¡Cuando éramos héroes! Las bicis "alcamperas" de los 90

Todos tenemos un comienzo, y en muchos casos nuestras primeras pedaladas en el MTB se dieron en bicis de centro comercial; y eso es algo que acaba marcando, ya que en muchas ocasiones los montajes, las geometrías… eran auténticos despropósitos.

Bicicleta Diseño, de PRYCA, recuperada por el Taller Social de Alcalá
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autor mtbpro J. Daniel Hernández
autor de las fotos Taller Social de la Bicicleta de Alcalá / Archivo

fecha25/01/2023


Siempre hay algún privilegiado que ha podido disfrutar, durante toda su vida ciclista, de productos de calidad y primeras marcas. Sin embargo, la mayor parte de nosotros, especialmente los que comenzamos en el MTB de los años 90, tuvimos que dar nuestras primeras pedaladas en este deporte con bicis compradas en un centro comercial.

¿Y qué pasa con eso? Os preguntaréis… bueno, para alguien que ahora puede probar lo mejor de lo mejor que nos ofrece el mercado, las últimas tecnologías y los mejores materiales, os puedo asegurar que haber comenzado con estas bicis curte mucho. Y es que en algunos casos no eran bicicletas, eran auténticos despropósitos.

También es justo decir que aquellas MTB fueron parte importantísima del "boom" que se vivió esos años. Permitieron a mucha gente conocer un deporte nuevo y acceder a él con un precio muy contenido, aventurarse en un medio nuevo (la montaña, y de paso valorar mejor el medio natural). Es cierto que también hubo mucha gente que comenzó con estas bicis y poco tiempo después se compró algo mejor. 

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Otro mérito de estos centros comerciales y supermercados es que dieron a conocer la bicicleta de montaña a personas que ni siquiera se imaginaban que existieran. Gracias sus pasillos ordenados estratégicamente y a sus catálogos buzoneados mucha gente se fijó en esas bicis con muchas "marchas" y ruedas gordas.

¿Qué pasaba con las bicis de centro comercial?

Entiéndase que este artículo no es un ataque a las bicis de centro comercial actuales, que dependiendo de donde vayas se pueden encontrar modelos muy capaces. Tampoco a las bicicletas de grandes superficies deportivas, que en algunos casos trabajan incluso con primeras marcas.

Hoy en día, siendo conscientes de que no vamos a encontrar la "megabici", o al menos bicis de la calidad de las de tiendas especializadas, las que podemos encontrar en este tipo de comercios están a años luz de las bicis de los 90. En este artículo hablamos de las primeras MTB que podíamos encontrar en los grandes almacenes y que contaban con unos montajes, cuando menos, sospechosos.

¡Cuando éramos héroes! Las bicis de centro comercial

Y digo sospechosos siendo generosos, porque no sólo habría que mencionar la mezcla indiscriminada de gamas y marcas, sino porque el montaje y ajuste brillaba, en la mayor parte de los casos, por su ausencia. Además de que la calidad utilizada en algunas piezas, tornillería y demás, dejaba mucho que desear.

Además, se daba un caso curioso. La bici era tan buena y moderna como el número de marchas que tenía. Desde las 3x6 iniciales ("18 velocidades" solía poner en la publicidad) a la posterior aparición de los cassettes con 7 y 8 coronas. Este cambio era casi el único baremo que marcaba el nivel de evolución y modernidad de tu bici. Y es algo que, sin duda, ha marcado a muchos ciclistas que todavía lo guardan como una reminiscencia de su pasado incluso a día de hoy.

Las geometrías eran una locura en muchos casos, no había el conocimiento que hay hoy en día y en algún caso se trataba de cuadros de carretera modificados lo mínimo imprescindible para que entrasen ruedas con tacos. Ruedas de 26”, por cierto, nerviosas, divertidas, ágiles… pero que con ángulos de la dirección prácticamente verticales invitaban a salir por encima del manillar en cuanto el camino se ponía cuesta abajo.

¡Cuando éramos héroes! Las bicis de centro comercial

Tiempos en los que las bicis competían en el catálogo con el menaje de cocina y las consolas de Nintendo y Sega que, por cierto, eran mucho más caras. Fuente: Todocoleccion.

Además, hablamos de bicis en las que los ajustes de los frenos eran casi imposibles… y que por causas desconocidas (como el llevar muelles de diferentes tensiones en los cantiléver, por tener las zapatas ajustadas “a ojo” en alcance sin haber tenido en cuenta la tensión de los cables, etc.) acababan rozando irremediablemente con la llanta. O, que al perder tensión los cables del cantilever, se llegaran a enganchar con los tacos de los neumáticos, provocando incluso que se llegasen a bloquear.

Parte de aquellos sistemas de frenos eran unas manetas de plástico que eran poco compatibles con las manos pequeñas y los antebrazos débiles.

También recuerdo palometas de cierre rápido que se iban aflojando con las vibraciones. A mí me pasó el quedarme sin la rueda delantera mientras hacía un caballito (wheelie, que dicen ahora los jóvenes y los modernos). O de otras piezas que se soltaban de improviso. Quizá, y sólo digo quizá, porque las medidas no eran del todo exactas entre la rosca y el tornillo que las sujetaba.

O podemos hablar de la transmisión, en la que no sólo había que lidiar con el amalgama de marcas y gamas que mencionaba antes, sino que también con un conjunto que nunca parecía estar del todo afinado. Los cambios sincronizados fueron parte fundamental del "boom" y el SIS de Shimano era el rey. Este avance fue importantísimo ya que permitía cambiar de forma sencilla y rápida. Eso sí, en las primeras bicis de la época o en las unidades más baratas el cambio indexado solo estaba disponible para el cambio trasero. Con la llegada de las series GS de Shimano pasamos de las palancas a los pulsadores y nuestra vida mejoró exponencialmente.

