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La Mondraker Zendit es una eEnduro diseñada desde 0, con 170/165 mm de recorrido y formato mullet (también 29/29”), pensada para ir rápido y seguro en cualquier bajada y que integra el nuevo Avinox M2S con 130/150 Nm y 1.300 W.

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Hace unos días ya estuvimos hablando de la nueva Mondraker Zendit, pero no pudimos entrar en todos los detalles que nos hubiese gustado, ya que había partes de la misma que todavía estaban bajo embargo. Peeeero, ya podemos hablar de todo, así que en este “primeras pedaladas” me voy a meter, sobre todo con su esperado nuevo ecosistema, el M2S y concluiré con todas las sensaciones que me ha dado la bici en los dos días de test intensivos.
En este vídeo os contamos muchos detalles:
Antes haré un pequeño recordatorio, la nueva Zendit es una súper enduro con 170/165 mm de recorrido, completamente de carbono, formato mullet con opción full 29” y (ahora sí podemos decirlo) el nuevo sistema Avinox M2S con la batería interna de 800 Wh.
Una eMTB que, como dijimos, no es una evolución, es una ruptura total con lo anterior. Un diseño que partió completamente desde cero, sin adaptar plataformas existentes, y con un objetivo muy claro: poder crear su eMTB más avanzada hasta la fecha.

Una enduro eléctrica con 170/165 mm de recorrido de suspensiones que ha heredado el desarrollo directamente del equipo de competición “Mondraker Factory Racing”; es decir, está pensada para un uso agresivo, tanto subiendo como bajando.
El cuadro Stealth Air Carbon estrena una evolución del concepto Stealth que busca una mayor precisión en la fabricación y una sensible reducción del peso. Es un cuadro coompleto de fibra de carbono (triángulo principal, basculante trasero en una sola pieza y la bieleta superior) y la cifra que ya os dimos es de 3 kg para el cuadro en talla M/L con la tornillería. Como explicamos, para su fabricación Mondraker ha utilizado máquinas CNC de 6 ejes que proporcionan una mayor precisión y un mejor acabado.


Algo de lo que no habíamos hablado en la primera publicación y que teníamos muchas ganas, es, de su nuevo ecosistema, el corazón de esta nueva Zendit. Hasta ahora entendíamos la bici desde su plataforma (cuadro, geometría y cinemática), es en este punto donde todo cobra realmente sentido: cuando entra en juego el sistema Avinox con motor M2S.
Y lo primero que me sorprendió cuando di las primeras pedaladas no es la cifra como tal… es el silencio del sistema al pedalear.
Y es que estamos hablando de un motor capaz de desarrollar 130 Nm de par (hasta 150 Nm en modo Boost durante 60 segundos) y una potencia máxima de 1300 W . Números que, sobre el papel, ya dejan claro que estamos ante algo muy serio. Pero lo que no te esperas es que toda esa entrega llegue acompañada de un funcionamiento extremadamente silencioso. Tanto, que en muchos momentos lo único que escuchaba cuando pedaleaba era cómo las ruedas interactuaban con el terreno, y eso, bajo mi punto de vista, es una pasada.

¿Pero qué pasa cuando decides apretar?
Ahí es cuando entiendes de verdad de qué va este motor. La forma en la que empuja es, simplemente, descomunal. No es solo potencia, es cómo la entrega: inmediata, contundente, sin vacíos. Es, sin exagerar, lo más cercano a una sensación de “exceso” que he probado en una eMTB. Una auténtica locura.
Pero lo realmente interesante de un sistema de tan “altas capacidades” no es todo lo que puede empujar, sino en qué forma lo hace y cómo puedes gestionarlo o personalizarlo. Porque sí, el M2S tiene ese potencial, pero no estás obligado a usarlo todo y creo que cuando entendemos esto, puede cambiar completamente nuestra experiencia sobre la bici.
El sistema permite configurar tanto la potencia pico como el par máximo, directamente desde la propia bici o a través de la app. Esto, unido a sus modos de asistencia totalmente personalizables, hace que puedas adaptar el carácter del motor a tu estilo, tu peso o incluso al tipo de ruta. En mi caso, siendo un rider ligero de unos 65 kg, opté por bajar los niveles de asistencia casi desde el principio de la primera ruta, (excepto el modo turbo y boost). No necesitaba toda esa potencia para disfrutar ni para ir rápido, de hecho puede ser hasta un inconveniente en según qué tipo de tramos si eres una persona muy ligera al igual que yo.
Pero saber que la tienes ahí, disponible en cualquier momento, es algo que marca la diferencia. Es como tener siempre un extra guardado para cuando realmente lo necesitas.

