se quede pegado por la suciedad.
  • Cómo solucionarlo: Reparar el núcleo en ruta es prácticamente imposible sin herramientas específicas. Existe una solución de emergencia extrema para salir del paso a baja velocidad: usar varias bridas gruesas para atar el piñón más grande directamente a los radios del lado de la transmisión. Con esto conviertes tu MTB en una bici de piñón fijo. Tendrás tracción, pero debes tener mucho cuidado, ya que los pedales no dejarán de girar mientras la rueda se mueva. Úsalo solo para rodar despacio hasta llegar a un lugar seguro o a la carretera.

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