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Nos subimos en exclusiva a la nueva Specialized Turbo Levo R en su versión S-Works, una e-bike “full” 29 con 140/130mm de recorrido, un nuevo cuadro 530 g más ligero que el de la Turbo Levo y acompañada del mismo ecosistema S-Works, con 111 Nm de par y sus actualizados 850 W de potencia pico, junto a una batería de 840 Wh.

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Esta vez no tuvimos que salirnos de España para conocer la última novedad de la marca estadounidense. Bastó con desplazarnos hasta Málaga, donde pudimos rodar por trails de todo tipo para poner realmente a prueba esta nueva Levo R, una e-bike full power con carácter trail, pero bastante más capaz y divertida de lo que podría parecer a simple vista.
Podríamos definir esta Levo R como la hermana pequeña de la Turbo Levo Gen 4, un modelo con el que Specialized amplía la familia Levo. Pero inevitablemente surge la pregunta ¿Por qué desarrollar una e-bike full power con enfoque trail -casi rozando el XC- en una industria que parece cada vez más orientada hacia el enduro y los grandes recorridos?
Tuvimos la oportunidad de plantearle esta cuestión a Bryan, product manager de Specialized, y su respuesta fue bastante clara. Por un lado, nos comentaba que “cada vez hay más nuevos riders que llegan al mundo de las e-bikes con la idea de hacer rutas más largas y explorar más terreno, pero no necesariamente buscando las bajadas más agresivas o técnicas. Ese tipo de usuario no necesita bicis tan pesadas ni geometrías tan radicales”.
Por otro lado, hablaba de un perfil de usuario que viene del XC y que empieza a interesarse por las e-bikes, pero que muchas veces no encuentra un producto que encaje realmente con lo que busca: bicis más ágiles, rápidas y reactivas.

Y por último, reconocía también un motivo casi “egoísta”: necesitaban una bici de máximo nivel con la que poder competir en la World Cup de e-MTB XC, un modelo enfocado claramente al rendimiento.
Entonces, ¿es simplemente una Turbo Levo con menos recorrido? La respuesta corta es no. Nos encontramos con una bici completamente rediseñada: cuadro nuevo más estilizado, componentes más enfocados al trail, una reducción de peso muy importante y geometrías claramente diferentes en formato full 29. Lo que sí comparte con su hermana mayor es todo el ecosistema: motor, baterías y sistema MasterMind, aunque con algunas pequeñas actualizaciones que veremos más adelante.
Una analogía bastante acertada que nos dieron durante la presentación fue comparar la Levo R con un coche de rally: ligera, ágil y rápida. Mientras que la Turbo Levo sería más bien una pick-up tipo Raptor, más robusta y preparada para los terrenos más duros. Pero dejando los coches a un lado, vamos a ver qué ofrece realmente esta Levo R.
Lo primero que llama la atención al verla en persona es lo refinado de su diseño. Es una bici muy limpia visualmente y con unos acabados impecables. De esas que según la ves sabes que las cosas están “bien hechas”.
Su cuadro está fabricado con carbono FACT 11M, y desde lejos puede parecer que es el mismo que el de la Turbo Levo Gen 4, (de hecho, antes de ir a la presentación, con la poca o ninguna información que teníamos, pensábamos que sería el mismo) ¿Pero con qué nos encontramos al llegar a Málaga?

Pues para mi sorpresa me encontré con un chasis completamente rediseñado, mucho más fino y consiguiendo así 530 g menos de peso respecto a la Turbo Levo S-Works, (solo en el cuadro). Y aunque comparten ecosistema de motor y batería, si nos fijamos el tubo superior del cuadro y vainas, son bastante más finos, así como nos encontramos con una pequeña “ventana” en la parte superior de la unión con el amortiguador, porque sinceramente en esta bici no necesitamos tanto “soporte”.
Pero al estar tratando de una bici mucho más enfocada en el rendimiento subiendo y pedaleando, no solo el cuadro es distinto. Lógicamente, tenemos un montón de componentes alrededor de este chasis que están orientados en reducir el peso y aumentar la eficiencia: horquilla Fox 36 SL, “cockpit” integrado de carbono Roval Control SL, ruedas Roval Traverse SL y el link del amortiguador también en carbono.

