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Orbea acaba de presentar la nueva Oiz con un rediseño completo de su cuadro. Mantiene los 120/120 mm de recorrido y un peso muy bajo. Además es más rígida, más eficaz... una bici por y para la Copa del Mundo. La hemos probado y te contamos todos sus detalles.

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Con más de 20 años de historia, la Orbea Oiz es, sin duda, una de las bicis clásicas del XC nacional e internacional. Desde su nacimiento en 2005 con el UFO System (con el amortiguador anclado por detrás del tubo del sillín y en paralelo al mismo) hasta la versión con cuadro OMX que se presentó en 2023 y que daba el salto definitivo a los 120/120 mm de recorrido de suspensiones para XC (la anterior generación se presentó con la posibilidad de montar 100/100 mm para XC y 120/120 mm para trail) ha sido una de las bicis más laureadas en los circuitos.
Y Orbea quiere que siga siendo así y para ello ha creado esta nueva versión de la Oiz. Una bici definitivamente pensada para los circuitos y los bikers más exigentes, para los que no se quitan el dorsal del manillar, para los que conciben el MTB sólo en parámetros de rendimiento y resultados. La nueva Oiz es más rígida, más eficaz, pero también más específica.
Y es que esas son las dos palabras que más se repitieron por parte de los ingenieros de la marca en la presentación internacional a la que acudimos: rigidez y eficacia; una presentación que, por cierto, tuvo lugar en Navarra y que nos permitió probar la bici en los senderos de Basaburua MTB y Eremua BTT junto a, entre otros, Pierre de Froidmont, Campeón Belga de XC, habitual del podio en la Copa del Mundo y miembro del Orbea FOX Factory Team.

Orbea es una marca que siempre ha estado muy ligada a la competición y, sobre todo en los últimos años, ha demandado un puesto como uno de los referentes premium a nivel global. Una marca que enarbola unos valores muy claros y definidos (su idiosincrasia como cooperativa, pero con más de 900 empleados, sus proyectos de Trail Building a los que dedican, por ejemplo, los beneficios que obtienen con la patente del I-Line -que se sigue manteniendo en este modelo-) y un proyecto líder mundial en capacidad personalización (el MyO) y de innovación (como refleja el Oolab).
Para Orbea la competición es fundamental en el desarrollo de nuevos productos, pero también en la creación y mantenimiento de la imagen de marca superior. Y como el XC ha cambiado completamente desde su primera Oiz en 2005 hacia un formato más corto y explosivo, más espectacular y técnico tanto en las subidas como en las bajadas, no quisieron detenerse en la anterior generación de la Oiz, una bici que ya era bastante eficaz en todos los terrenos y que ha tenido muchos éxitos en competición.

La generación previa de la Oiz se presentó en 2022 (modelo 2023), y aunque todavía se muestra como una bici muy válida y capaz en todos los terrenos, hace ya un par de años que los ingenieros de Orbea comenzaron a pensar cómo mejorarla para adaptarse a una competición cada vez más exigente física y técnicamente hablando. Y para ello quisieron hacerla más eficaz en las subidas y tramos de pedaleo sin perder (incluso intentando mejorar) la capacidad bajadora de la Oiz anterior.
¿Y por qué este cambio? Es muy sencillo, los usuarios tradicionales de una bici de XC ahora cuentan con muchas más opciones, desde bicis trail ligeras y con una gran capacidad pedaleadora a los usuarios que se han pasado al gravel. Lo que queda es la competición pura y dura, las bicis enfocadas 100% al rendimiento. Y con todo ello en mente, en Orbea comenzaron a trabajar en la geometría, cinemática de la suspensión y en las ganancias en ligereza y rigidez que querían para la nueva Oiz.

En un momento en el que el peso del cuadro está optimizado prácticamente al máximo, la clave de esta revolución ha sido cómo incrementar la rigidez sin comprometer el peso. Así que, ahora sí, vamos a ver qué tiene de nuevo la Orbea Oiz MY27.
Visualmente lo primero que llama la atención es que en esta ocasión el cuadro sí que difiere bastante respecto a la anterior generación (de hecho, desde el modelo que se lanzó en 2019), apostando por una mayor integración del amortiguador en el tubo superior y con un slooping aun más marcado ya que el cuadro y el amortiguador continúan la línea de los tirantes. Incluso podemos ver el refuerzo entre el tubo del sillín y el tubo superior que recuerda a la solución que Orbea ya adoptó en sus Oiz de 2013 y 2017 (aunque, antes de que nadie se me alarme, no tienen nada que ver). También la mayor “barriga” entre el tubo diagonal y el pedalier, pero esta decisión ha estado marcada por el querer albergar dos portabidones que entren sin problemas en todas las tallas.

