Somos Historia: Grundig de la Casa de Campo, la carrera

Todavía hoy, quien tuvo la fortuna de estar presente en la Grundig de la Casa de Campo de 1994, la recuerda con orgullo. Más de 50.000 personas disfrutaron con el mejor mountain bike mundial y vieron cómo Nicolás Ruiz se hacía un sitio entre los mejores.

Texto:
Miguel Cuesta
Foto:
Malcolm Fearon
Publicado el 18/04/2017

La primera piedra la había puesto Josep Misser en 1993, organizando en Llinars del Vallès la primera carrera de la Copa del Mundo disputada en España.

Pero la carrera que ha marcado un antes y un después en el mountain bike español es sin duda la Grundig de la Casa de Campo de 1994. Por la cantidad de público y porque por vez primera pudimos ver lo que parecía un espejismo, a un español, Nicolás Ruiz, luchando por los primeros puestos. Y también, por vez primera, a dos chicas, Ana Burgos y Silvia Rovira, meterse en los puntos.

El propio Nico narraba al final de la carrera lo que había sido aquello: «Lo del público fue impresionante. En el repecho de después de la bajada de la muerte ha habido una vuelta en la que me dolían los oídos del griterío... Teníamos a la gente a 30 cm, era una pasada. Y el circuito estaba completamente lleno, no había ni un hueco...».

7.950 metros de circuito literalmente cubiertos por un túnel humano. La mayor afluencia de aficionados nunca vista en una carrera de la Copa del Mundo, 50.000 personas, que no pararon de animar a sus ídolos y, sobre todo, a Nicolás Ruiz: se sabía perfectamente cuándo iba a aparecer solamente por el nivel de decibelios que adquiría el griterío de la afición.

Fue el 17 de abril de 1994, en un momento de máxima explosión del mountain bike, con grandes equipos con estructuras internacionales: GT, Volvo-Cannondale, Diamond Back, Marin, Specialized, Scott... Era la primera prueba de la Copa del Mundo, estaban todos los mejores, y todos con ganas por fin de competir después del parón invernal.

Grundig de la Casa de Campo

Y vaya si compitieron porque la carrera fue durísima para los corredores. El circuito, de apenas 75 metros de desnivel, no tenía largas subidas, estas eran a base de repechos cortos y explosivos y las bajadas, muy poco técnicas. Un auténtico rompepiernas que hizo posibles carreras muy apretadas, disputadas en los últimos metros.

Juliana Furtado se impuso a Caroline Alexander en Mujeres y John Tomac a Thomas Frischknetch en Hombres, con el melenundo Tinker Juárez como convidado de piedra.

Este, sin duda, fue otro factor que hizo de esta una carrera para recordar. Uno no olvida cuando ve ganar a Tomac, el gran mito del mountain bike, con aquella Raleigh con su llanta trasera lenticular. Como tampoco puede olvidar la carrera de Nicolás Ruiz que, a sus 23 años y recién incorporado al equipo Diamond Back Internacional, se metía entre la élite del mountain bike.

Aupado por el público, el aragonés, llegó a situarse en quinta posición, pero pagó el esfuerzo en la última vuelta y bajó hasta el decimoprimer puesto, justo por delante de un mito como Ned Overend. Un gran resultado, en cualquier caso, que nos hacía soñar con que algún día tendríamos a un español delante.

Grundig de la Casa de Campo, una carrera para no olvidar. Yo estuve allí. ¿Y tú?

Texto:

Miguel Cuesta

Fotos:

Malcolm Fearon

Publicado el 18/04/2017