Todos estos detalles hacen que la experiencia encima de la bici sea muy diferente a la Turbo Levo, teniendo una sensación de mucha mayor agilidad y reactividad, que te permite mover la bici con mucha facilidad y notar esa aceleración después de cada pedalada
Y es que desde Specialized nos comentaban que con todos estos cambios han conseguido aligerar esta bici respecto a la Turbo Levo versión S-Works 2,42 kg, consiguiendo un peso total de 21,26 kg. Recordemos que, al igual que todas las bicicletas de doble suspensión de Specialized, la Levo R incluye una política de sustitución de rodamientos de la suspensión de por vida para el propietario original, lo cual es un puntazo.

Algo que me gusta es que han seguido apostando por el almacenamiento SWAT, al que seguimos teniendo acceso por esa puerta lateral del tubo diagonal, que además de permitir un acceso fácil a la batería extraíble, nos permite almacenar pequeños artículos en su bolsa imantada colocada por encima de la parte alta de dicha batería. Al ir colocado en ese “espacio libre” el hueco disponible será más pequeño si montas la batería de 840 Wh, (pudiendo meter una cámara y un bote de CO2), o más grande, si montas la batería de 600 Wh, teniendo hueco para almacenar una chaqueta como fue mi caso en esta última presentación.
Su geometría está claramente orientada al trail (incluso podríamos decir que rozando el XC), aunque esto depende en gran medida de cómo personalices la bici, ya que su comportamiento puede cambiar de forma notable según los ajustes que elijas.
Si hablamos en términos concretos, una de las principales novedades es la adopción de un formato doble 29, pensado para lograr una bici más rodadora, con mayor capacidad para superar obstáculos y con ese extra de momentum y tracción que tan bien funciona en las subidas. La única excepción es la talla S1, que mantiene el formato mullet para adaptarse mejor a riders de menor estatura.

La geometría ofrece una postura algo más baja de lo que estoy acostumbrado en enduros convencionales, pero resulta muy cómoda y natural desde el primer momento. El ángulo de dirección es de 65º, mientras que el tubo de sillín se sitúa en 77º, y la sensación de pedaleo fue muy buena en todo tipo de situaciones, tanto en subidas técnicas e inclinadas como rodando por pistas más llanas y relajadas.
Las vainas traseras tienen una longitud de 447 milímetros en todas las tallas. En combinación con un reach de 450 mm (en talla S3, que es la que probé) y una altura de pedalier de 339 mm, el conjunto da como resultado una bici muy estable y con una excelente tracción en subida. En general, transmite una sensación de equilibrio y versatilidad que permite adaptarse bien a prácticamente cualquier tipo de terreno.
Y llegados a este punto podríamos pensar: ¿son estas las únicas opciones de geometría? En absoluto. Desde Specialized siguen apostando claramente por la máxima personalización de sus bicicletas, y en este caso tenemos múltiples opciones de ajuste que permiten adaptar el comportamiento a cada rider y cada terreno.

Por un lado, podemos modificar el ángulo de dirección mediante una cazoleta excéntrica, con tres posiciones disponibles: 64º, 65º y 66º. Una posición más vertical ofrece una dirección más precisa y ágil, mientras que un ángulo más lanzado aporta mayor estabilidad, especialmente en bajadas rápidas. En mi caso, el último día estuve rodando con la configuración de 64º y el comportamiento bajando me sorprendió incluso más si cabe. Cuesta creer que una bici con 140/130 mm de recorrido pueda ser tan capaz cuando el terreno se complica.
Por otro lado, encontramos un flip-chip en el amortiguador que permite ajustar la altura del pedalier entre dos posiciones: una más baja, de 339 mm, pensada para conseguir mayor estabilidad y un centro de gravedad más bajo; y otra más alta, de 344 mm, ideal si sueles moverte en terrenos técnicos de subida donde se agradece disponer de algo más de espacio libre al suelo en cada pedalada.

Por último, también contamos con un flip chip en las vainas traseras que permite variar su longitud entre 447 mm, que es la configuración de serie, y 441 mm. Este ajuste permite modificar ligeramente el carácter de la bici, haciéndola algo más estable o más reactiva según prefieras.
Sinceramente, cada vez soy más partidario de que una bici ofrezca tantas opciones de personalización. Con una misma plataforma puedes conseguir sensaciones muy diferentes y una capacidad de adaptación enorme, algo que en la práctica marca más diferencia de la que parece sobre el papel
Ya hemos hablado de esta tecnología en varias ocasiones, pero la verdad es que a mí me encanta. Yo soy un rider que la mayoría de veces uso pedales de plataforma y presto mucha atención a la sensibilidad de todo el sistema trasero y al comportamiento del amortiguador, y sin duda todo este sistema trasero a pesar de tener “poco” recorrido, me parece una virguería.
Haciendo un breve repaso de esta tecnología, podemos apreciar a simple vista que es un amortiguador con un grosor superior a lo que estamos acostumbrados, pero esto no es algo hecho para mejorar su estética…

