GT Sensor Carbon Pro 2020 en acción

GT Sensor Carbon Pro

Nunca se fue, pero se puede decir que la GT Sensor ha vuelto. Tras un rediseño completo y una revisión del concepto, la nueva Sensor redefine el Trail con 130 mm, ruedas de 29” y una geometría variable más agresiva.

Texto:
J. Daniel Hernández
Fotos:
David Agüero
Publicado el 10/06/2019
GT Sensor Carbon Pro 2020 en acción
Bajando parece tener más de los 130 mm que declara. Es muy manejable y divertida, con un gran comportamiento del LTS. Es una “bici-para-todo” excelente.
Ausencia de mandos remotos para el bloqueo. Neumáticos Schwalbe muy blandos y poco resistentes a los pinchazos.

El verano pasado GT renovaba su catálogo presentando sus nuevas Force y Sensor en Noruega. La verdadera revolución venía por el cambio en el sistema de suspensión trasera recuperando el LTS (Linkage Tuned Suspension) y adaptándolo a ruedas de 29” con 130 mm de recorrido de suspensiones en el caso de la Sensor y a ruedas de 27,5” con 150 mm en el caso de la Force. La nueva GT Force ya la probamos en MTBpro, ahora le toca el turno a la GT Sensor, la nueva “trail agresiva” de la marca californiana.

De hecho, lo primero que llama la atención cuando ves la Sensor son esas líneas agresivas, rematadas por una potencia corta y un manillar ancho, que parecen indicar un uso más radical de lo que sus 130 mm hacen pensar en un principio. A eso le podemos sumar una altura libre del pedalier considerable (casi 357 mm con el flip chip en posición high). El ángulo de la dirección también invita a esta sensación (66º en high y 65,5º en low). Estas medidas que te indico son en talla M.

Porque de la GT Sensor hay muchos detalles que la definen y de los que podemos hablar, comenzando por este flip chip que nos permite modificar la geometría y medidas ligeramente sólo con cambiar su orientación y el anclaje del amortiguador. El objetivo es ofrecer una Sensor algo menos radical y más trail o una Sensor que nos acerca al all-mountain e incluso al enduro.

GT Sensor Carbon Pro

GT Sensor, el renacer del LTS

Otro detalle que define la Sensor, posiblemente el que mejor habla del cambio respecto a su predecesora, es el renovado sistema de suspensión LTS (Linkage Tuned Suspension), que lo recupera (y las siglas) en detrimento de los sistemas I-Drive y AOS, más complejos y pesados. Se trata de un esquema basado en un 4-Bar con un punto de giro Host Link (es decir, en la vaina antes del eje de la rueda trasera).

El objetivo de GT ha sido encontrar un sistema que permita un gran comportamiento, sin interacción de la pedalada o la frenada y que, además, sea fácil de mantener. Además, tal y como nos dijeron en la presentación, que esté sujeto a estándares abiertos de la industria y que no requiera de ningún componente o herramienta específicos. La GT Sensor es una bici accesible para todos, riders y mecánicos.

Groove Tube con cables canalizados en la GT Sensor

En esta línea encontramos el mencionado flip chip, los bujes boost y el tubo diagonal Groove Tube. En GT han apostado por la sencillez y por eso mantienen el cableado externo de la bicicleta, pero como no son ajenos a que la estética de una bicicleta mejora con el cableado interno, han encontrado una solución “salomónica”. Y es que el tubo diagonal tiene un rebaje que oculta de la vista todos los cables al tiempo que los mantiene guiados y también mantiene la sencillez de mantenimiento y sustitución de los mismos. Además, este sistema permite incluir un portabidón en la parte superior del tubo, algo en lo que hicieron hincapié también durante la presentación.

GT Sensor Carbon Pro 2020

GT Sensor: en busca de la polivalencia...

GT ha querido encuadrar la Sensor como su bicicleta “todo uso”, por lo que ha buscado la forma de ofrecer un ángulo de sillín que permita un pedaleo alegre (66º en posición high y 65,5º en low del flip chip). No obstante, la Sensor no puede negar su origen más agresivo y radical, y por ello, aunque rueda bien, tiene un triángulo trasero de aluminio (en la unidad que hemos probado, la tope de gama, el principal es de fibra de carbono) con unas vainas de 433,6/435 mm en función de la posición del flip chip. El resultado es una bicicleta de 13,6 kg de peso.

Otra prueba de este origen agresivo es la apuesta por una potencia muy corta y para manillares de 35 mm de diámetro. De hecho, el manillar es un Race Face Next de fibra de carbono y doble altura de 800 mm de ancho con 20 mm de elevación, medidas más habituales en bicis de enduro que en trail puras. También decir que, de serie, incluye un protector de goma en la parte baja del tubo diagonal, algo que se agradece pese a que contamos con una gran altura libre al suelo.

