Probamos la Merlin Titanium 2021 de José Crespillo: espíritu 'old-school'.

Probamos una bici única, hecha a mano, montada a capricho y todo bajo los parámetros y la elección personal de un 'Classic MTB' como José Crespillo. Así es su Merlin Titanium 2021, "nacida de la pandemia".

Probamos la Merlin Titanium "José Crespillo"
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autor mtbpro
J. Daniel Hernández
autor de las fotos
Mariano Herranz

fecha11/01/2023


lo mejor
Durabilidad y exclusividad del titanio. Es una bici muy dócil y agradable de llevar, pero con una geometría moderna, divertida y agresiva.
lo peor
Sólo hay una como ésta. Y seguramente el precio que haya costado.

En esta ocasión nos vamos a enfrentar a un test especial, diferente, muy diferente. Un test de una bici única, hecha por y para un solo biker, la Merlin de titanio que José Crespillo se ha hecho a medida y que como él mismo ha llamado, es una “hija de la pandemia”. Así que más que hablar de sensaciones o rendimiento, que también lo haremos, vamos a hablar de historias, motivos y motivaciones. Y sí, también un poco de nostalgia.

Como todos sabéis, José Crespillo es uno de los mayores coleccionistas de bicis clásicas de nuestro país y responsable de nuestra sección #ClassicMTB dentro de nuestro canal de YouTube. José comenzó a competir en MTB en 1991 y desde entonces siempre sintió el misticismo que tienen las bicis de titanio frente al acero, aluminio o carbono. De hecho, José es el poseedor también de una Merlin Titanium de 1990, la que es considerada la primera MTB de la historia con cuadro de titanio.

Y una idea que siempre le rondó la cabeza desde que comenzó a competir… y sobre todo desde que tuvo la Merlin de 1990, fue hacerse la bici definitiva en titanio. ¿Y por qué en titanio? Porque es un material prácticamente eterno y que ofrece unas sensaciones de conducción completamente diferentes al resto de metales (acero y aluminio) o la fibra de carbono. Además, el titanio es muy complejo de trabajar y sólo los mejores artesanos son capaces de modelarlo y trabajarlo adecuadamente. Y por eso las bicis de titanio se pueden hacer a medida de lo solicitado por el cliente.

Breve historia

Inevitablemente las primeras preguntas que surgen son por qué apostar por una bici de metal en pleno auge del carbono (en cuanto a tipos y facilidad de trabajo) y por qué gastarse tanto dinero en una bici “de metal”.

Sin querer meternos en las decisiones y vivencias personales de José, sí que podemos decir que la decisión final de encargar la bicicleta tuvo lugar en diciembre de 2020, momento en el que José encargó el cuadro a Merlin. Como todos los cuadros de los americanos, está hecho a mano en California, y el proceso es largo, de forma que hasta junio de 2021 no lo recibió en casa.

Durante esos meses tuvo tiempo de ir seleccionando y buscando algunos de los componentes que iban a vestir el cuadro. Pero claro, siempre teniendo en mente que sólo se podía rodear de lo mejor. Un cuadro así lo merece. En cuanto a los acabados, está claro que el titanio sólo merece un acabado, el propio titanio con remate en brillo o en mate, pudiendo elegir el color de las pegatinas y los logos. José seleccionó el logo antiguo de Merlin para mantener el espíritu de los 90.

Por cierto, que para quien esté interesado en el proceso, Merlin, además de los datos relativos a la geometría y enviar informes detallados de cómo quedaría la bici para pedir la confirmación final del cliente, tiene una tabla de elección de detalles que nos volvería locos a cualquier aficionado al ciclismo. Más aún de las clásicas.

En cuanto a los “por qués”… bueno, porque José puede y quiere. Y porque es un sueño que quería cumplir; como buen “clásico”, quería recuperar el espíritu de los 90 en una bici eterna y con una geometría moderna. Y eso sólo se puede conseguir en titanio. Y si te das cuenta de los años: 2020 como inicio del proceso y todo el 2021 para la elección y adquisición de las piezas del montaje, entenderás por qué esta Merlin Titanium es una “hija de la pandemia”.

Espíritu Old-School, geometría moderna

Cuando José Crespillo se planteó el proyecto y le surgió la posibilidad de hacerse una bici a medida a través de los americanos Merlin Bikes, uno de los fabricantes de bicis en titanio con más historia y experiencia del mundo, ya que llevan haciendo bicis de titanio desde 1986, la primera decisión que tuvo que tomar fue la de la geometría que tenía que tener su bicicleta.