Sin embargo, en aquellas bicicletas todo parecía estar diseñado para fallar en algún momento, para que el cable perdiese tensión nada más salir de casa o para que los cambios “saltasen” en el primer bache.

No sobrevivieron muchas y las que lo han hecho no están en muy buen estado.

No sobrevivieron muchas unidades y las que lo han hecho no están en muy buen estado. Nunca han tenido un gran valor económico y su calidad general no las hacía inmortales precísamente. 

Las direcciones de rosca merecen un artículo aparte. No sólo por la cantidad de holguras que tenían, sino por la dificultad para quitarlas y porque en el momento menos oportuno podían soltarse y quedarte con el manillar girado. 

Por no hablar de que el montaje de estas bicis no incluía la más mínima gota de grasa, por lo que la aparición del óxido y, en algunos casos, de las soldaduras químicas era casi inmediata. A fin de cuentas, la mayoría de los centros comerciales no tenían un taller propio, ni siquiera un vendedor que te asesorase y en la mayoría de los casos pagabas la bici en la misma caja que la compra del día. Salías por la puerta sin que nadie te explicara como funcionaba ni uno solo de los componentes. Ahora tienes internet, códigos QR con webs de asesoramiento o incluso personal que te puede atender y asesorar. Por aquel entonces, comprar era una apasionante y solitaria aventura.

El resultado de todo esto es que casi todo lo arreglábamos con el mismo aceite, bien el de spray o bien el líquido (que era algo más denso pero que también “servía para todo”) y algún set de herramientas que nos vendían en el mismo pasillo.

Protector de cambio en una bici antigua

Estaba claro que el peso no era una prioridad... Este protector salvó muchos cambios y dobló muchas punteras. Era peor el remedio que la enfermedad, pero era un clásico en estas bicis.

De las ruedas y los neumáticos también se podría escribir un libro. Desde una elección de neumáticos discutible para el supuesto uso que se le iba a dar a esa bicicleta, neumáticos duros como piedras que no agarraban salvo en el asfalto los días más calurosos del verano más caluroso; a radios que se doblaban con mirarlos.

Todo ello acompañado por la escasa información sobre las presiones que manejábamos en aquella época y que hacía que la forma de hinchar las cubiertas fuese “a ojo”; es decir, hincharlas hasta que no entrase más aire y estuviesen tan duras que se saltasen los empastes aun en caminos sin baches. Y todo, también, para evitar lo máximo posible el rozamiento con el suelo o los pinchazos.

Me dejo para el final el peso. El acero era el rey. Tanto que casi todo en la bici era de este material. Además, no había problema en incluir elementos "extra" como los protectores de cambio que solo aportaban gramos de más. Todavía guardo algunos pares de ruedas de la época y los bujes y cassetes que montan asustan a cualquier báscula de componentes. 

El caso es que el peso no era sinónimo de resistencia. Muchas de las soldaduras no estaban a la altura y seguro que todos hemos conocido a alguien con alguna de estas bicis con la horquilla doblada hacia delante o hacia atrás.

¡Cuando éramos héroes! Las bicis de centro comercial

Y todo esto… ¿para qué?

Recordar estos primeros pasos del MTB, en mi caso los comienzos en el deporte, debería servir para valorar la tecnología y servicios de los que disponemos ahora mismo.

También sirve para darse cuenta de la rápida evolución que vivimos esos años en los que vimos cómo llegaron productos de una mayor calidad. También de la evolución vivida por los componentes y que llevó a un mejor producto global. Incluso a que muchas tiendas especializadas apostaran por una nueva clase media de bicis, ocupada sobre todo por las marcas nacionales, que sirvieron de puente entre modelos inalcanzables para el gran público y las bicis “alcamperas”.

También se merecen un hueco en la historia ¿Nos ayudas?

Y por último, todo esto vale para reconocer que habernos atrevido a salir con aquellas máquinas da cierto bagaje y fueron la mejor escuela para mejorar la técnica. Era una cuestión de supervivencia. O se pasaba o se besaba el suelo. Y (casi siempre) se pasaba.

Además, hay que reconocer que muchos guardamos un recuerdo cariñoso de estas bicicletas, ya que en muchos casos fueron o nuestras primeras bicis o las bicis que nos permitieron aumentar el rango de nuestras salidas, descubrir nuevos sitios, nuevos senderos y caminos… incluso abandonar nuestra pequeña localidad y visitar los pueblos de alrededor.

Cuando estábamos pensando y escribiendo este artículo tratamos de recopilar en un listado algunas marcas y modelos de estas bicis, pero nos ha sido casi imposible. Por eso recurrimos a vosotros, si tenéis fotos o nos queréis contar alguna historia curiosa que os haya pasado con estas bicis, mandadnos un correo a info@mtbpro.es y ampliaremos o haremos una segunda parte de este artículo.

Un poco de historia

Si este artículo te ha traído buenos recuerdos o tienes ganas de saber más sobre la historia del MTB en MTBpro encontrarás un montón de contenido. En todo caso, te recomendamos estos para empezar:

Sobre la foto principal:

La fotografía con la que abrimos el artículo, de una estupenda Diseño (marca propia de PRYCA) la hemos obtenido de la web del Taller Social de la Bicicleta de Alcalá. Este taller gratuito y autogestionado realiza una estupenda labor enseñando a arreglar bicicletas y recuperando alguna de ellas para proyectos sociales.