Puesto de conducción de la GT Sensor Carbon Pro

En el resto del montaje nos encontramos estos componentes que, la mayoría de los casos, están orientados a bicicletas con recorridos superiores a 130 mm pero que en la GT Sensor no desentonan, como la horquilla RockShox Pike RT3 o el amortiguador Deluxe RT3 DebonAir con anclaje Trunnion y medida métrica.

Suspensión de anclaje Trunnion en la GT Sensor

Desde GT afirman que no es necesario bloquear el amortiguador para tener un comportamiento excelente cuando pedaleamos, y la verdad es que, salvo que te pongas de pie, apenas interacciona la pedalada con el LTS. Pero ya que tanto la horquilla como el amortiguador cuentan con posición de bloqueo (y una intermedia Pedal en el caso del amortiguador), no hubiese estado de más incluir un mando remoto para accionarlo. Hay que tener en cuenta que hablamos del acabado Carbon Pro, el tope de gama de la familia Sensor, y que tiene un PVP de 5.499 €.

La transmisión está en manos de SRAM con una mezcla de varios grupos (mandos GX, desviador trasero X01 Eagle, casete X01 de 12 velocidades 10-50 o las bielas Truvativ Descendant 7K con un plato de 32 dientes). Los frenos son unos Sram Level TL, pertenecientes a la gama más ligera, pero que con sendos discos de 180 mm se muestran más que suficientes para un uso trail agresivo.

GT Sensor Carbon Pro

Un detalle fundamental que incluso ya ha llegado a las bicicletas de XC y XCM, y que no podía faltar en una bici como la Sensor, es la tija telescópica. En este caso hablamos de una KS LEV ci de fibra de carbono con 125 mm de recorrido. Las ruedas son unas Stan’s NoTubes Flow MK3 con un ancho interno de 29 mm que permiten montar neumáticos desde 2,35” hasta 2,80” de balón. Es decir, una concesión más que acerca la Sensor hacia el all-mountain, incluso al enduro. Eso sí, para un uso más radical sería interesante cambiar los neumáticos Schwalbe Nobby Nic Performance 29 x 2,35” que monta de serie por unos más robustos y resistentes.

GT Sensor Carbon Pro 2020 en acción

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Después de haber analizado cada detalle de la nueva Sensor, es el momento de ponernos en marcha con ella. Lo primero que me llama la atención es que me parece ir muy alto. En realidad, con el flip chip en la posición high estás situado muy alto, como si llevase una talla superior a la mía, pero es una cuestión de geometría; modificando el flip chip adoptamos una posición más baja y cercana a las bicis más agresivas. No obstante, dados sus componentes más agresivos y el ángulo de la dirección más lanzado en low, mantengo el flip chip en high para buscar ese punto de polivalencia que GT le ha querido dar.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Además, en esta postura el pedaleo en llano es ágil, los kilómetros pasan volando mientras ruedo a buen ritmo y cuando llego a los tramos técnicos con rocas, raíces y obstáculos cuento con la ventaja añadida de una mayor altura libre que evita que golpee los pedales o el pedalier. El plato de 32 dientes y el casete 10-50 de Sram ayuda a que en llano o en tramos de subida con poca pendiente pueda apretar los dientes y buscar un ritmo muy vivo. Y si la cosa se complica en exceso tendré un amplio rango de coronas para tomarnos las cosas con tranquilidad.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Hay que entender que, pese a que, por recorrido de suspensiones, se trata de una bicicleta trail, la GT Sensor mantiene un claro espíritu bajador proveniente de una geometría con un ángulo de dirección agresivo, un manillar muy ancho, un triángulo trasero bastante rígido, etc. Así que en el terreno que parece más natural para la Sensor, es decir, bajando, parece tener más de los 130 mm que ofrece en realidad, haciendo que las bajadas sean un auténtico placer. Por técnicas o difíciles que sean, por mucho desnivel u obstáculos que encontremos. La GT Sensor es una bicicleta fácil de llevar, muy divertida y que, gracias a su altura libre, permite salvar obstáculos que con otras bicis tendríamos que rodear.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Subiendo no va a ser la bicicleta más rápida, pero tampoco lo pretende. De hecho, su peso (13,6 kg) la puede penalizar ligeramente a la hora de subir, aunque tampoco es una bicicleta con la que tengamos la sensación de ir arrastrando mucho peso, simplemente es una bicicleta hecha para subir con calma, con una postura muy cómoda y disfrutar sin límites en las bajadas.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Evidentemente, si queremos la podemos transformar en una bicicleta menos agresiva y más ligera, cambiando la horquilla por una opción menos pesada (y seguramente menos rígida), potencia más larga, manillar más estrecho… pero perderíamos parte del encanto “endurero” que tiene la Sensor.