El sistema se apoya en una fusión multisensorial avanzada (con sensores de par, cadencia, velocidad, IMU, barómetro o incluso sensor de luz), para interpretar constantemente lo que está pasando. Y eso se traduce directamente en el comportamiento del motor.
Los modos Eco, Trail, Turbo o BOOST cumplen perfectamente su función, pero hay uno que destaca por encima del resto: el modo Auto, mi favorito y me atrevería a decir que el modo Auto más logrado que he probado hasta la fecha.
Es, literalmente, una pasada. No tienes que pensar. El motor interpreta cuánto estás empujando, el terreno, la situación… y responde exactamente con lo que le estás pidiendo. Siempre tienes la asistencia justa en cada momento, lo que hace que la experiencia sea mucho más natural y fluida. A esto se suma un detalle clave: el sistema utiliza el sensor de velocidad como control de tracción, modulando la entrega de potencia para garantizar que llegue al suelo de forma eficiente y predecible.

El sistema se completa con una batería integrada de 800 Wh y 3,77 kg, diseñada para ofrecer una gran autonomía y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo (hasta el 80% de capacidad tras 500 ciclos de carga). Todo ello en un conjunto extremadamente compacto, con un motor de apenas 2,65 kg , completamente integrado en el cuadro y con protección IP66 frente a agua y polvo.
Y si te lo preguntas, si, en esta mondraker podemos montar batería de 600 Wh, pero tendrías que hacer con ella en el “after market”.

El sistema Avinox no se queda únicamente en el motor. Todo el ecosistema está pensado para que la interacción con la bici sea fluida, intuitiva y, sobre todo, útil en el día a día. La Zendit incorpora una pantalla perfectamente integrada en el cuadro, limpia y fácil de leer, acompañada de mandos inalámbricos ergonómicos que permiten cambiar de modo o interactuar con el sistema sin tener que soltar las manos del manillar. El ecosistema Avinox integra funciones que van mucho más allá del propio riding:
+ Control de cámaras de acción compatibles
+ Puerto USB-C con carga rápida de hasta 65W
+ Registro de rutas y sincronización con plataformas como Strava
+ Funciones de seguridad como bloqueo digital del motor, alarma y sistema de seguimiento
Todo ello con una premisa muy clara: ofrecer tecnología avanzada, pero sin complicar la experiencia. Porque al final, de lo que se trata, es de montar… y olvidarte de todo lo demás.
De todas formas, sobre el nuevo Avinox M2S y su “hermano pequeño”, el M2, tienes más información en esta noticia que hemos publicado.

Y es aquí donde todo se conecta, porque bajo mi punto de vista la magia no está solo en el motor, ni solo en la bici. Está en cómo trabajan juntos. La combinación del sistema ZERO, la longitud del conjunto, la geometría y esta entrega de potencia, hacen que la Zendit sea capaz de subir por sitios que, sinceramente, dejan de tener sentido. Zonas técnicas, pendientes imposibles, pasos donde antes simplemente te bajabas. Yo sinceramente me sorprendí a mí mismo con la facilidad y tracción que pude subir algunas de esas sendas de cabras por las que nos metimos.
Siempre decimos que es el indio y no la flecha, pero aquí he de decir que la flecha ayuda, y mucho. El M2S en combinación de la plataforma Zendit, directamente redefine lo que entendemos por capacidad en una eMTB.
Hay bicis que te entran por los ojos… y otras que directamente te empujan a montarlas. La nueva Zendit pertenece claramente al segundo grupo.
A primera vista impresiona. El tubo diagonal es sorprendentemente afinado, hasta el punto de acercarla visualmente a una bici muscular. La estética es limpia, agresiva y muy refinada. En mi caso estuve probando la Zendit RR S, en un llamativo verde “cazador” con acabado brillante que no pasaba desapercibido.
Pero lo mejor empieza cuando echas a rodar.

