Bielas de 160 mm vs 175 mm: ¿realmente evitan los golpes contra las piedras?
Durante décadas, la industria del ciclismo de montaña pareció estancada en un estándar inamovible: si eras de estatura media o alta, tus bielas debían ser de 175 mm. Sin embargo, la evolución geométrica de las bicicletas modernas, especialmente en el Enduro y la irrupción masiva de las eMTB, ha cambiado las reglas del juego.
Con ejes de pedalier cada vez más bajos para mejorar la estabilidad y el paso por curva, el margen de error entre el pedal y el suelo se ha reducido drásticamente. Esto ha provocado una tendencia clara hacia el uso de bielas más cortas, siendo las de 160 mm o incluso 155 mm cada vez más comunes en los montajes de serie.
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Pero este cambio no responde únicamente a una cuestión de supervivencia para evitar los molestos y peligrosos golpes contra las piedras o raíces en los tramos técnicos. Acortar la longitud de la biela tiene implicaciones biomecánicas directas. Al reducir el recorrido del pie, se favorece una cadencia más alta y fluida —vital para gestionar la entrega de potencia de los motores eléctricos— y se permite mantener una posición de cadera más abierta.
Aunque algunos ciclistas temen perder "palanca" o torque, la realidad es que los desarrollos actuales de 12 velocidades y la asistencia eléctrica compensan sobradamente esa diferencia física, poniendo sobre la mesa un debate interesante: ¿estamos ante una moda pasajera o ante la evolución lógica de la ergonomía en el MTB?
Las matemáticas: ganando margen de maniobra
La primera ventaja es puramente física y medible. Al pasar de unas bielas estándar de 175 mm a unas de 160 mm, ganamos 15 mm de distancia libre al suelo en el punto más bajo del pedaleo (a las 6 en punto). Puede que sobre el papel un centímetro y medio no parezca mucho, pero en un sendero técnico, esa diferencia es abismal.
Esos 15 milímetros son, a menudo, la frontera entre pasar limpio por un paso estrecho de rocas (como los rock garden de los circuitos) o golpear el pedal y sufrir una caída o una avería. Pero hay más: esta ganancia no solo se produce abajo. Al tener un radio de giro menor, el pie también recorre menos distancia, lo que nos permite seguir pedaleando en zonas donde antes dejábamos de hacerlo por miedo a impactar. Esto es crucial en las subidas técnicas de eMTB, donde detener el pedaleo significa perder la asistencia del motor y quedarse clavado.

Biomecánica: el beneficio oculto en la cadera
Si la ganancia de altura es la ventaja obvia, la mejora biomecánica es la ventaja que sientes al cabo de dos horas de ruta. Unas bielas más cortas reducen la circunferencia que describen tus pies. Esto significa que, en el punto más alto del pedaleo (a las 12 en punto), tu rodilla no sube tanto.
Esto tiene un impacto directo en el ángulo de la cadera. Al no tener que cerrar tanto el ángulo entre el fémur y el torso:
- Se reduce la tensión en la cadera y la zona lumbar, permitiendo una posición más cómoda y agresiva durante más tiempo.
- Se facilita la respiración, ya que las rodillas no comprimen tanto la zona abdominal al subir.
- En algunos casos se reduce el dolor de las rodillas, ya que esta articulación trabaja en un rango de movimiento menos extremo.
Eso sí, también se puede dar el caso contrario y que aparezcan dolores en la parte externa de la rodilla porque la reducción del tamaño de las bielas es notable y flexionamos más de lo habitual la rodilla al pedalear (además, en una e-bike pasamos mucho más tiempo pedaleando sentados). En ese caso, compensar esta menor longitud subiendo ligeramente el sillín puede ser buena idea. Y en caso de duda, hacerse un estudio biomecánico.

Cadencia y eficiencia en eMTB
Aquí es donde las e-bikes entran con fuerza en la ecuación. Los motores de los sistemas de asistencia son más eficientes y entregan mejor la potencia a cadencias tirando a altas, generalmente entre 75 y 90 rpm.
Mover unas bielas largas de 175 mm a 90 revoluciones por minuto requiere un movimiento de piernas muy amplio que puede resultar agotador y provocar rebotes en el sillín. Con unas bielas de 160 mm, al ser el círculo más pequeño, es mucho más fácil mantener una cadencia alta de forma natural y fluida. Esto se traduce en un motor que respira mejor, consume menos batería y te asiste de forma más orgánica en las subidas imposibles.
¿Y qué pasa con la "palanca"? Desmontando el mito
El argumento clásico en contra de las bielas cortas es la física básica: a menor brazo de palanca, menos torque (par) generamos. Y es cierto. Con una biela más corta, necesitas hacer teóricamente más fuerza para mover el mismo desarrollo.
Sin embargo, en el MTB moderno este argumento pierde peso por dos razones fundamentales:
- La transmisión: Con los cassettes actuales de 12 velocidades y piñones de 50t o 52t, tenemos un rango de marchas enorme. Si sientes que te falta fuerza, simplemente subes un piñón. La ventaja mecánica del cambio compensa sobradamente la pérdida de palanca de la biela.
- El motor: En una eMTB, el motor multiplica tu fuerza hasta un 400%. La ínfima pérdida de torque por acortar la biela es imperceptible cuando tienes 85 Nm de par empujando contigo. De hecho, la ganancia en cadencia suele resultar en una subida más rápida y eficiente que la que obtendrías haciendo "atrancas" con bielas largas.

Veredicto: ¿deberías cambiar?
Si eres un usuario de eMTB o practicas Enduro con una bici de pedalier bajo, la respuesta corta es sí. Las ventajas en cuanto a distancia libre al suelo y ergonomía superan con creces a los inconvenientes, que son prácticamente nulos gracias a las transmisiones modernas.
Para ciclistas muy altos (más de 1,90 m) o puristas del XC que buscan el máximo torque a bajas vueltas, las bielas de 170-175 mm siguen teniendo sentido. Pero para el resto de los mortales que disfrutan de senderos rotos y subidas técnicas, pasarse a los 160 mm o 165 mm es probablemente una de las mejoras más inteligentes y efectivas que pueden hacerle a su bicicleta.
Resumen rápido: Pros y Contras
A FAVOR (Bielas cortas 160/165 mm)
- Mayor distancia al suelo: Menos golpes de pedal en zonas técnicas.
- Cadencia fluida: Facilita mantener altas revoluciones (ideal para eMTB).
- Ergonomía: Reduce el cierre de cadera y la tensión en las rodillas.
- Estabilidad: Al ir los pies menos separados verticalmente, la posición es más estable en bajadas.
EN CONTRA
- Menor palanca física: Requiere usar un piñón más grande para igualar el esfuerzo.
- Ajuste de tija: Obliga a subir el sillín (la distancia entre el pedal abajo y el sillín aumenta), lo que eleva ligeramente el centro de gravedad del ciclista sentado.
- Adaptación: Puede sentirse "extraño" los primeros días si llevas años usando 175 mm.

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J. Daniel Hernández
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