Conclusión

Con todos estos argumentos está claro que, si buscamos una bici de trail cercana al XC o XCM, la Sensor no es la opción ideal, pero si lo que buscamos es una bicicleta capaz de llevarnos a cualquier punto, que nos permita pedalear cómodos y a buen ritmo y disfrutar de las bajadas como si fuese una enduro de más recorrido, entonces estamos ante una bicicleta llamada a cumplir muchos sueños.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Además, en GT han pensado en que la mayor parte de los “riders” no quiere complicarse la vida innecesariamente, por lo que han recurrido a soluciones técnicas y mecánicas que cualquiera, en su casa y con herramientas habituales, puede solucionar. Incluso puede cambiar el comportamiento y geometría de su bicicleta gracias al flip chip o sustituir componentes y cableado sin grandes complicaciones.

En acción con la GT Sensor Carbon Pro

Cosas de familia

La familia GT Sensor está formada por 3 modelos con el triángulo principal en fibra de carbono (Sensor Carbon) y dos en aluminio (Sensor Alloy). En los 5 modelos el triángulo trasero es de aluminio. Además, GT dispone del cuadro completo en su versión de fibra de carbono, no obstante, en España se venden las tres unidades de fibra de carbono.

GT Sensor Carbon Pro

GT Sensor Carbon Pro - 5.499 €

GT Sensor Carbon Expert

GT Sensor Carbon Expert - 4.199 €

GT Sensor Carbon Elite

GT Sensor Carbon Elite - 2.999 €

Detalles de la bici

Flip-Chip de la GT Sensor Carbon

Uno de los elementos que define la nueva GT Sensor son los cambios de geometría que se consiguen con el flip chip. Modificando de high a low la posición de esta pieza que ancla el amortiguador reducimos en medio grado el ángulo de la dirección (de 65,96º a 65,5º), también el del tubo del sillín (de 76,47º a 76º), aumenta la longitud de las vainas (de 433,6 mm a 435 mm) y se reduce la altura del pedalier al suelo en más de 6 mm (de 356,7 a 349 mm).

RockShox Deluxe RT3 y Pike RCT3

RockShox es la encargada del funcionamiento de las suspensiones con la horquilla Pike RCT3, algo pesada pero muy rígida. Tiene 130 mm de recorrido (la Pike está disponible hasta 150 mm) y un funcionamiento suave, con una gran capacidad de dibujar el terreno. Lo mismo que el amortiguador Deluxe RT3 de anclaje Trunnion y 3 posiciones de compresión.

Transmisión SRAM de la GT Sensor Carbon Pro

SRAM se encarga de la transmisión con un desviador trasero X01 Eagle, mando GX y unas bielas Truvativ Descendant con un plato de 32 dientes. Esta elección es perfecta para la orientación de la bicicleta, ya que nos permitirá tener un margen de pedaleo en las bajadas y, gracias al casete 10-50, podremos ascender cualquier puerto que se nos ponga por delante.

Llantas Stan’s NoTubes Flow MK3

Las llantas Stan’s NoTubes Flow MK3 son unos aros robustos, con una garganta interna de 29 mm, lo que nos permitirá montar neumáticos con un balón más ancho que el 2,35” que tiene de serie. De hecho, si queremos hacer un uso más agresivo de la GT Sensor, uno de los primeros cambios recomendables es la sustitución de los Schwalbe Nobby Nic por unas cubiertas más robustas y con algo más de balón.

Frenos SRAM Level TL con discos de 180 mm

Nuevamente encontramos componentes SRAM en la frenada. Esta vez son los Level TL con discos de 180 mm. Aunque la gama Level es la más ligera, la más orientada a XC o XCM con una pinza de pistón doble (en lugar de las pinzas de 4 pistones de sus hermanos Code o G2), gracias al tamaño de los discos son más que suficientes para detener esta bicicleta por mucho desnivel que haya.

Potencia y manillar Race Face de 35 mm

Como he dicho en repetidas ocasiones, la GT Sensor es una bicicleta pensada para bajar. Por eso nos encontramos una potencia y manillar firmados por Race Face y de 35 mm de diámetro. El manillar es un Next de fibra de carbono de 800 mm de ancho y doble altura, con una elevación de 20 mm y las puntas 8º hacia atrás y 5º hacia arriba. Además, la GT Sensor monta una tija telescópica KS LEV ci de fibra de carbono con 125 mm de recorrido en talla M (100 mm en S y 150 mm en L y XL) de cableado interno que, sin embargo, antes del pedalier sale hacia el exterior para ir recogido en la estructura del Groove Tube.

Info



Peso

13,60 kg (Talla M)

Precio

5.499 €

Texto:

J. Daniel Hernández

Fotos:

David Agüero

Publicado el 10/06/2019

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