Lo importante, como os decía antes, está en la ganancia de rigidez. Una rigidez incrementada “donde importa” o “donde se necesita”, analizando cómo afecta cada decisión al conjunto. Ejemplo de ello es que el diseño del tubo superior permite incrementar la rigidez estructural de la zona. No sólo por el propio material (dónde y cómo colocarlo), sino porque se compacta cualquier parte a la que vaya anclada el amortiguador minimizando y resistiendo mucho mejor las cargas laterales que se generan con el trabajo de la suspensión.
Para ello se probaron también diferentes configuraciones del “layup” del carbono hasta dar con el compromiso adecuado entre rigidez-peso-manejabilidad. También se ha trabajado con la optimización de las fibras y la resina para usar la menor cantidad de resina posible ya que aumenta el peso sin aumentar la rigidez.

La nueva bieleta, o Super Mini-Link, es otra de las zonas que ha recibido un rediseño completo. Se trata de una pieza doble con una parte principal (la superior) un 30% más ligera que la bieleta anterior pero mucho más rígida y una bieleta o anclaje inferior. El resultado es, en realidad, 25 g más pesado (100 g de peso total según pudimos confirmar con una báscula en la presentación) que la anterior configuración de bieleta única (75 g de peso en la misma báscula) pero multiplica la rigidez en esta zona, algo que en Orbea afirman que compensa. De hecho, nos dijeron que después de test hechos "a ciegas" por los profesionales del equipo con diferentes prototipos de cuadros, éstos eligieron el modelo actual por su rigidez y comportamiento frente a otro que resultaba ser 50 g más ligero; como decían: "la ligereza no lo es todo".
En las fotos que vienen a continuación puedes ver cómo queda la plataforma sobre la que se apoya el amortiguador y el desmontaje de la doble pieza actual frente a la bieleta antigua (en segundo plano).


Por supuesto el triángulo trasero es otra de las zonas en las que se ha buscado optimizar la rigidez al máximo. En la presentación los ingenieros de Orbea nos detallaron cómo estudiaron las diferentes cargas que se generan en cada zona y dónde interesa poner más o menos material de refuerzo para compensarlas. Qué sucede si se incrementa la rigidez cerca del pedalier, en la parte superior o en el eje de la rueda y cómo actúa el resto del cuadro y cómo afecta a la suspensión al incrementar el refuerzo en cada una de las zonas. Una vez conseguido, esto tiene un efecto sobre el terreno que luego os trasladaré cuando hable de mis sensaciones al probarla.
Al identificar las zonas críticas que están sometidas a más cargas en los triángulos principal y trasero permite testar la rigidez global del cuadro haciendo test específicos en cada zona y viendo cómo afectan al resto. Por ejemplo, en este cuadro hay un “Powerspine” que recorre el tubo diagonal para mantener la rigidez desde la dirección hasta el pedalier.

Y poder trabajar en que la flexión vertical (necesaria para darle progresividad a la suspensión trasera en un sistema monopivote) esté concentrada los tirantes en lugar de en las vainas. En ese sentido, cabe recordar que Orbea fue uno de los pioneros en el desarrollo de los cuadros de carbono con flexibilidad controlada gracias a su tecnología UFO (U-Flexion by Orbea).
El que la flexión vertical se localice en los tirantes y no en las vainas permite una mejor transferencia de la potencia de la pedalada y un trabajo más conciso de la suspensión, sin perder energía en flexiones innecesarias.

En este nuevo desarrollo también se han revisado los puntos de giro de la suspensión, con un nuevo formato de doble sellado para el punto de giro principal. El objetivo ha sido, además de proteger los rodamientos, mejorar la suavidad de funcionamiento e incrementar su efectividad al reducir las oscilaciones laterales.