Durante la presentación pudimos rodar por los senderos cercanos a la sede de Mondraker y también en una zona más exigente como El Sabinar, con bajadas más largas y terreno más roto. Y desde las primeras curvas, la sensación fue clara: esta bici juega en otra liga.
Roca, escalones, cortados, terreno suelto… daba igual. La Zendit se movía con una naturalidad sorprendente, transmitiendo una confianza brutal desde el primer momento. Sinceramente, estuve muy lejos de encontrarle los límites… y tengo la sensación de que no es una bici que se los deje encontrar fácilmente.
Y es que esta Zendit siempre te pide más. Está diseñada para ir rápido y mantenerse completamente plantada al suelo en cualquier situación. Sus cotas son claramente “downhilleras”, y aunque se siente centrada y relativamente ágil, es una bici que cobra sentido cuando le das caña.

En zonas rápidas e inclinadas es donde realmente brilla. Ahí la bici cobra vida. En cambio, en terrenos más llanos o flow puede llegar a sentirse incluso “demasiado fácil”, como si hiciera todo por ti. No es su terreno natural… ni pretende serlo.
Aun así, sorprende lo manejable que resulta. Para ser un super enduro, es más ágil de lo que cabría esperar, y eso se agradece especialmente en senderos revirados. En El Sabinar encontramos alguna sección más cerrada, y pese a su longitud entre ejes, la bici se dejaba mover con facilidad, entrando donde querías sin pelearte con ella.
Pero donde realmente te vuela la cabeza es cuando dejas correr la bici. La sensación es la de ir subido en un buggy: las ruedas trabajan sin parar mientras el “chasis” se mantiene imperturbable. Todo fluye, todo está bajo control… hasta el punto de que llega a imponer respeto ver lo lejos que puedes llegar sin que la bici se inmute.
Así que bajo mi experiencia podría decir que es una bici devora bajadas, que te entrega una confianza y seguridad continuas, (por complicado que se ponga el “asunto”) difíciles de igualar.

Tenía muchas ganas de probar el sistema ZERO, y la verdad es que no decepciona. Es, sin duda, uno de los puntos más fuertes de esta Zendit. Durante los dos días de riding, la sensación fue la de un sistema trasero exquisito, siempre pegado al suelo, con una capacidad de lectura del terreno sobresaliente tanto subiendo como bajando.
Es una suspensión muy sensible en la primera parte del recorrido, lo que se traduce en tracción y control constantes, pero al mismo tiempo ofrece el soporte necesario cuando empiezas a exigirle. Recepciones, impactos fuertes, zonas rápidas… siempre responde con firmeza y sin descomponerse.
De hecho, una de las cosas que más me sorprendió es esa sensación de recorrido “infinito”. A pesar de su sensibilidad inicial, nunca da la impresión de que te lo vayas a acabar. Como curiosidad, en todo el test solo fui capaz de hacer tope una vez… y tuvo que ser quedándome corto en un doble bastante serio en El Sabinar.
A eso hay que sumarle un detalle importante: el silencio. La bici es increíblemente silenciosa en marcha, algo que refuerza aún más esa sensación de calidad y control.

No pude probar la bici en configuración full 29”, así que no puedo comparar directamente, pero lo que sí tengo claro es que el formato mullet le encaja como un guante. Delante, estabilidad absoluta. Detrás, ese punto extra de agilidad que te permite jugar más con la bici y meterla en curva con facilidad.
Durante el test solo rodé en la posición “Standard” de geometría (con 63.5º en el ángulo de dirección), y sinceramente, no sentí la necesidad de buscar un setting más agresivo. Ya transmite suficiente carácter como para afrontar cualquier tipo de terreno con confianza, aunque saber que puedes hacer esos micro ajustes, siempre se agradece. Pero como cabe esperar, no todo es perfecto.
En mi caso, el recorrido de la tija telescópica (150 mm en talla M) se me quedó algo corto. Aunque mis piernas no son especialmente largas, estoy acostumbrado a recorridos mayores, y durante las primeras bajadas sentía cierta limitación de movimiento. Con el paso de las horas te adaptas, pero es un aspecto a tener en cuenta. El otro punto es la carcasa del neumático delantero (EXO+). Para una bici con este nivel de agresividad, riders más pesados o con un pilotaje más exigente probablemente agradecerán algo más robusto.