Los grandes cambios vienen en su interior ya que cuenta con un gran volumen de aire de dos cámaras de aire conectadas entre sí, dando lugar a un 70% de recorrido inicial más lineal y suave (para ofrecernos más control y respuesta rápida). Pero cuando la cosa se pone seria, es decir, en este último 30% del recorrido, la banda Genie cubre las válvulas de aire, consiguiendo que la cámara exterior se cierra automáticamente, reduciendo el volumen total de aire en su interior, lo que aumenta la progresividad del resorte para absorber impactos fuertes y evitar topes.

Bajo mi punto de vista, un buen sistema trasero en combinación con un buen amortiguador, te dan el soporte que necesitas cuando aprietas, sin perder la sensibilidad justa para adaptarse y leer el terreno. Conseguir esto con recorridos grandes es quizá algo más sencillo, pero cuando solo tenemos 130 mm de recorrido el asunto se complica. Y aquí tengo que felicitar a Specialized, porque han sido capaces de convertir un sistema de 130 mm en algo mucho más capaz de lo que puedes esperar y podría afirmar que, aún si cabe, esta tecnología cobra mucho más sentido en una bici como esta de poco recorrido.

Algo que ya destaqué en su día de este amortiguador y que me parece muy importante es que utiliza una tecnología de ajuste simple y accesible para todos, ya que no tienes que ser experto en suspensiones para sacarle partido, el amortiguador ya lo hace por ti. Es por ello que en este Genie han optado por únicamente incluir un ajuste preciso de compresión y rebote, además de su palanca de dos posiciones para alternar entre un modo abierto y uno firme.
Bajo mi experiencia, la mayoría de personas no suelen sacarle partido a las suspensiones ya que terminan haciéndose un lío con tantos ajustes y terminan dejándolo siempre con las mismas configuraciones, pero cuando las cosas se simplifican, es más fácil hacer pequeños retoques. Me declaro muy fan de la tecnología Genie.
En este caso, las Levo R comparten el mismo sistema de motor, baterías y MasterMind que la Turbo Levo Gen 4. Al igual que ocurre en la Turbo Levo, encontramos dos versiones diferenciadas: por un lado el motor 3.1 S-Works, exclusivo para el modelo S-Works y sin posibilidad de montarse en el resto de la gama; y por otro el motor Specialized 3.1, presente en los modelos Levo R Expert y Levo R Comp.
La versión S-Works ofrece ahora unos actualizados 850 vatios de potencia pico (frente a los 720 W anteriores) y mantiene sus destacados 111 Nm de par, mientras que el motor Specialized 3.1 alcanza 810 vatios de potencia pico, mejorando claramente los 666 W previos, y eleva su par hasta los 105 Nm.

Pero para entender realmente este motor creo que merece la pena poner un poco de contexto y hablar primero de la filosofía que hay detrás. Uno de los conceptos que más me gustan es lo que desde la marca californiana denominan Specialized Natural Power Delivery. Y es que, al final, ¿de qué sirve tener tanta potencia si luego no eres capaz de controlarla? Bajo mi punto de vista, absolutamente de nada. Precisamente ahí es donde este motor marca la diferencia: en la forma natural en la que entrega la potencia, muy bien integrada con el pedaleo y acompañada además por un funcionamiento especialmente silencioso.
Entrando un poco más en detalle, conviene recordar que este sistema ya lo conocimos el año pasado en Madeira con la presentación de la Turbo Levo, justo un año antes de esta Levo R. Podríamos decir que a estas alturas ya somos viejos conocidos, y como ocurre con los viejos amigos, merece la pena recordar algunos de sus rasgos más característicos.
Para empezar, el sistema cuenta con un control de inyección de corriente directa, sensores de par muy precisos y un diseño mecánico orientado a mejorar la eficiencia general del motor, reduciendo al mismo tiempo el ruido de funcionamiento. Las nuevas bobinas encapsuladas CoreCoat mejoran la disipación del calor, aumentan la durabilidad y contribuyen a un funcionamiento más silencioso y constante.