Y algo que quizá sorprenda a muchos es la decisión que tomó, la geometría ideal es la de la BH Ultimate EVO, la HT de XC de BH que ha probado sobradamente lo efectiva que es su geometría en las principales competiciones internacionales con el equipo BH Templo Cafés. Una geometría muy moderna, con un ángulo de la dirección con cierto lanzamiento (68º) para ser efectiva en las bajadas y con un ángulo de sillín vertical (75º) para centrar nuestra posición en los tramos de pedaleo.

Las comparaciones entre una y otra han sido inevitables en las charlas que he tenido con José sobre la bici, desde el material (titanio frente a fibra de carbono Toray T1100G), peso (820 g frente a 1,9 kg) y algunas formas como la de las vainas en la que luego nos detendremos. Pero si vamos al alma de un cuadro, lo que dicta buena parte de su comportamiento, la geometría, ambas bicis son iguales.

Quien conozca mínimamente cómo se trabaja el titanio sabrá que es muy complicado darle formas curvas debido a su gran dureza. Sin embargo, en Merlin consiguieron dar la forma ligeramente curva al tubo del sillín para calcar la geometría de la BH Ultimate EVO, además de poder albergar neumáticos de gran balón. Porque esta Merlin (calzada con neumáticos de 2,35”) admite hasta 2,4”, una medida harto generosa e impensable para un biker en los años 90.

Proceso de montaje

Evidentemente este cuadro se merece un montaje de primerísimo nivel. Un montaje de componentes top, y lo más importante, lo más exclusivos posible. Un montaje que duró año y medio hasta completarse, aunque todavía está pendiente de algún cambio, y que ha buscado cerrar el círculo de sensaciones que tenía José cuando comenzó a competir.

Por eso se apuesta por un grupo completo Shimano XTR mecánico. Por la sencillez, pero también suavidad y precisión que transmite un grupo como éste. Por cierto, también es destacable cómo se ancla la pinza flat-mount del freno trasero. El plato en este caso es de 32 dientes, una elección personal de José por la zona donde vive en la que acumula desnivel prácticamente nada más salir de casa.

Los periféricos son Enve. Y es en los periféricos donde José Crespillo ha apostado por hacer cambios adaptativos biomecánicos en lugar de modificar la geometría del cuadro. Por ejemplo, la potencia (en comparación de la BH Ultimate EVO con la que comparte la geometría) es más corta, 60 mm, y con 0º de inclinación para llevar una posición más bajadora y cómoda.

Precisamente el hecho de montar periféricos de carbono (tija, sillín, manillar, potencia y ruedas), además de por la exclusividad y ligereza, busca compensar la mayor flexibilidad del titanio para lograr un conjunto muy equilibrado.

Evidentemente el pedalier tiene que ser roscado, como procede en una bicicleta de metal. Pero lo que sí fue un elemento complicado de gestionar fue la dirección, ya que el tubo de la dirección tiene una medida de 1-1/2 en la zona inferior (1-1/8 en la superior, como es habitual), que obligó a José a buscar unas direcciones muy específicas, ya que sólo Chris King y White Industries trabajan esas medidas. Y en plenos años de rotura y falta de stock generaliza te puedes imaginar las dificultades para encontrar una válida.

Por cierto, un detalle al que pocas veces se le da importancia pero que en este caso merece la pena señalar es el portabidón, que también es de titanio y sólo pesa unos 9 o 10 gramos. Además de un toque retro muy espectacular, ayuda a rebajar y controlar el peso de la bici. De hecho, el peso final de la bici, con los pedales y portabidón elegidos por José, es de aproximadamente 9,4 kg; lista para salir a rodar.

¿Cómo se comporta una bici de titanio?

Uno de los elementos definitorios del titanio es que, a pesar de su gran durabilidad y dureza, su dificultad para trabajarlo y darle “formas orgánicas”, es un material relativamente flexible. Es muy absorbente y por eso las bicis de titanio son bastante dóciles de llevar.

Posiblemente no sean las bicis a las que podemos sacar más rendimiento, pero son bastante cómodas y hasta cierto punto permisivas. Son bicis para hacer muchos kilómetros con ellas. Y como son casi eternas, hacerles muchos kilómetros (atención a la diferencia de matiz, en este caso podemos hacer muchos kilómetros en cada salida y, al final, acabar sumando muchos kilómetros en global).

