Los 10 peores inventos del MTB

Los 10 peores inventos del MTB

Hay muchos más, pero en MTBpro hemos hecho un listado con los 10 peores inventos del MTB. ¿Crees que falta alguno en la lista? ¿cuál quitarías? No es fácil.

Texto:
Alberto Álvarez
Foto:
MTBpro
Publicado el 24/11/2016
Los 10 peores inventos del MTB

Este listado contempla los diez peores inventos del MTB, pero no son los únicos, no nos vamos a engañar. Esta claro que hasta los ingenieros tienen un mal día. Pedales, potencias, pulsadores de cambio, sillines… Muchos de los componentes que hoy en día son una delicia han tenido una historia de despropósito detrás. Sin evolución no hay avance y para evolucionar hay que equivocarse. Estos son los peores inventos que hemos encontrado.

  1. Suspensiones con elastómeros

Barras de acero o aluminio, un par de gomas bien grandes y a funcionar… O eso debió ser lo que pensaron las mentes de los mejores ingenieros de suspensiones cuando los elastómeros llegaron para facilitarnos las cosas sobre la bici.

Daba igual la forma, los colores o la colocación de los mismos, que la horquilla funcionaba del mismo modo. Ni que decir tiene que los no modificaban absolutamente nada… En algunos modelos resultaba más útil quitar algún elastómero para conseguir un comportamiento algo más lineal debido a la progresividad enorme que este sistema mostraba. Eso sí, el mantenimiento era lo más fácil del mundo. Nada de piezas diminutas que convierten hoy en día una horquilla en un reloj suizo. Quitabas dos tornillos desmontabas todo, lo limpiabas, grasa y listo de nuevo. No echamos de menos las suspensiones con elastómeros, pero como muchos otros productos de esta lista fueron el inicio de un futuro más brillante.

  1. Manetas Shimano Dual Control

Vale, las manetas Shimano Dual Control puede que no le gustaran a nadie, pero hay que ver qué concienzudos son los amigos de Shimano que incluso cuando hacen un producto que el mercado rechaza lo hacen con la máxima calidad. La gama XTR de las Dual Control tenían unos acabados impecables.

La teoría era tan sencilla como heredar el buen hacer de este sistema de cambiar con la maneta de freno como en los modelos de carretera… Pero no, el plan no salió bien. Eran voluminosas y rara era la vez que no cambiabas sin querer cuando frenabas. Y si el terreno se ponía complicado, tocar el freno significaba cambiar dos o tres piñones fácilmente.

A su favor podemos decir que cambiaban con la suavidad de cualquier componente Shimano y que las manetas de freno eran bastante ergonómicas para la época que estamos hablando. Lo del pulsador único para subir piñón (funcionaba de manera invertida tipo Rapid Rise) fue de lo más raro que hemos visto nunca… Si tienes alguno en casa no trates de venderlo. Es una pieza de museo.

  1. Potencias con suspensión

Y por si no habíamos tenido suficiente con poner elastómeros en las horquillas, las potencias también se «beneficiaron» de este elemento amortiguante de colores.

Muchos os acordaréis de las Girvin Flex, que intentaban «suspendernos» sin el desembolso que suponía una horquilla de suspensión. Elastómero de por medio, hacían muy difícil controlar la bici por el vaivén del  manillar, pero en zonas de grava nos daba algún descanso a los brazos. Eran pesadas y contaban con elastómeros reemplazables con diferentes grados de dureza.

Softride hizo algo parecido con un paralelogramo deformable con cuatro puntos de giro que funcionaba de manera similar a la Girvin, pero tenía unos precios prohibitivos. Girvin tenía un modelo en titanio con manillar incluido de 590 gramos, mientras que la versión de aluminio sin manillar, pesaba 490 gramos. Eso sí, si tienes una guárdala que es un tesoro. Ya sabes que se lleva lo vintage

  1. Acoples de manillar

Sí, sé que probablemente me dirás que los acoples de manillar no están tan mal y que hoy en día mucha gente los usa. No te falta razón. A nivel de ergonomía para cambiar la posición de las manos en el manillar funcionan muy bien, pero en los 90, lo de los tamaños y las formas se nos fue de las manos

Además, como se convirtieron en una moda, todos queríamos unos, los necesitáramos o no. Enormes, pesados, con formas inverosímiles y que sumado a los estrecho de nuestros manillares por esa época, hacían que manejar la bici fuera todo un éxito sin irte al suelo.

Perfectos para engancharte con los árboles o clavártelos en todas las partes blandas de tu cuerpo. Los había y los hay de todo tipo de materiales, formas y colores. Los acoples de manillar Onza fueron algunos de los más codiciados. Sé que han vuelto las riñoneras, pero confío que los acoples no vuelvan nunca a estar de moda.

  1. Sillines de DH extra grandes

Sillines extrgrandes para DHParece ser que con uno de estos sillines extra grandes podías llevar mejor tu bici de DH, que con las piernas podías ejercer fuerza para lograr mejorar el equilibrio encima de la bici…

Tioga lo estilizó con su Multi Control DH y Scott llegó a hacer uno tan grande que necesitaba dos tijas para sujetarse al cuadro… No es broma. Al final resultó ser que añadir ese par de kilos al estilo BH Bicicross (te acuerdas, ¿verdad?) no resultó útil en ningún sentido y dejaron de estar de moda tan rápido como llegaron.

