Somos Historia – Corrado Herin

Somos Historia: Corrado Herin

Quizá no te suene su nombre... seguramente porque no era una estrella mediática, no militaba en ninguno de los grandes equipos del momento ni iba de «motherfucker» por la vida, pero Corrado Herin ganó a Nicolas Vouilloz la WC de 1997.

Texto:
Mariano Herranz
Foto:
Malcolm Fearon
Publicado el 30/04/2019
Somos Historia – Corrado Herin

Es 31 de marzo de 2019. Las redes sociales, que todo lo saben y en las que todo el mundo opina de todo, de lo que sabe y de lo que no, se hacen eco de una de esas noticias que nunca te gustaría leer: Corrado Herin ha muerto en un accidente aéreo cuando perdió el control de su pequeña avioneta en la estación alpina de Torgnon, al norte de Italia.

Quizá no te suene su nombre para nada..., seguramente tenga que ver con ello que no era una estrella mediática, que no era un jovenzuelo, que no militaba en ninguno de los grandes equipos del momento ni que iba de «motherfucker» por la vida, pero este señor ganó nada menos que la Copa del Mundo de 1997, la única que le falta en la colección a un tal Nicolas Vouilloz en el periodo 1995-2000. Desde luego para los que hemos vivido desde dentro la era dorada del mountain bike, su explosión y desarrollo que lo llevó a formarse como un deporte masivo en muy pocos años, la noticia del fallecimiento de Corrado Herin ha supuesto una conmoción.

Corrado Herin, nacido en el Valle de Aosta (le delataba su fortísimo acento típico de esta parte del norte de Italia), era un tipo amable, cercano, modesto, tranquilo... y todo un profesional, algo que era muy de agradecer y no excesivamente habitual en esa primera mitad de los noventa en un deporte en construcción. Y es que, aunque continuaba siendo bombero, una profesión que le permitía disfrutar de tiempo para entrenar y para ir a las carreras, era ya deportista de élite en luge, especialidad en la que representó a Italia en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992 y con la que logró una medalla de bronce en los campeonatos del mundo de 1993.

El caso es que, en 1994, fue tercero en los Europeos de Métabief por detrás de Nico Vouilloz y Tommy Johansson, posición que repitió en los campeonatos del mundo de Vail, Colorado, en este ocasión tras François Gachet y de nuevo Tommy Johansson. Todo ello con una excéntrica Dart, una bici que quería ser una monocasco pero que se quedaba lejos, muy lejos, de serlo.

Era un corredor muy regular que raramente sobrepasaba los límites, sumamente fino y técnico que se veía doblemente penalizado en circuitos de la época donde la potencia física mandaba, pues además era un talla S «lightweight». Aun así logró, fruto de su regularidad, unas buenas 5ª y 6ª posiciones finales en las Copas de Mundo de 1995 (dos terceros puestos en los técnicos circuitos de Are y Cap d'Ail) y 1996.

Pero su explosión llegó en 1997. Ya había aterrizado en el equipo Sintesi Verlicchi el año anterior, pero en 1997, cuando pudo disponer finalmente de la horquilla Marzocchi Bomber de doble pletina, se destapó. Para contextualizar la situación hay que decir que el ya por entonces coco del DH, Nicolas Vouilloz, había cambiado al todopoderoso equipo Sunn-Nike y sufrió una caída en la pretemporada en la que se rompió una mano y le hizo perderse dos carreras. En cualquier caso hay que estar ahí y, tras un 33º puesto en Sudáfrica Corrado Herin enlazó tres victorias consecutivas (Nevegal, Sierra Nevada y Mont Sant Anne)... El resto de la temporada fue administrar la renta para superar en la clasificación final a Jurgen Beneke, Tomás Misser, Bas de Bever y John Tomac. Ese mismo año fue plata en los Europeos de Métabief tras Nicolas Vouilloz y por delante de Jurgen Beneke.

Somos Historia – Corrado Herin

A partir de 1998, tanto la imparable evolución de las bicis de descenso, con Sunn y GT a la cabeza, como la calidad y hambre de triunfo de los jóvenes, dejaron al bueno de Corrado y a su Sintesi Verlicchi en un segundo plano. Aun así volvió a conseguir una plata en los Europeos de 1998 y un bronce el los Mundiales de 4X. Tengamos en cuenta que por entonces él ya contaba con 32 años y los hombres que habrían de dominar los descensos en los años siguientes, nombres como Steve Peat, Nicolas Vouilloz, Cédric Gracia, Mickael Pascal o David Vázquez, eran entre 8 y 13 años más jóvenes que él y eran todos profesionales del descenso. Él seguía siendo un bombero con tiempo libre para entrenar y que se tomaba la competición de forma muy profesional.

Siguió compitiendo a buen nivel hasta 2002, año en el que se retiró, y cuando hablamos de buen nivel es "Top15 o Top20", lo que es mucho decir, con una guinda para su palmarés como fue la medalla de plata en el Europeo de Livigno de 2001, de nuevo en un circuito técnico, por detrás de Filip Polc y por delante de Cédric Gracia.

Tras su retirada, Herin ha seguido trabajando como bombero, aunque siempre vinculado a la bici, algo que combinaba con sus otras dos pasiones, el esquí y volar con su avioneta... De hecho, era el responsable del trazado y el mantenimiento de los 16 trails del histórico bike park de Pila, uno de los primeros en poder definirse como tal en Italia. En 2016 reapareció en los Mundiales Master 50 de Val di Sole para llevarse el oro en casa.

Corrado Herin, que la tierra te sea leve.

Texto:

Mariano Herranz

Fotos:

Malcolm Fearon