Somos historia: Miguel Martínez

Somos historia: Miguel Martínez

Miguel Martínez es el máximo exponente del dominio francés del XC a finales de los 90. Tocó la gloria en el 2000 cuando ganó todo y bajó a los infiernos con problemas en los equipos desde que dio el salto a carretera. A sus 40 años, sigue activo

Texto:
Mariano Herranz
Foto:
Malcolm Fearon
Publicado el 24/10/2016
Somos historia: Miguel Martínez

Miguel Martinez creció en un ambiente donde se respiró el ciclismo desde niño. Su padre, Mariano Martínez, nacido en Burgos y exiliado en Francia tras la guerra civil, había sido ciclista profesional entre 1971 y 1982, periodo en el que ganó el maillot de la montaña en el Tour de Francia de 1978, además de dos etapas en 1978 y 1980, y logró la medalla de bronce en los mundiales de ciclismo en ruta de 1974.

Así, no es de extrañar que el pequeño Miguel, nacido en 1976, quisiera ser él también ciclista. Y empezó, como no podía ser menos, en carretera, pero a los 10 años comenzó a hacer ciclocross y también mountain bike, donde pronto comenzó a destacar.

En 1994 ganó su primer título mundial, fue en la categoría júnior, y al año siguiente, en Kirchzarten, nada menos que consiguió la plata tras Bart Brentjens. A pesar su juventud y de su corta estatura, el francés apuntaba alto. Tras ser tercero en la general de la Copa del Mundo de 1996 tras su compañero en el poderoso equipo Sunn, Christophe Dupouey, y de lograr el bronce en la primera competición de mountain bike de la historia en unos Juegos Olímpicos, tras Brentjens y Friskchnecht, Miguel Martínez, en 1997 se hizo con el título de la codiciada Grundig, superando a Dupouey y a Cadel Evans. Precisamente el australiano se convertiría en su gran rival en los años siguientes... y también en su compañero cuando los dos dieron el salto al ciclismo de carretera.

Pero no adelantemos acontecimientos. Después de dos buenos años, 1998 y 1999, en los que, sin embargo, se vio superado en la Copa del Mundo por Evans y en el campeonato del mundo de 1999 por Rasmussen (otro que acabaría en carretera), Miguel Martinez consiguió en 2000 su mejor temporada, un año dorado en el que lo ganó todo: Juegos Olímpicos, campeonatos del mundo y Copa del Mundo, y que lo sitúa por derecho propio entre los grandes nombres del mountain bike. Mejor imposible.

A partir de ahí, con todo conseguido en el mountain bike, la cabeza de Miguel Martínez solo estaba en la carretera, seguir los pasos de su padre sobre el asfalto. Así en 2002 fichó por el equipo más poderoso del pelotón internacional, el Mapei-Quick Step, al que llegó junto a Cadel Evans. Pero lo hizo teniendo contrato en vigor con el equipo en el que estaba enrolado: el Team Full Dynamix. Salvó la situación llegando al acuerdo con este para poder correr algunas carreras de carretera, Tour de Francia incluido.

Tenía ganas de destacar y en ese Tour intentó escaparse en varias etapas de montaña y estuvo a punto de ser en La Madeleine el primer ciclista en pasar primero por un puerto del Tour por el que su padre lo había hecho con anterioridad. Miguel cruzó por el alto tercero, tras Michael Boogerd y Laurent Jalabert. Sin embargo, no cumplió las expectativas y no tuvo la regularidad necesaria para conseguir resultados destacados.

Al año siguiente, ficha por el Phonak Hearing Systems que, al patrocinar también al Full Dynamix, le permite compaginar sin problemas las dos disciplinas. Pero las cosas no le salen como desea y su mejor resultado sobre el asfalto es un segundo puesto en una etapa del Tour del Mediterráneo.

En 2005 vuelve en exclusiva al mountain bike, encuadrado en el equipo Maxxis-MSC, con la mente puesta en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero a partir de ahí se suceden diversos cambios de equipo y parones. Miguel Martínez corre vestido de Look algunas carreras en 2006 y, después de un año en blanco, vuelve a la carretera encuadrado dentro del equipo Amore&Vita-Mac Donald's, con el que consigue su primera y única victoria en esta disciplina, un triunfo de etapa en el Tour de Beauce.

Por cierto, por entonces Miguel declararía que una de las razones por las que había abandonado con anterioridad la carretera era el dopaje y que «ahora creo que las cosas han cambiado».

Pero el ocaso de la estrella es imparable y solo está un año en el Amore&Vita-Mac Donald's. De nuevo en la montaña, en 2009 ficha por Felt International, equipo del que es expulsado tras haber sido condenado a 4 meses de prisión y la prohibición de salir de su país por un delito de maltrato a su mujer.

Tras un nuevo anuncio de retirada, firma en 2010 por el equipo G-Skin-Deforche MTB, con el que rescinde unilateralmente el contrato por no haber recibido ninguna contraprestación económica. El equipo, por su parte, reveló que Miguel había pedido gastos de viaje por una carrera que se disputó a 15 km de su domicilio y que no cumplió sus compromisos argumentando problemas de espalda.

Un tumultuoso final de carrera deportiva que sigue alargando con tenacidad el francés Miguel Martínez, uno de los grandes nombres del mountain bike, que sigue corriendo a buen nivel: este año, a sus 40 años, ha corrido en cinco copas del mundo con un 31º puesto como mejor resultado y ha sido 5º en el Campeonato de Francia de XCO. Pero es que en 2013 cosechó resultados más que destacables, como el triunfo en la Sea Otter de 2013 o nada menos que dos «top ten» en la Copa del Mundo de 2013 (9º en Hafjell y también 9º en Vallnord).

«Little Mig» sigue.

Encuentra más contenidos

Formulario de búsqueda

Texto:

Mariano Herranz

Fotos:

Malcolm Fearon