No se podía pedalear bien sobre ellos, eran muy incómodos al sentarse y pesaban una barbaridad. Y vuelvo a insistir; si tienes uno no trates de venderlo porque nadie lo querrá. Búscale cualquier otro uso en casa…

  1. Pedales con calapiés y correas

Sí, estos me encantan. De hecho les tengo especial cariño porque con ellos me rompí la rodilla izquierda en una caída. Pongamos correas a los pedales como en las bicis de carretera, pero en montaña. Y así cuando tengamos que sacar el pie… ups, no podremos.

Útiles en ciclismo de pista, donde se siguen usando (incluso con doble correa), útiles en el pelotón profesional de carretera hasta que llegaron los pedales automáticos e inútiles se mire por donde se mire para las mountain bikes. Costaba meter el pie, tenías que apretarlos y si te pasabas y te caías tenías muchos números de no poder sacar el pie.

La marca francesa Zéfal debió vender millones de estos. Al menos la puntera de plástico nos ayudaba a colocar el pie más o menos en el sitio correcto del pedal. Por suerte los automáticos entraron en escena para olvidarnos rápido de las correas y todos mejoramos nuestra manera de pedalear de la noche a la mañana.

  1. Direcciones roscadas

Imagina que las direcciones roscadas siguen vigentes y tenemos que salir a montar en bici con esas dos llaves enormes en nuestra mochila para hacer el tuerca-contratuerca para apretar la dirección.

Todavía se pueden ver hoy en día en algunos modelos de ciclismo de pista, pero sobre todo en los modelos fixies y en algunos vintage de carretera. También las puedes encontrar en algunas gamas súper, súper, súper bajas de mountain bikes de supermercado. Había que limpiarlas a menudo y no era fácil dejarlas finas de giro; o te pasabas de apriete o tenían juego.

Combinadas con las potencias que se integraban en el tubo, fueron unos de los componentes donde más empezamos a ahorrar peso cuando los modelos a-head entraron en escena. Lo mejor de todo era cuando cambiabas de horquilla y tenías que cortar el tubo y te cargabas la rosca donde entraba la dirección… Si has crecido sin ellas, mejor para ti. Para los más «viejos» nos sirvió como aprendizaje en la mecánica.

  1. Puño de cambio Sachs con bloqueo

De estos puños creo que todavía tengo uno en casa montado en una Peugeot Safari del año 92. Los precursores del Grip Shift en los que hacías girar todo el puño para cambiar y si no querías cambiar tenías que llevar bloqueado un botón que movías con el pulgar.

No funcionaban del todo mal teniendo en cuenta la época de la que hablamos, pero cuando cambiabas el cable era complicado que volvieran a funcionar con finura. Los puños eran bastante gruesos y hubo un montón de versiones

Los puños de cambio con bloqueo no eran muy precisos y tenías que regular el puño hasta el lugar adecuado para que la cadena no hiciera ruido. Grip Shift vino para salvarnos, aunque le costó unos años dar con la clave adecuada. Hoy en día son considerados uno de los cambios más fiables del mercado por su sencillez mecánica y de uso. Los modelos infantiles los montan en su mayoría (ya sin botón, evidentemente).

  1. Gripshift X-Ray

Bonitos no, lo siguiente. Los Gripshift X-Ray fueron uno de los primeros pasos que dimos para «tunear» nuestra bici, no solo por lo transparente de su plástico utilizado, sino por la posibilidad de cambiar las gomas y usar diferentes colores. El problema es que el plástico acrílico utilizado no aseguraba demasiada vida útil de los puños y con el paso de las semanas todo se empezaba a desgastar demasiado rápido.

Por suerte se desmontaban en un momento y su limpieza y engrase eran bien sencillos. De nuevos eran una maravilla por el sonido duro y seco cada vez que cambiabas. Creo que si tuviera que elegir alguno de mis productos favoritos de toda la historia del mountain bike, el Gripshift sería uno de ellos. Independientemente de que funcionara mejor o peor, fueron toda una revolución y hoy en día se siguen vendiendo sin problema.

  1. Guantes sin dedos

¿De verdad? ¿Guantes sin dedos?¿Como en carretera? Los que decidieron cortar los dedos a los guantes no debían haber hecho mountain bike nunca…

Difíciles de poner y sobre todo difíciles de sacar cuando estaban sudados. Todo un drama. Se quedaban hechos una «bola» y después era casi imposible volver a colocar los dedos en su sitio. Se quedaban acartonados si los lavabas en la lavadora y en caso de caída tus dedos desnudos se llevaban la peor parte. En carretera en días calurosos yo a veces los uso, pero no me acostumbro…

Hoy en día los materiales están tan evolucionados que al  menos en el mountain bike no tienen mucho sentido. Los guantes largos vienen con pequeñas piezas de goma que mejoran el tacto y agarre tanto en los pulsadores como en la maneta de freno, además de en los puños. Y ya si nos ponemos un poco presumidos estéticamente son de lo peor, o a mí me lo parecen al menos.

 

 

Texto:

Alberto Álvarez

Fotos:

MTBpro

Publicado el 24/11/2016