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La teoría está muy bien pero hay que llevarla a la realidad. En MTB la realidad son dos aspectos, las cifras cuantificables y las sensaciones en el terreno. Sobre el primer apartado puedo decir que Orbea declara un 36,73% más de rigidez a nivel global que en la anterior Oiz, un 22,31% en el triángulo trasero y un 6,31% en la parte frontal (pipa de la dirección).
En cuanto al peso, en la misma báscula delante nuestro, el cuadro marcó 1.474 g sin el amortiguador pero con todo el resto del hardware (bieletas de la suspensión, puntera del cambio, link de freno...). El peso declarado con el amortiguador es de 1.700 g y el peso final, dependiendo del montaje, oscila entre los 9,6 y 10,7 kg en la versión OMX. La versión OMR más económica declara un peso de 11,6 kg.

Hace algunos años cada cambio de generación solía llevar consigo cambios, más o menos radicales, en la geometría. Sin embargo, esta tendencia se ha ralentizado en los últimos años, ya que hemos llegado a un “estado del arte” con las geometrías bastante optimizadas. Para la nueva Oiz, en Orbea no han querido cambios radicales, sólo introducir algunos retoques para adaptarse mejor a los circuitos y necesidades modernas. El objetivo en este sentido ha sido el de optimizar al máximo la distribución de los pesos para lograr el compromiso justo entre efectividad subiendo y manejabilidad bajando.
Las vainas se han recortado en 2 mm y pasan a ser de 430 mm, pero por ejemplo el Reach (450 mm) y el Stack (595,5 mm frente a 596 mm) se han mantenido iguales respecto a la anterior Oiz. El ángulo del sillín (76,7º) y el de la dirección (66,8º) también se mantienen similares a la del anterior modelo (76,5º y 67º respectivamente). El resultado final es que la distancia entre ejes permanece igual en ambas generaciones (1.163 mm). El pedalier está ligeramente más alto que antes: 334,5 mm frente a 333 mm. Todas las cifras que acabo de dar son de la talla M.

Una de las cosas que siempre decimos de poder ir a las presentaciones es la posibilidad de hablar con los ingenieros y que te expliquen los motivos por los que se hacen o deciden algunas cosas. Esto lo repito porque la longitud de vainas se llevó un rato de debate ¿por qué 430 mm; por qué no longitudes diferentes para cada talla? La respuesta fue clara. Porque la longitud de las vainas influye más en cómo se quiere montar en la bici que en la propia talla en si, lo que en XC no tiene tanta importancia como en all mountain o enduro.
En Orbea el objetivo ha sido ofrecer una geometría “redonda” y lo más ajustada posible al XC moderno manteniendo las mayores simplicidad, eficacia y ligereza posibles. Por eso también se ha prescindido de Flip-chips, ya que tienen más aplicación en las disciplinas gravity y añaden peso.

La nueva Oiz ha sido diseñada para usar horquillas de 120 mm, pero se ofrece la opción de 130 mm en el momento de la compra. En cuanto a la suspensión trasera, en Orbea han estado trabajando junto con FOX para ofrecer un tarado específico para los amortiguadores en busca del comportamiento exacto que se buscaba, con más soporte en la parte inicial del recorrido para favorecer que la rueda trasera “dibuje” el terreno sin que rebote o se hunda en exceso. Y también con un mayor soporte en la parte final para evitar los topes aun en los impactos “gordos”.
En cuanto al anti-squat y al anti-rise de la suspensión trasera, pese a los nuevos anclajes del amortiguador, se ha tratado de replicar el mismo comportamiento de la anterior generación y que tan buen resultado ha dado.

Para ello es muy importante una pieza que pueda pasar desapercibida, como la pieza del freno trasero que también va al eje y no sólo al cuadro, lo que permite un diseño lo más asimétrico posible permitiendo que el comportamiento en flexión sea igual en las dos vainas. Además, de esta forma se independiza todavía más la suspensión de la fuerza de la frenada (uno de los retos a los que se enfrentan los sistemas monopivote).
Otras soluciones adoptadas son, por ejemplo, el pedalier roscado (algo que facilita mucho el mantenimiento y minimiza la flexión lateral en esta zona), por supuesto el mando Squidlock con el que manejamos las suspensiones y la tija telescópica, el guiacadenas integrado y minimalista que sólo pesa unos 10 g, el tope de dirección Spin Block (además, los cables de freno se introducen por la zona de la dirección para una mejor estética y aerodinámica), o el anclaje para la multiherramienta en la parte inferior del tubo superior.