La ligera flexión vertical y lateral que ofrece el cuadro hace que podamos pedalear sentados con la bici en zonas rotas en las que con otras rígidas nos tendríamos que poner de pie. También se nota en las curvas donde, en lugar de salir despedidos, dibujamos la trazada con mayor facilidad, casi como como si fuese una doble suspensión. Lo mismo sucede a la hora de recepcionar obstáculos o saltos, con una absorción mucho mayor que las rígidas de carbono actuales.

También hay que pensar que, tanto José Crespillo como el servidor que firma estas líneas, somos bikers ligeros, que apenas superan los 66 kg, por lo que la capacidad de flexión de este cuadro no es tan determinante como lo sería en casos de bikers con, por ejemplo, 20 kg más de peso.

Si a todas estas cualidades mecánicas del titanio le sumamos la elección de componentes, tenemos que esta bicicleta es cómoda, muy cómoda. Y que todo se ha hecho así aposta para que rodar con ella es un placer y que los kilómetros pasen y pasen sin que apenas nos demos cuenta.

Conclusión

Esta es una bici que nace del romanticismo, de una idea romántica y de una concepción del MTB de otra época; de hecho, de la época de su nacimiento y explosión. Pero también es una bici que hay que probar y sentir el titanio para entenderlo.

Es una bici que, por su concepción, geometría y material del cuadro, puede durar para siempre. Y que, además, tiene una estética old-school capaz de conquistar a cualquier amante de las bicis de metal.

La bici al detalle...

Probamos la Merlin Titanium "José Crespillo"
Cableado interno

¿Es normal el cableado interno en una bici de metal? En absoluto. Si a eso le sumamos que el cableado interno va guiado por el tubo diagonal por un tubo de aluminio soldado en el interior del tubo de titanio nos quedamos locos con el alto nivel de detalle y precisión al que llegan en Merlin. Eso sí, por las formas y diseño de las vainas, el cableado sale por la zona del pedalier y ya discurre externo por las vainas hasta la pinza de freno y el desviador del cambio.

Probamos la Merlin Titanium "José Crespillo"
Vaina derecha

Conviene fijarse en el detalle del remate de la vaina derecha y cómo se une con la caja del pedalier. ¿Por qué pasa de un tubo a una pieza plana, reforzada para aguantar las tensiones, y con esas formas? Es la solución hallada por Merlin para poder albergar un eje Boost en la rueda trasera y admitir neumáticos de hasta 2,4”. Todo un dechado de ingeniería y trabajo manual.

Probamos la Merlin Titanium "José Crespillo"
Punteras

Otra zona en la que merece la pena detenerse es en el trabajo hecho en las punteras. Con un nivel de detalle espectacular y con la patilla del cambio atornillada.

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Ruedas

Las ruedas son uno de los elementos que pueden llamar la atención del montaje por ser, quizá, de los menos exclusivos. Son unas Speedsix Rokka de fibra de carbono, súper ligeras (1.395 g de peso declarado) con un nivel de funcionamiento altísimo y grandes detalles pero que, sin embargo, son un elemento más habitual. No obstante, la estética que ofrecen es muy buena gracias a su pequeño perfil y, además, cuentan con un ancho diferenciado en la delantera (28 mm interno) y la trasera (26 mm) que permite modificar ligeramente el balón para conseguir un mayor confort. Las Speedsix además se montan a mano.

Probamos la Merlin Titanium "José Crespillo"
Neumáticos

Respecto a los neumáticos, se trata de unos Maxxis Arden Race delante e Ikon detrás en 2,35”. Unos neumáticos rodadores y absorbentes con un balón generoso para ofrecer ese plus de confort y tracción que buscaba José.

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Horquilla

La apuesta por la Fox 32 Step Cast está claramente orientada a la búsqueda de la ligereza. De hecho, José manifiesta que para un biker ligero como él y un uso orientado al XC, especialmente a rodar durante muchos kilómetros, la flexión característica de esta horquilla no es un problema. Evidentemente, dentro de las elecciones para este conjunto, las calcas en gris son una decoración exclusiva que José buscó y encargó para no romper la estética de la bicicleta.

Más información

Peso:

9,4 kg (con pedales y portabidón)

Precio:

N/D

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