De hecho, durante el primer día de pruebas en Málaga vivimos un cambio de temperatura bastante acusado entre las primeras horas de la mañana y el mediodía, y el motor mantuvo en todo momento exactamente el mismo comportamiento. La asistencia fue siempre constante y el sonido se mantuvo suave y uniforme, sin cambios apreciables incluso cuando las condiciones se volvieron más exigentes.
Otro aspecto importante es la mejora en los materiales internos. En esta generación desaparecen los elementos plásticos y los engranajes axiales pasan a ser metálicos, con un tratamiento endurecido denominado HardDrive, pensado para mejorar la durabilidad, la fiabilidad y el rendimiento a largo plazo. En otras palabras, un sistema diseñado para resistir mejor el paso del tiempo y el castigo del uso real en montaña. Por último, la carcasa desacoplada en el lado de la transmisión ayuda a minimizar las vibraciones estructurales, lo que se traduce en un funcionamiento más silencioso y refinado en marcha.
De serie, la bici viene con una batería interna con sistema modular de 840 Wh, pero en todos sus modelos tienes la opción de coger una batería de 600 Wh y el range extender de 280 Wh en ‘after-market’. Si eres de esas personas a las que le gusta meterse en berenjenales o hacer grandes retos, con la batería grande y los 280 Wh adicionales alcanzarás un total de 1.120 Wh de autonomía.

Y si tu idea es mantener la bici ligera y ágil, también está la opción de montar una batería más pequeña de 600 Wh, ideal para salidas más cortas y técnicas. Y destacar que todas sus baterías cumplen con los estándares IP67 de resistencia al agua y al polvo.
El range extender va instalado en el portabidón con un sistema peculiar. Se coloca en el portabidón y se sujeta a través del tornillo superior que se encuentra en el tubo diagonal, girando la parte inferior (como cuando enganchamos un dispositivo GPS) y con un click en el portabidón; el cable va por la parte izquierda hasta la toma de carga con una medida ajustada para no molestar.

Para completar la experiencia, Specialized ofrece un Smart Charger de 12A y 700 W (que viene incluido en el modelo S-Works) que carga la batería del 0 al 80% en menos de una hora. Este también dispone de modos de carga de tan sólo el 80%, un modo eco y el modo de carga estándar convencional.
El sistema se carga también se mantiene igual y podemos acceder a él mediante una tapa lateral en el tubo inferior. Su tapa está imantada para que se quede pegada al cuadro o encajada en su enganche, para así evitar que se quede en ese punto medio para no poder partirla cuando damos una pedalada completa
Desde Specialized no solo han aumentado la potencia máxima, (un 18% en la versión S-Works y un 22% en el resto de la gama), sino que también han afinado el funcionamiento del sistema con varias mejoras que, sinceramente, me han gustado mucho.
Pero antes de entrar en materia, me gustaría detenerme un momento en el conjunto formado por la pantalla MasterMind y el mando remoto. Un año después de haberlos visto por primera vez, sigo pensando que están a la vanguardia. La integración es impecable, la ergonomía está muy conseguida y la conectividad ofrece muchas posibilidades. Es uno de esos sistemas que usas durante unos minutos y todo empieza a tener sentido de forma bastante intuitiva. Dicho esto, vamos con las novedades.
Seguimos teniendo el conocido modo MicroTune, que permite ajustar el nivel de asistencia en incrementos del 10%. Basta con mantener pulsado el joystick del mando hacia arriba para modificar la potencia en tiempo real, algo especialmente útil cuando quieres adaptar la asistencia sin tener que detenerte.

A este sistema le han añadido ahora un nuevo ajuste 0/0, que básicamente permite cortar completamente la asistencia sin salir del modo MicroTune. Marco, responsable de la tecnología Turbo e ingeniero de Specialized, me comentaba que esta función nace a partir del uso real de muchos riders. Hay quienes disfrutan ajustando la asistencia constantemente dentro del rango MicroTune, pero hasta ahora, si querían rodar sin motor, tenían que salir de ese modo. En una bici como esta, que invita más que nunca a pedalear de verdad, tiene bastante sentido poder hacerlo de forma directa.
Por otro lado, el MicroTune Dinámico, que ya nos gustó mucho cuando lo probamos por primera vez, incorpora ahora una nueva opción 0/100 que me ha parecido especialmente interesante. Es un ajuste pensado para quienes quieren pedalear con esfuerzo, pero sabiendo que la bici responderá cuando haga falta.
En la práctica, cuando el MicroTune Dinámico está configurado en 0/100, la asistencia del motor se ajusta en una relación prácticamente 1:1 con la potencia del ciclista. Si generas 200 vatios, la bici aporta otros 200; si produces 250 vatios, recibes 250 adicionales, y así sucesivamente hasta alcanzar el máximo de 850 vatios en el sistema S-Works. La sensación que se consigue con este modo es muy natural, porque realmente sientes que eres tú quien mueve la bici, pero con ese apoyo extra que aparece cuando decides apretar de verdad.

