¿Qué ocurrió…? Cuando Aaron Gwin llegó sin cadena en Leogang

¿Qué ocurrió…? Cuando Aaron Gwin llegó sin cadena en Leogang

El 14 de junio de 2015, en la Copa del Mundo de DH de Leogang, Austria, Aaron Gwin ganó la prueba dando una sola pedalada. Salió, dio un ciclo completo de pedalada y su cadena se rompió. Cuando lo imposible se hace posible siempre es al estilo Gwin.

Texto:
Alberto Álvarez
Foto:
Bartek Wolinski (Red Bull Content Pool)
Publicado el 09/01/2020
¿Qué ocurrió…? Cuando Aaron Gwin llegó sin cadena en Leogang

Si queréis flow, os voy a dar flow del bueno. O al menos eso es lo que debió pensar el americano Aaron Gwin cuando después de dar tan solo una pedalada saliendo de la puerta de salida en Leogang, su cadena se partió, se quedó medio colgando y después terminó en el medio del circuito.

Una cadena triste, nueva, casi sin polvo, que cedió ante los cientos de vatios de la bestia de Gwin. A partir de ahí, y como nos gusta mucho decir ahora, a tirar de flow. El tema es que hacer un descenso de la Copa del Mundo sin dar un solo pedal, es posible. Hacerlo y que te salga un tiempo decente, es complicado. Hacerlo y que ganes la prueba es casi imposible.

Adiós a la primera de Fearon

El australiano de Kona, Connor Fearon, había hecho la bajada de su vida. Flanqueado en el hot seat por Remi Thirion, de Commençal, y Troy Brosnan, compañero de Gwin en Specialized, su cabeza debió sufrir un cortocircuito doble. El primero, cuando se da cuenta de que Gwin ha roto la cadena nada más salir. «Por muy bien que baje Gwin, sin cadena no hay posibilidad. Voy a ganar mi primera Copa del Mundo y lo sabéis».

Justo después de la salida, Aaron Gwin dio un ciclo completo de pedalada y su cadena se rompió. En ese momento su Specialized Demo se aligeró 246 gramos, pero perdió toda la capacidad de dar pedales. El segundo cortocircuito mental de Fearon llegó cuando Gwin atravesó la meta. -0,045. Esa es la diferencia con la que Gwin ganó. Una diferencia que pudo ser por muchos motivos, pero nunca por una pedalada de más.

En esa misma carrera, Minnaar se golpeó el casco en la puerta de salida, lo que hizo que algo de tiempo y concentración perdiera y el propio Fearon puede que se saltara la cinta en el paso sobre una roca, pero no llegó a ser descalificado. Independientemente de esto, el resto del top ten se quedaron con la misma cara que Fearon. Hablamos de nombres como Minnaar, Atherton, Loic Bruni, Bryceland, MacDonald y Marcelo Gutiérrez, que cerraban el grupo de los diez primeros clasificados.

¿Leogang no quiere a Gwin?

La falta de idilio incluido ese 2015 de Aaron Gwin con Leogang era digna de estudio. En los mundiales de 2012 en Leogang, corriendo con Trek y Shimano, golpea el pistón de freno, este pierde presión y un par de curvas más tarde se queda sin freno delantero, Gwin se sale de la pista sin consecuencias físicas, pero diciendo adiós al mundial.

En 2014, ya corriendo para Specialized, un pinchazo al poco de salir hace que el neumático trasero se salga totalmente y haga prácticamente todo el circuito austriaco con la llanta trasera al desnudo y el neumático enganchado en el basculante. Eric Carter, que era el mánager del equipo Specialized en esa época, comentó durante la bajada: «No me lo voy a creer si esa llanta aguanta hasta el final de la bajada…». Y vaya si lo hizo. Para los curiosos, la llanta era una DT Swiss EX471.

Otro ejemplo de triunfar «sin cadena» fue el del americano Neko Mullaly en los mundiales de descenso de Hafjell en Noruega en 2014, donde corriendo para Trek dio alguna pedalada más que Gwin en la salida, pero también rompió la cadena para llegar la meta en primer lugar y quitar del hot seat a Brook MacDonald, que no se creía lo que acababa de ver. Al final Mullaly quedó cuarto, pero el mérito no se lo quita nadie.