La posición de pedaleo es muy natural, especialmente si vienes de bicis de enduro. El torso queda bastante erguido, en una postura cómoda que invita a pasar horas encima de la bici. De hecho, pese a no ser mi bici habitual, el segundo día de riding estuvimos fuera casi de “sol a sol” y me sentí como en casa
Pero si hay algo que define las primeras pedaladas en la Zendit es el motor. El Avinox M2S empuja… y mucho. De hecho, con los modos de serie me llegó a parecer incluso excesivo. En mi caso, siendo un rider ligero, opté por reducir bastante los niveles de asistencia en Eco y Trail, tanto por sensaciones como por consumo.
Y aquí me vuelvo a repetir y es que tener todos esos Nm y toda esa potencia pico, no es sinónimo de que tengamos que usarlo siempre, sino que tenemos que acomodarlo a nuestras necesidades, sabiendo que si lo necesitamos pues está ahí. En este punto es donde entra en juego la interfaz del sistema, que permite ajustar todo de forma rápida y sencilla, incluso sin bajarte de la bici. Una vez configurado a mi gusto, la cosa cambia por completo. A pesar de toda su potencia, el motor se siente muy natural y, sobre todo, muy silencioso.

El modo que más utilicé fue el Auto, y sinceramente, es difícil hacerlo mejor. Parece anticiparse a lo que necesitas en cada momento, entregando la potencia justa sin que tengas que pensar en nada. Funciona tan bien que simplemente te olvidas de él.
Y luego está la capacidad de subida.
La Zendit trepa por cualquier sitio. Pero no es solo el motor, es la combinación de todo el conjunto: geometría, suspensión, tracción… En subidas muy inclinadas y con terreno suelto es donde más me sorprendió. Es, sin duda, la bici más capaz subiendo en este tipo de terreno que he probado hasta la fecha.
Incluso si eres de los que ven la subida como un trámite, aquí cambia el juego. Puedes subir prácticamente a 25 km/h por muchas sendas, con un mínimo esfuerzo.
En cuanto a autonomía, necesitaría probarla en mis senderos habituales para sacar conclusiones más claras, pero la sensación inicial es que el sistema tiende a consumir con cierta facilidad si haces un uso intensivo de la asistencia.

Uno de los detalles que no había probado hasta la fecha y que más me llamó la atención fue el sistema SmoothShift.
La idea es simple pero tremendamente efectiva: puedes cambiar de marcha sin necesidad de pedalear. El motor entra en juego, ajusta la tensión de la cadena y facilita un cambio suave y preciso incluso en situaciones donde normalmente sería complicado. En la práctica, esto se traduce en una ventaja clara. Puedes cambiar en medio de una bajada, en un paso técnico o incluso parado, sin preocuparte por dar pedales o golpear con ellos en el suelo. Incluso en esos momentos previos a una bajada, donde sueles cambiar de marcha levantando la rueda… aquí todo es más sencillo y natural.
Un detalle que, una vez que he probado, me va a costar dejar atrás.

La Zendit no es solo una nueva eMTB dentro del catálogo de Mondraker, es un paso adelante muy claro en lo que la marca entiende por una bici “capaz”. Por un lado, tienes una plataforma muy trabajada: un cuadro impecable, una geometría afinada y un sistema ZERO que, sinceramente, me ha parecido impresionante. Por otro, un sistema de asistencia que directamente cambia las reglas del juego, no solo por la potencia que ofrece, sino por cómo puedes adaptarla a tu manera de montar.
Pero más allá de los números o la tecnología, lo que realmente define a esta Zendit es cómo te hace sentir encima de ella. Es una bici que transmite confianza desde el primer momento, que te invita a ir más rápido, a meterte en zonas más complicadas y a replantearte qué es “demasiado” en una subida o una bajada.
No es una bici para todo el mundo. Está pensada para riders que buscan exprimir cada metro de trail, que disfrutan en terreno exigente y meterse en verdaderos berenjenales haciendo enduro agresivo.
Si eres una persona, a la que solo le gusta rutear y de vez en cuando meterse por alguna senda, considero que esta bici no es para ti. Y lo más interesante es que, después de dos días encima de ella, la sensación que me queda es de haberme quedado muy lejos de encontrar sus límites.

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