En cuanto a los modos de asistencia, seguimos encontrando los clásicos Eco, Trail y Turbo, junto al modo Auto, que personalmente es el que más me gusta. Dentro del modo Auto encontramos tres niveles diferentes: Auto+, que entrega la potencia con mayor rapidez. Auto, que funciona como ajuste equilibrado. Y Auto−, más suave y progresivo, ideal para mejorar la tracción o ahorrar batería. Además, algo que me parece especialmente práctico es que se puede acceder a estos ajustes directamente desde la propia bicicleta, sin necesidad de recurrir siempre a la aplicación.
A diferencia del resto de modos, el Auto es un modo pensado prácticamente para olvidarte de él y dejar que la bici haga su trabajo. Y lo cierto es que lo hace realmente bien. Gracias a sus sensores y al análisis continuo de tu pedaleo, el sistema ajusta la potencia en tiempo real según lo que necesites en cada momento. Explicado de forma sencilla, es algo así como un modo Turbo inteligente: tienes mucha potencia disponible cuando la necesitas, pero sin el consumo elevado que normalmente asociamos a los modos más altos de asistencia.

En 2015 desde Specialized fueron pioneros lanzando una app con conectividad directa a la bici junto a la primera Levo. Desde entonces, la aplicación no ha dejado de evolucionar y refinarse. Ahora bien, lo interesante es que, a día de hoy, gracias al sistema MasterMind T3, puedes acceder prácticamente a todos los ajustes y funcionalidades directamente desde la propia bicicleta, sin necesidad de bajarte ni de sacar el móvil del bolsillo.
En la práctica, el MasterMind funciona como un auténtico panel de control digital. Te permite gestionar el esfuerzo, la potencia y la autonomía durante la ruta de forma intuitiva y en tiempo real. Y no es solo cuestión de funcionalidad, también de claridad: su pantalla de 1,78 pulgadas con resolución de 368 × 448 píxeles ofrece una visualización muy nítida, incluso cuando el ritmo se acelera y necesitas consultar los datos de un vistazo rápido.

Aun así, la aplicación de Specialized sigue jugando un papel clave. Integra personalización, diagnóstico y funciones de seguridad dentro de una misma plataforma, lo que facilita mucho la experiencia de uso. Desde ella puedes analizar el rendimiento de tus salidas y sincronizar la bici con dispositivos como Strava o Garmin. Para mí, esto es un punto muy importante. Como entrenador siempre digo lo mismo: si no mides lo que haces, no sabes si realmente estás progresando. Y aquí lo tienes más fácil que nunca.
Además, desde la app puedes activar el sistema Turbo System Lock, que bloquea el motor cada vez que apagas la bici y exige introducir un PIN al volver a encenderla. También es posible localizar la bicicleta mediante Apple Find My, sin necesidad de instalar un AirTag adicional, y recibir actualizaciones inalámbricas que mejoran el firmware e incorporan nuevas funciones con el paso del tiempo. En definitiva, no se trata solo de tener un motor potente, sino de contar con un ecosistema digital que acompaña y mejora la experiencia en cada salida.
La nueva Levo R se presenta en una familia de 3 modelos (Comp, Expert, y S-Works) con un rango de precios entre 7.999 € y 13.999 €. Las bicis están disponibles en 6 tallas: S1, S2, S3, S4, S5 y S6 y toda la gama cuenta con el cuadro de fibra de carbono FACT 11M y baterías de 840 Wh, aunque como opción ‘after-market’ se puede acceder a la batería de 600 Wh y el range extender de 280 Wh. El rango de pesos está entre los 21,16 kg de la versión S-Works y los 22,34 kg en la versión Comp. La versión S-Works se incluye el cargador “Smart Charger” de 12A.
- Specialized Levo R Comp: Motor Specialized 3.1, amortiguador Fox Float Performance Genie, horquilla FOX 36 SL Performance, frenos SRAM Motive Bronze 4 pistones, manillar Specialized Alloy, pulsadores de cambio SRAM AXS POD, cambio trasero SRAM S-1000 Eagle AXS, ruedas Specialized hookless alloy, tija X-Fusion Manic. Peso: 22,3 kg (talla S3). Precio: 7.999 euros.