Sin cadena, todo cambia

Gwin comentó después de la carrera de Leogang 2015 que romper una cadena es de lo más normal, y más en las condiciones en las que los mejores riders del mundo las hacen trabajar. Gwin era consciente que cambiar de velocidad cuando se está imprimiendo la máxima potencia en los pedales pudo ser la causa de la rotura.

En palabras suyas: «Si hay que culpar a alguien de lo que ha pasado es a mí. Intenté cambiar de velocidad pedaleando con la máxima potencia sin aflojar en ningún momento. Normalmente cambio entre golpes de pedal, pero en la puerta de salida y en un circuito tan corto, tomé el riesgo de cambiar en máxima potencia. Lo hago a menudo en las salidas y nunca he tenido un problema, pero si tomas el riesgo habitualmente es posible que alguna vez te pueda pasar».

Todo. Las inercias, los apoyos en curva, las salidas de curva, las rectas planas, los obstáculos grandes, las recepciones de saltos… Sin cadena, la bici cambia el comportamiento totalmente. De hecho, la falta de interacción entre la tensión de la cadena y el sistema de suspensión hace que el mismo trabaje de una manera muy distinta. No hay tensión que modifique su funcionamiento, con lo que este se vuelve más suave, independiente y absorbente, pero mucho más difícil de controlar, porque solo lo puedes hacer por medio de la frenada y el reparto de pesos de tu cuerpo (adelante y detrás y lateralmente) y no con la fuerza que ejerces al pedalear. Además, los settings de amortiguador están optimizados previamente para el uso con cadena, con lo que estos no serán igual de precisos al funcionar sin cadena.

En este sentido el mérito de Gwin es espectacular. La bici que entra en una curva sin cadena no la puedes frenar de la misma manera, porque al no poder acelerar en la salida no la puedes volver a lanzar más que con la propia inercia y con tu propio cuerpo, con lo que la frenada cambia, así como las trazadas que buscan las zonas más abiertas y amplias que den inercia y que no te frenen en exceso.

Otro de los puntos clave es que Gwin, como le pasa al resto de corredores, tenía completamente interiorizado el circuito en unas condiciones normales en las que la bici funcione al 100%. Al no poder pedalear, ya no puedes frenar donde querías, ni recuperar inercia a base de pedaleo donde tu cerebro estaba preparado para ejercer esa fuerza. Cambiar esos parámetros mentales después de un segundo de la salida todavía hacen más complicado el éxito de Gwin.

Factores incontrolables

Hay muchos factores que no podemos controlar o no podemos asegurar de la bajada de Gwin en Leogang. Sí que controlamos que Gwin pasó el punto de control de velocidad máxima a 56,03 km/h. Algo más de 5km/h más rápido que el segundo clasificado. Algo que llega a ser casi inexplicable, pero que agranda aún más si cabe la hazaña. Tampoco sabemos si el viento, que fue de cara durante la mayoría de las rondas de clasificación, cambió en el momento de la carrera de Gwin. Dado que no se puede ver todo el circuito por televisión, hay muchas partes del mismo de las que no tenemos imágenes, con lo que no sabemos si Gwin cambió sus trazadas en algunos sitios para poder adaptar la falta de cadena.

De un modo u otro, la masterclass que dio Gwin el 14 de junio de 2015 en Leogang es de las que merece la pena visualizar en modo bucle para fijarse en los detalles al máximo. Además, hay que tener en cuenta que lo que hizo Gwin es algo que posiblemente solo esté al alcance de muy pocos en circunstancias similares. Hablamos de nombres míticos como Minnaar, Hill, Vouilloz o Steve Peat. Nombres que están por encima de la media y son capaces de hacer frente a situaciones tan complejas solo con una genialidad innata.

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Texto:

Alberto Álvarez

Fotos:

Bartek Wolinski (Red Bull Content Pool)

Publicado el 09/01/2020