Comprar un casco de MTB ¿En qué te debes fijar y cómo probarlo antes de comprar?
La elección de un casco de montaña suele plantearse a menudo desde la perspectiva de la disciplina (Cross Country, Trail, Enduro o Descenso). Sin embargo, dos modelos encuadrados dentro del mismo segmento pueden ofrecer comportamientos diametralmente opuestos sobre el terreno.
Evaluar los materiales empleados en la absorción, la eficacia de los sistemas frente a las fuerzas rotacionales y los impactos multidireccionales, la dinámica del flujo de aire que permite una mejor o peor ventilación y la precisión del sistema de retención resulta determinante para realizar una compra adecuada tanto en términos de seguridad pasiva como de confort biomecánico.
1. Materiales de absorción y construcción de la estructura
La base estructural de la inmensa mayoría de los cascos sigue siendo el poliestireno expandido (EPS). No obstante, los métodos de inyección actuales permiten diferenciar notablemente la capacidad de disipación energética de un modelo a otro. La técnica de densidades diferenciadas consiste en aplicar espumas de menor densidad en las zonas destinadas a deformarse ante golpes a velocidades bajas o medias, combinadas con bloques de EPS más compactos en los laterales y la zona superior para contener impactos severos.
Asimismo, algunos fabricantes integran secciones de polipropileno expandido (EPP). A diferencia del EPS, que se fractura y aplasta de forma permanente para absorber la deceleración, el EPP presenta cierta memoria elástica, lo que le permite tolerar pequeños impactos repetidos durante el transporte o pequeñas caídas sin comprometer la integridad estructural inmediata de la zona afectada.
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Junto a los compuestos espumados convencionales han surgido estructuras de colapso celular como Koroyd (compuesta por microcanales tubulares termosellados) o WaveCel (una red de celdas celulares plegables). Estas soluciones buscan que la estructura ceda y se deforme plásticamente de forma más controlada que un bloque de EPS estándar, reduciendo el pico de fuerza transmitido al cráneo en el primer instante del choque.
En lo referente a la durabilidad externa, conviene examinar la cobertura del policarbonato exterior respecto a la base del casco. En los modelos con construcción in-mold perimetral completa, la lámina externa sella por completo los cantos inferiores. En las gamas de entrada o construcciones más básicas, el EPS queda a la vista en la parte baja, lo que acelera su deterioro por roces cotidianos, apoyos en el suelo o la propia radiación ultravioleta.

2. Gestión de impactos oblicuos y certificaciones
Las homologaciones obligatorias en el mercado europeo responden a la norma EN 1078, cuyos ensayos evalúan principalmente impactos lineales perpendiculares contra superficies planas y en forma de bordillo. En la práctica del ciclismo de montaña, la inmensa mayoría de las caídas implican un desplazamiento horizontal y un contacto angular contra el terreno, lo que genera una aceleración angular que transmite fuerzas rotacionales directas al cerebro.
Para mitigar este efecto se han estandarizado tecnologías de plano de deslizamiento de baja fricción, de las cuales MIPS es la referencia más extendida. En sus versiones actuales, estas soluciones se integran directamente en las almohadillas interiores o en el esqueleto de retención para permitir un desplazamiento de entre 10 y 15 milímetros durante los dos primeros milisegundos del contacto, reduciendo la transferencia de energía al encéfalo. Alternativas equivalentes como los insertos de elastómero reactivo (tecnología 360 Turbine de Leatt) persiguen el mismo objetivo absorbiendo parte de ese movimiento torsional.
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Al margen del cumplimiento legal obligatorio, existen criterios adicionales para valorar la solvencia de un casco. Por ejemplo, los usuarios de speed-pedelec o con un enfoque agresivo pueden buscar modelos avalados por la norma holandesa NTA 8776, diseñada para caídas a mayor velocidad relativa y que exige mayor superficie de cobertura occipital y temporal, así como umbrales de absorción un 20 % más restrictivos que la norma EN 1078.
A caballo entre ambas tecnologías (la de los materiales y su capacidad de absorción y los añadidos para gestionar la fuerza rotacional de los impactos) encontramos la tecnología KinetiCore de Lazer. Y es que, a diferencia de las soluciones añadidas a posteriori como MIPS (que introduce una lámina o capa plástica intermedia deslizante) o las turbinas de gel de Leatt, la tecnología KinetiCore aborda la gestión de la aceleración rotacional directamente desde el moldeado del EPS, mediante lo que Lazer denomina «zonas de deformación controlada».

En este caso, el fabricante sustituye las capas plásticas adicionales por un patrón de bloques y canales tallados en el propio poliestireno interior que actúan como zonas de deformación controlada. Ante un impacto angular, estos bloques de EPS colapsan y pandean de manera multidireccional, absorbiendo tanto la deceleración directa como la fuerza rotacional.
Por resumirlo de una forma muy rápida se puede comparar al diseño de los parachoques de los coches, que con menos material se “deforman” para absorber la energía en caso de impacto en lugar de trasladarla de forma lineal hacia el interior del vehículo. En el caso de los cascos Lazer, esta tecnología permite, además, rebajar sensiblemente el peso ya que reduce la cantidad de material necesario y mejora la ventilación, ya que los huecos entre bloques funcionan como canales continuos de circulación de aire directamente sobre la cabeza.