- Specialized Levo R Expert: Motor Specialized 3.1, amortiguador Fox Float Performance Elite Genie, horquilla FOX 36 SL Performance Elite, frenos SRAM Motive Bronze 4 pistones, manillar Specialized Alloy, pulsadores de cambio SRAM AXS POD, cambio trasero SRAM GX Eagle AXS, ruedas Roval Traverse SL, tija X-Fusion Manic. Peso: 21,7 (talla S3). Precio: 9.999 euros.

- S-Works Levo R: Motor Specialized 3.1 S-Works, amortiguador FOX Float Factory Genie, horquilla FOX 36 SL Factory, frenos SRAM Motive Ultimate 4 pistones, manillar Roval Control SL RISE integrado, pulsadores de cambio SRAM AXS POD Ultimate, cambio trasero XX Eagle AXS, ruedas Roval Traverse SL, tija RockShox Reverb AXS. Peso: 21,1 (talla S3). Precio: 13.999 euros.

Esta vez no tuvimos que irnos demasiado lejos para conocer la nueva Levo R. Un Uber corto hasta el aeropuerto, un vuelo de poco más de una hora y ya estábamos en Málaga, uno de esos destinos que en invierno parecen un pequeño privilegio. Mientras buena parte de España estaba bajo frío y lluvia, nosotros tuvimos alguna agradable “ventana” bajo el sol del sur. Aunque eso sí, el barro no faltó. De hecho, fue el gran protagonista de casi todas las rutas.
A pesar de vivir en Madrid, nunca había montado en bici por esta zona y tengo que decir que me sorprendió. Durante los dos días de presentación nos acompañaron los chicos de EnduroMalagaMTB y pudimos recorrer todo tipo de terrenos: senderos rápidos, pistas rotas, zonas técnicas, pequeños saltos e incluso bajadas que, sobre el papel, parecen terreno reservado a bicis de “enduro”.

Antes de entrar en materia hay un detalle importante y es que hace justo un año, en las mismas exactas fechas, estuve en la presentación de la Turbo Levo Gen 4. Es una bici que todavía tengo muy fresca en la memoria y por eso inevitablemente he ido comparando mentalmente algunas sensaciones, así que al final del artículo haré una pequeña comparativa entre ambas
Mi primer pensamiento al coger la Levo R y empezar a ajustar suspensiones antes de salir al “barro” fue bastante claro: con esta bici me voy a divertir. Y no me equivocaba. Hay bicicletas que transmiten sensaciones desde el primer momento, incluso antes de empezar a rodar, y esta ha sido una de ellas.
En cuanto empiezas a montar aparece esa sensación de ligereza que no depende solo del peso. La bici se mueve con facilidad, cambia de dirección sin esfuerzo y transmite una sensación de equilibrio muy lograda. Todo parece estar colocado exactamente donde tiene que estar.

Bajando me sorprendió mucho, sobre todo porque cuesta creer que una bici con este recorrido sea tan capaz y rápida. Una de las cosas que más me ha gustado después de probarla en todo tipo de sendas es que en los senderos más sencillos, con menos inclinación, puede rodar claramente más rápido que una enduro. Te permite jugar mucho más con el terreno y ganar inercias y velocidad con facilidad. Sinceramente, en este tipo de sendas yo soy de los que a veces se suele aburrir, pero con una bici así la película cambia completamente. Todo se vuelve más dinámico y divertido.
Por otro lado, cuando el terreno se pone realmente complicado, sientes que tienes que ir con ese punto extra de atención. Sabes que no tienes tanto recorrido para que te perdone errores y eso, bajo mi punto de vista, se convierte en un reto muy entretenido. Y ojo, porque la bici baja por cualquier sitio. De hecho, me atrevería a decir que es la bici trail que más confianza me ha transmitido bajando hasta la fecha
Pero eso no significa que sea una bici pensada para tirarte por cualquier sitio sin pensar. Si tu idea es bajar como una cabra loca constantemente, por los sitios más técnicos e inclinados, probablemente tenga más sentido una bici con geometría más lanzada y algo más de recorrido.