Obviamente, a mayo de 2026 (cuando tuvo lugar la presentación), la opción de ver una Oiz con ruedas de 32” era un tema que surgió varias veces durante esos días. La respuesta que nos dieron desde Orbea es que no están ciegos a esta tendencia, pero que prefieren analizar la situación con más detenimiento.
En una postura que nosotros hemos compartido en nuestro podcast, afirman que quieren ver qué camino toman todas las partes implicadas. No sólo los fabricantes de cuadros, sino los de horquillas, ruedas, neumáticos... y ver las necesidades que surgen (como un posible nuevo estándar de bujes, etc.).
Todo esto exige, si quieres tener una bici de gran producción y el más alto nivel, mucho desarrollo y trabajo. Y al igual que ha sucedido con esta nueva Oiz, analizar también no sólo lo que digan los resultados de laboratorio, sino verlo sobre el terreno. Cómo se puede equilibrar el balance entre rigidez, manejabilidad y peso (cuánto y dónde se añade). Lo que ellos defienden es que, actualmente, con la nueva Oiz tienes la mejor bici de XC posible y por eso la han lanzado; pensando, además, en que toda bici que se lanza tiene un ciclo de vida de varios años.


La gama de la nueva Orbea Oiz se presenta con 8 modelos con dos acabados de cuadro, fibras OMX (tope de gama) y OMR, con un rango de precios entre los 3.799 € y los 10.999 €. Sin embargo, independientemente de los montajes, hay que señalar las enormes capacidades de personalización que ofrece la marca con el configurador MyO, no sólo a nivel de colores y acabados del cuadro, con más de 1 millón de combinaciones posibles, sino con todas las opciones de montaje y cambios de componentes que existen.
Como decía al principio, uno de los puntos en los que quiere destacarse Orbea es en la altísima capacidad de personalización que ofrece y el hecho de que cada bici puede ser única. De hecho, para esta presentación yo pude elegir la transmisión, ruedas, neumáticos, frenos... por ejemplo elegí una configuración con transmisión Shimano XTR Di2 y frenos TrickStuff Piccola que no había probado hasta ahora.
Tienes más detalles de los montajes “de serie” en el Gama y Precios que he preparado. Los PVP son estos:
Orbea Oiz M30 (OMR) – 3.799 €
Orbea Oiz M20 (OMR) – 4.799 €
Orbea Oiz M10 (OMR) – 5.999 €
Orbea Oiz M10 AXS (OMR) – 6.999 €
Orbea Oiz M-PRO (OMX) – 7.299 €
Orbea Oiz M-Team AXS (OMX) – 7.499 €
Orbea Oiz M-Team Factory (OMX) – 9.499 €
Orbea Oiz M-LTD (OMX) – 10.999 €
Ahora ha llegado el momento de plasmar toda esta teoría y ver, en el terreno, si se cumple. Antes de contaros dónde y cómo la estuvimos probando, quiero señalar que, como decía antes, tuve la suerte de poder personalizar el montaje a mi gusto en cuanto a la transmisión, frenos, neumáticos... y no sólo eso, sino que pude cambiar la configuración de un día para otro; tanto los neumáticos (que un día salí con neumáticos más rodadores y al día siguiente elegí unos con algo más de taco para el terreno blando y con algo de barro) como el comportamiento de la suspensión, ya que contamos con la asistencia de la gente de FOX que me aconsejó quitar un toquen de la horquilla para darle más volumen de aire a la cámara dado mi peso.
Los días de test transcurrieron en los senderos de Basaburua MTB y Eremua BTT, zonas conocidas por sus trails de all mountain y enduro, en las que exprimir bajando la nueva Oiz, pero también con muchas posibilidades XC con zonas rodadoras y subidas muy interesantes en las que probar las aptitudes escaladoras de la nueva Oiz.