3. Ventilación interna frente a rendimiento aerodinámico
En el ciclismo de montaña a velocidad media o baja, como sucede en ascensiones pronunciadas y trialeras técnicas, la refrigeración de la cabeza depende en mayor medida de la termorregulación por convección que de la pura velocidad de avance. Por este motivo, el rendimiento de un casco en días calurosos no está determinado por la cantidad bruta de orificios exteriores, sino por la profundidad de los canales longitudinales internos labrados en el EPS. Estos canales deben generar una corriente continua desde los puertos de admisión frontales hacia las ventanas de extracción traseras, evacuando el aire caliente acumulado incluso cuando la marcha se reduce a menos de 10 km/h.
Por contra, los diseños con calotas más cerradas o perfiles compactos optimizan la aerodinámica y reducen la turbulencia a ritmos altos, lo cual resulta interesante en pruebas de XC Maratón llanas o enlaces prolongados a gran velocidad. Sin embargo, ese mismo cerramiento frontal limita la capacidad de disipación térmica cuando se pedalea con baja circulación de aire ambiente, lo que deriva en una mayor acumulación de sudor en la zona frontal que suele terminar escurriendo hacia las lentes de las gafas. La elección entre un diseño más abierto o uno más carenado dependerá, por tanto, del perfil de terreno dominante en las salidas habituales.
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4. El sistema de retención y la distribución de presiones
Un casco que no se mantenga firmemente posicionado sobre la cabeza en el momento del impacto pierde gran parte de su capacidad de protección. El ajuste perimetral debe rodear la circunferencia craneal completa y no limitarse a empujar la nuca hacia adelante contra el frontal del casco, ya que este último mecanismo suele provocar puntos de presión excesivos en la zona frontal y las sienes con el paso de las horas.
Resulta igualmente indispensable que el sistema cuente con regulación vertical en la zona occipital. Esta pieza debe poder colocarse por debajo de la protuberancia del hueso occipital para fijar el casco de manera estable y evitar que cabecee hacia atrás ante las vibraciones del terreno. En el apartado de las correas, los divisores laterales deben quedar situados inmediatamente por debajo del lóbulo de la oreja sin rozarlo, manteniendo las cintas planas y tensas. Sistemas de cierre como las hebillas magnéticas aportan comodidad y rapidez de manipulación con guantes puestos, aunque el elemento verdaderamente crítico sigue siendo la simetría del tensado bajo la mandíbula.

5. Olvídate (por ahora) de la cifra de peso
Fíjate que en todos estos consejos no hemos hablado de la cifra de peso. Efectivamente el peso es un factor muy importante y que nosotros en los test siempre señalamos, pero a la hora de elegir un casco tenemos que ir más allá de la cifra declarada de peso o lo que marque en la báscula.
A veces vinculamos de forma directa el peso a la comodidad y hay muchos más factores que influyen también de forma directa. En nuestros test nos hemos encontrado cascos que siendo muy ligeros no nos terminaban de resultar cómodos y al contrario, cascos más pesados que por su forma y ajuste nos parecían mucho más cómodos. Por eso lo mejor es olvidarte de la cifra de gramos, al menos dentro de unos márgenes razonables, y centrarnos mejor en probar cómo se adaptan y cómo se ajustan a nuestra cabeza.

6. El «check-list» práctico en tienda: 5 minutos antes de decidir
Antes de tomar una decisión final de compra, es conveniente realizar una serie de comprobaciones prácticas directas:
- Prueba de ajuste sin barboquejo: Colócate el casco con el arnés trasero regulado a la tensión habitual de uso y mantén la correa de la barbilla desabrochada. Al inclinar la cabeza hacia adelante y moverla levemente de lado a lado, el casco debe permanecer sujeto a la estructura ósea sin deslizarse.
- Compatibilidad con las gafas: Realiza la prueba siempre con las gafas que vayas a utilizar habitualmente sobre la bicicleta. Comprueba que las patillas no hagan tope con la cuna del sistema de ajuste trasero ni con la calota interna, y verifica que el borde frontal inferior del casco no presione la montura de las gafas hacia el puente nasal.
- Comprobación de la evacuación de sudor: Revisa el diseño de la almohadilla frontal. Los modelos dotados de canalizaciones o bandas de silicona orientadas hacia las sienes permiten drenar la transpiración lateralmente, evitando que el sudor caiga de forma directa al interior de los ojos durante los esfuerzos en subida.
- Rango de ajuste de la visera: Asegúrate de que el mecanismo de regulación de la visera ofrezca suficiente recorrido vertical. En posiciones intermedias no debe interferir con el campo de visión cuando se pedalea con la cabeza agachada, y en su posición más alta debe permitir albergar gafas de máscara o situar las patillas de unas gafas convencionales durante las paradas.

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J. Daniel Hernández
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