Otra de las cosas que más me han gustado es la agilidad que tiene. Durante todo el viaje estuve jugando como un niño, tirando de la bici de un lado a otro, enlazando apoyos y buscando curvas rápidas. Esa sensación de agilidad hace que bajando sientas que puedes meter la bici en la curva incluso cuando entras un poco pasado, o recolocar la rueda trasera con facilidad si hace falta. Todo sucede de manera muy natural.
En parte, esa sensación también viene de que es una bici muy “viva”. Con esto me refiero a que es muy reactiva, tanto para lo bueno como para lo malo. Al ser una bici completamente de carbono, notas que cualquier movimiento o impulso que le transmites se traduce inmediatamente en la bici. Responde al instante, aunque a cambio no tiene ese punto extra de confort o filtración del terreno que sí encuentras en bicis con menos componentes de carbono y más recorrido
¿Y esta bici salta? Pues puede saltar… y creo que también volar. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto saltando con una e-bike como lo he hecho con esta. El último día de la presentación, cuando ya casi se estaba poniendo el sol, acabamos haciendo una pequeña sesión improvisada en un road gap al lado de la carretera. Allí nos pasamos casi una hora tanto periodistas, ingenieros como mecánicos. Estuvimos saltando una y otra vez, notando lo ligera que se sentía la bici en el aire y disfrutando como si fuéramos un grupo de amigos de toda la vida, todos con una sonrisa de oreja a oreja. Con bastante ironía, Bryan, product manager de Specialized, nos decía: “Chicos, las ruedas pegadas al suelo… que estamos hablando casi de una bici de XC”.

Resumiendo, bajando es una bici muy ágil, muy reactiva y sobre todo muy divertida. Se siente mucho más capaz de lo que podría parecer a primera vista, en parte gracias a lo equilibrada que resulta y al gran trabajo del sistema de suspensión trasera en combinación con el Genie.
Como hemos ido comentando a lo largo del artículo, las cifras del motor en su versión 3.1 S-Works son muy contundentes: hasta 850 W de potencia pico y 111 Nm de par. Sobre el papel son números que impresionan, de esos que inevitablemente llaman la atención cuando lees una ficha técnica. Pero en la práctica, lo que he vuelto a sentir en estas primeras pedaladas es algo que ya conocía bastante bien.
Como comenté antes, no es la primera vez que pruebo este motor. Es un sistema que Specialized ya estrenó con la Turbo Levo que probamos en Madeira. Entonces ya me llamó la atención por tres cosas: lo silencioso que es, el nivel de personalización que ofrece y, sobre todo, la manera en la que entrega la potencia.

Y entre tú y yo, sí, empuja muchísimo. Eso es innegable. Pero no se siente brusco ni como una bestia incontrolable, que es lo que uno podría imaginar viendo las cifras. La asistencia es muy natural y progresiva. No hay tirones ni reacciones inesperadas, ni esa sensación de que la bici quiere arrancarte del sillín cuando empiezas a apretar.
Creo que estamos en un momento en el que muchas veces solo miramos los Nm o la potencia máxima, como si eso lo fuera todo, y nos olvidamos de algo que probablemente marca más la diferencia en la experiencia real: cómo entrega esa potencia la bici y qué sensaciones transmite cuando pedaleas. Y en este caso ya adelanto que son especialmente buenas.
Durante la presentación en Málaga hicimos subidas de todo tipo y en terrenos muy variados. El primer día nos encontramos con bastantes zonas de subida lenta, con curvas cerradas y tramos técnicos donde inevitablemente la cadencia baja. En ese tipo de situaciones la asistencia se siente especialmente bien dosificada. La potencia llega de forma suave y muy controlable, y en todo momento tuve la sensación de que la rueda trasera mantenía la tracción.

También rodamos bastante por senderos más normales e incluso pistas donde el ritmo sube y empiezas a pedalear con más continuidad. En ese escenario la sensación cambia ligeramente: el empuje es muy constante y estable, como si siempre hubiera una reserva de potencia disponible. No aparece esa sensación de vacío cuando te acercas al límite de asistencia, y la verdad es que en una bici de este tipo se agradece mucho porque te permite mantener un ritmo alto con bastante naturalidad.
En mi caso, con 66 kg de peso, la realidad es que potencia hay de sobra. Nunca he llegado a exprimir esos 850 W al máximo. Está bien saber que ese margen existe, sobre todo en subidas muy largas y con buena tracción, pero para mi uso habitual no necesito tanta entrega. De hecho, el modo Turbo lo bajé ligeramente porque tal y como viene configurado de serie me resulta excesivo. Pero ahí está precisamente una de las grandes ventajas del sistema: si quieres esa potencia, la tienes.
Algo que me gusta especialmente es que todos los modos son completamente configurables, tanto desde la app como desde la propia bici. Tal y como vienen de serie, los modos Auto, Eco y Trail me parecen muy acertados y equilibrados, fáciles de usar desde el primer momento sin necesidad de tocar nada.