Además, pese a que la presentación tuvo lugar en la época de lluvias que tuvimos a principios de mayo, tuvimos suerte y esquivamos el agua los dos días. Además, el terreno drena excepcionalmente bien y apenas tuvimos acumulación de barro. En su mayoría el grip estaba cerca de ser excelente y sólo en algunos puntos había que andarse con ojo bajando. Una situación ideal para probar la bici ya que, en realidad, tuvimos todo tipo de terrenos.
Subiendo se nota el incremento de la rigidez, especialmente en la zona trasera. Hasta hace poco pensé que las bicicletas de XC no podían ser más eficaces sin dejar de ser cómodas, pero la nueva Oiz (y la Epic 9 que estaba probando también esos días) me han demostrado lo contrario.

Es cierto que el aumento de rigidez se nota. La bici ha perdido algo de dulzura, pero la rueda trasera no rebota contra los obstáculos, sino que los “dibuja” con precisión, haciendo que mantengamos tracción en todo momento. Es cierto que la sensación es parecida a que estamos subiendo con una bici rígida (sin suspensión, una HT), sin embargo cuando te fijas en el trabajo que hace la rueda de quien te precede te das cuenta de que no es así, que la suspensión está constantemente trabajando y la rueda no se despega del suelo.
Obviamente me refiero a cuando lo hacemos con el amortiguador abierto o en posición media. Realmente, salvo en momentos muy puntuales, no es necesario bloquear el amortiguador para que podamos aprovechar al máximo la potencia de nuestras pedaladas. He de decir que me sorprendió mucho lo bien que sube incluso cuando nos ponemos de pie y tenemos el amortiguador completamente abierto. Aunque siempre hay algo de “bamboleo”, la suspensión trasera no oscila apenas en comparación a otras dobles.

La ligereza y la buena posición sobre la bici también ayuda cuando estamos subiendo; a la hora de apretar, todo es más rápido y efectivo.
Y bajando sucede algo similar. Se ha ganado precisión y eficacia, aunque a costa de perder algo de permisividad. La nueva Oiz es una bici directa (se nota el trabajo hecho y el aumento de rigidez de la zona de la dirección, así como en el triángulo trasero) que exige que la llevemos con decisión. A la hora de trazar o afrontar un obstáculo tenemos que tener clara la línea y meter la bici en ese punto. Si lo hacemos, la Oiz nos responde con una precisión y una rapidez vertiginosas.

Cuando ruedas en un circuito de la Copa del Mundo y con corredores del más alto nivel internacional te das cuenta de que son gente que bajando traza la bici al milímetro, tienen claro en todo momento dónde hay que colocar cada rueda y la nueva Oiz te exige esa determinación, si lo haces te recompensa con una precisión y reactividad increíbles.
Particularmente la encontré muy directa bajando. En curvas es muy fácil de mover, si trazas con decisión las líneas salen muy limpias y a la hora de enfrentarse a saltos y obstáculos se los traga sin miramientos. Eso sí, como decía, tienes que hacerlo con decisión y velocidad.

A pesar de que se nota la rigidez en la parte trasera, me sorprendió que cuando saltas con ella o pasas por zonas de escalones y “drops”, si mantienes la bici recta, la suspensión hace su trabajo con una dulzura espectacular. Los aterrizajes no son tan bruscos como imaginaba, más bien al contrario; y lo mismo sucede en las salidas de las curvas peraltadas. Siempre que apretemos la bici de arriba a abajo (y no de forma lateral), su respuesta es impresionante.
Y no sólo es una cuestión de mis sensaciones. Aproveché la presencia de Pierre de Froidmont para preguntarle y el belga me confirmaba mis sensaciones. Estaba como loco por poder usarla en competición ya que, en sus propias palabras, era más eficaz. Es cierto que tenía un punto de exigencia mayor, pero consideraba que era mucho más eficaz y directa que la anterior, más reactiva en las reacciones; sí, especialmente subiendo, pero también bajando.

Como os dije antes, hay dos palabras que se repitieron como un mantra en la presentación de la nueva Oiz: rigidez y eficacia. Dos puntos sobre los que ha pivotado la creación de la nueva Oiz para convertirla en un misil para las carreras de XC. Una bici creada para los usuarios más racing y competitivos. Un arma creada para pisar los podios de la Copa del Mundo.
Y lo han conseguido; y lo han hecho no sólo ofreciendo un producto de la más alta calidad, sino que también llega acompañado de una posibilidad de personalización como no hay otra en el mercado. Un (nuevo) gran paso adelante de la marca de Mallabia para situarse a la cabeza de innovación y tecnología ciclista.

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