Somos Historia: Juli Furtado

Somos Historia: Juliana Furtado

Juliana Furtado fue la gran dominadora del primer lustro de los noventa. Un icono que podría haber alcanzado dimensiones extraordinarias de no haberse visto obligada a abandonar la competición antes de tiempo.

Texto:
Miguel Cuesta
Foto:
GT
Publicado el 14/06/2017
Somos Historia: Juli Furtado

No sabemos qué habría pasado con la figura de Juliana Furtado de no haberse retirado tan pronto del MTB a causa del lupus, una enfermedad autoinmune crónica. Tenía por entonces tan solo 29 años, una edad en la que un ciclista tiene por explotar sus mejores años, lo que nos deja con las ganas de saber si habría sido sin discusión la mejor corredora de la historia.

Juliana Furtado lo había ganado todo, logró el primer Campeonato del Mundo de la historia, en Durango 1990, y dominó con mano de hierro la Copa del Mundo entre 1993 y 1995. Llegó a encadenar 11 victorias consecutivas en la Copa del Mundo, la Grundig, con un pleno en 1994.

Lo que se le escapó, y es lo que más lamenta amargamente aun hoy, son los Juegos Olímpicos de 1996, que además se celebraban en su país. Era una carrera en la que tenía puestas muchas esperanzas porque, además, no había vuelto a ganar ningún Mundial desde que logró el maillot arco iris en Durango.

Quería ser también la primera en ganar el oro olímpico. Pero en el cuerpo de Juliana Furtado había algo que no estaba bien. Fue décima... ¡Juliana Furtado, décima!. Ya comenzó en 1995 a sentirse mal, sin energías, algo que se fue acentuando en 1996 hasta que en 1997 le fue diagnosticado lupus.

Se le vino el mundo encima. Su vida estaba en riesgo y debía dejar la competición... Por segunda vez. La primera fue diez años antes, en 1987. Por entonces, Juliana Furtado estaba en el equipo nacional norteamericano de esquí, en el que estaba encuadrada desde los 12 años hasta que tuvo que dejarlo después de seis operaciones de rodilla.

Precisamente la rehabilitación de esa rodilla reconstruida una y otra vez fue lo que le hizo descubrir la bicicleta. Empezó a competir en ciclismo de carretera y en 1989 consiguió vencer el Campeonato de EEUU, pero se topó finalmente con el MTB, que le permitía correr en bici por los sitios por los que antes se tiraba esquiando ladera abajo.

Y si así Juliana descubrió el MTB a ella la descubrió John Parker, el dueño de Yeti, que confiaba ciegamente en sus posibilidades. No se equivocó y lograron el título mundial de Durango.

Al año siguiente, en 1991 Juliana Furtado fue fichada por el potente equipo GT, con el que fue subcampeona del mundo de descensos en 1992 y obtuvo tres copas del mundo. Nadie ganaba más carreras por aquella época, estaba llamada a convertirse en una figura mítica.

Pero la enfermedad se volvió a cruzar en su camino. Primero había sido una rodilla y ahora el lupus. En noviembre de 1997 anunció que dejaba la competición tras una corta carrera como profesional de apenas siete años. Demasiado corta. Fue un jarro de agua fría para ella.

Hoy Juliana Furtado (Nueva York, 4 de abril de 1967) vive en Santa Cruz, California, y tiene bastante controlada su enfermedad, apenas piensa en ella más que como la razón que le obligó a dejar la competición.

Es madre de un niño desde 2008 y trabaja en el departamento de marketing de Santa Cruz Bicycles, empresa que ha llegado a crear una marca con su nombre: Juliana Bicycles.

Texto:

Miguel Cuesta

Fotos:

GT