Si tuviera que destacar un punto fuerte del sistema sería el MicroTune dinámico, especialmente con la actualización 0/100. Con este ajuste la bici prácticamente te devuelve lo que tú le das. La sensación de pedaleo es muy auténtica: notas que las piernas trabajan de verdad, pero sabes que en cuanto aprietas un poco más el sistema responde inmediatamente. Es una forma de asistencia muy natural, casi transparente, que hace que te impliques más en el pedaleo.
Después de estas primeras pedaladas, mi sensación vuelve a ser muy parecida a la que tuve en Madeira. Es un motor muy potente, sí, pero sobre todo muy bien gestionado.
Esta bici no solo se disfruta bajando, sino también subiendo y para conseguirlo todo empieza desde una buena posición cuando pedaleamos. Si que es cierto que te coloca un poco más bajo y centrado que en una enduro pura, pero para nada es una posición exagerada. No vas tan “encima” de la bici ni con una postura tan agresiva, y eso hace que todo resulte muy natural. Me resultó una posición muy cómoda, de esas que te invitan a seguir pedaleando horas y horas sin que la postura te llegue a cansar, (o así lo sentí yo en Málaga).

El formato full 29 le sienta especialmente bien y es que esta bici no me encajaría en otro formato. Subiendo ofrece una tracción muy constante y predecible, especialmente en terrenos sueltos o con piedra. Además, la capacidad para pasar por encima de obstáculos es muy buena, permitiéndote mantener la inercia sin tener que pelear constantemente con el terreno. En pistas y senderos rodadores también se nota ese carácter eficiente: es una bici que avanza con facilidad y que mantiene bien la velocidad una vez la lanzas. Lógicamente aquí parte de las sensaciones van ligadas a la combinación motor/ bici
La reactividad del conjunto es uno de sus puntos fuertes subiendo y rodando. Como ya comentaba antes, es una bici muy viva y eso se nota especialmente pedaleando. Tienes la sensación de que todo el esfuerzo que haces se traduce directamente en movimiento. Cada pedalada empuja la bici hacia delante sin sensación de pérdidas ni inercias innecesarias.
El equilibrio general está muy logrado. Es una bici que no destaca solo por una cosa concreta, sino por cómo encaja todo el conjunto. No es la más radical ni la más cómoda ni la más lanzada, pero todo funciona de manera coherente. Da la sensación de que cada elemento está pensado para que la bici tenga ese carácter juguetón, pero a la vez capaz.

La Levo R me ha dejado una sensación muy clara: es una bici tremendamente equilibrada, rápida y divertida. El motor aporta potencia de sobra, pero sobre todo lo hace de forma muy controlable y natural; subiendo resulta eficaz y fácil de llevar, y bajando se siente más capaz de lo que su recorrido podría hacer pensar. Es una bici que destaca por cómo encaja todo el conjunto para ofrecer una experiencia muy completa de puro e-mtb
Como pequeña reflexión, me gustaría añadir que más allá de la bici en sí, creo que este tipo de e-bike representa muy bien lo que necesita la mayoría de mountain bikers. En la industria del e-MTB parece que la tendencia siempre va hacia más recorrido acercándose al enduro puro, con la idea de que “como hay motor, no importa”. Pero la realidad es que una bici como esta es más que capaz para la mayoría de usuarios. De hecho, diría que probablemente un 80% de los mountain bikers disfrutarían más con una e-bike así: más ágil, más viva y más divertida en el día a día.

Eso sí, estamos hablando de un producto claramente premium. Los 13.999 € del modelo S-Works que probé son una cifra alta, difícil de ignorar. Pero también es cierto que tanto el nivel de acabados como el funcionamiento general de la bici están a un nivel exquisito. Es una de esas bicis en las que se nota que todo está muy trabajado, y donde la calidad se percibe desde el primer momento en que empiezas a rodar.
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Probamos la FOCUS JAM² NEXT, la e-MTB de carbono termoplástico llamada a revolucionar la industria en Europa. Lamentablemente, este proyecto nunca verá la luz, te contamos por qué y cómo se comporta esta bici única después de haberla probado en exclusiva.
Specialized acaba de anunciar una importante bajada de precios, 500 €, para las dos versiones de la Turbo Levo 4 Alloy que, además, se beneficia de la recuente actualización lanzada para su motor 3.1 con nuevos parámetros de potencia (810 W y 105 Nm).