Suspensiones electrónicas; ¿ha llegado su momento definitivo?

Lo de las suspensiones controladas de manera electrónica no es algo nuevo. Tras varios intentos de varias marcas, RockShox vuelve a la carga con sus cantos de wireless, para atraer amantes de la tecnología y del gasto presupuestario ilimitado por igual.

Suspensiones electrónicas; ¿ha llegado su momento definitivo?
autor mtbpro Alberto Álvarez
autor de las fotos Fabricantes / Nacho Trueba

fecha08/10/2021


La electrónica se está apoderando poco a poco de nuestra vida ciclista. Puede que hasta el menos experimentado dando pedales, use alguna aplicación vía móvil para controlar sus salidas. Quizá otros ya uséis los cambios electrónicos desde hace tiempo, tanto en carretera como en montaña, y los más afortunados y amantes del minimalismo de cables, os hayáis pasado al wireless por eso de quitar cables de aquí y de allá, y para sentir como la dopamina fluye por tus venas cada vez que oyes el motor cambiando de piñón… 

La convivencia del cable, los tornillos y la grasa con las baterías de litio, los leds y las aplicaciones de móvil, es algo que se va equilibrando y a lo que nos vamos acostumbrando. La electrónica en las suspensiones es un paso lógico en la cadena ‘tecnológicamente evolutiva’, pero está costando más de lo previsto, por complicación técnica, por precio y por rendimiento.

Breve historia de las suspensiones electrónicas

RockShox mediante su sistema Flight Attendant que te contamos hace unos días en las páginas de MTBpro, ha sido la última marca en apostar por las suspensiones controladas de manera electrónica, pero no la primera. Bueno, la marca de Chicago y Fox con su Live Valve han sido los dos más activos en este tema. De hecho, merece la pena recordar la primera colaboración de RockShox con Lapierre en el año 2012 con su sistema de suspensión electrónico E-IShock.

Sistema EiShock de Lapierre y RockShox del año 2012

Ese mismo año, el 2012, Fox anunciaba oficialmente su sistema electrónico Float iCD, que de un modo similar al actual Fox Live Valve en cuanto a cableado se refiere, controlaba el bloqueo de las suspensiones mediante un dial remoto desde el manillar. Un sistema que tan solo abría y cerraba suspensiones, algo mucho más sencillo que el Live Valve actual que del mismo modo que el nuevo Flight Attendant de RockShox, trata de controlar el funcionamiento de las suspensiones de manera autónoma dependiendo de las condiciones del terreno, los impactos y la pedalada.

Amortiguador Fox con sistema Float iCD

En los últimos años, Fox con su Live Valve ha sido la única marca con una apuesta directa y arriesgada en el mundo de las suspensiones electrónicas, algo que supo aprovechar también hace un par de años cuando adaptó su tecnología a las ebikes. Fox supo aprovechar el posicionamiento ascendente de estas en el mercado y que el cableado era mucho más fácil de esconder y guiar, además de prescindir de una batería específica, al usar la de la propia ebike.

Ebike de Scott con el sistema Live Valve de Fox

La electrónica a través del MIND de Mondraker

Mondraker también ha hecho su acercamiento al mundo de las suspensiones electrónicas desde una perspectiva algo distinta a RockShox y a Fox. Presentado a principios de este año y tras 3 años de desarrollo (ojo que Mondraker no es una marca especializada en suspensiones), el sistema MIND ayuda al usuario a ajustar las suspensiones de la manera más exacta posible, incluso sin tener conocimientos claros de como hacerlo.

Detalle de la horquilla del sistema MIND de Mondraker

A través de varios sensores colocados en la horquilla, tubo de dirección y bieleta superior del sistema Zero de suspensión, recoge toda la información que se crea en la salida a nivel de como han reaccionados las suspensiones en todo momento, recogiendo datos de todos los impactos (suaves y fuertes), tanto en descenso como en subidas, además de registrar cada milímetro de compresión y cada milisegundo de trabajo en las suspensiones.

Con todos esos datos y a través de una aplicación para móvil específica (myMondraker) el sistema te va a ayudar a ajustar todas las regulaciones de tus suspensiones incluyendo la precarga de aire, compresión y rebote según tu peso y estilo de conducción.

Detalle del sensor de la bieleta del sistema MIND de Mondraker

Es decir, que el sistema MIND de Mondraker no regula las suspensiones de manera electrónica tal y como comentamos en el caso de RockShox y Fox, pero si que de manera electrónica y a través de todos los sensores, mide y registra tus salidas y el uso de las suspensiones, para poder mejorar los reglajes y obtener mayor rendimiento de las mismas. Es electrónica aplicada a las suspensiones, para de la misma manera, tratar de conseguir el máximo rendimiento de las mismas. Bien por Mondraker. En MTBpro lo probamos a fondo, no dejes de echar un vistazo.

Aceptación de mercado y usuarios

La electrónica en el mountain bike o en el ciclismo en general, suele tener una aceptación variable dependiendo de dos factores. Por un lado, el factor precio, es la primera barrera mental y física para acceder a determinados componentes electrónicos, en su mayoría relacionados con la transmisión. El segundo factor, es el funcionamiento. Las transmisiones electrónicas ahora mismo funcionan de manera impecable en general, pero hasta ahora, las suspensiones controladas de manera electrónica, no acababan de ofrecer un rendimiento perfecto.

Con esto no quiero decir que el sistema de Flight Attendant haya solucionado todos los problemas, pero hasta que lo probemos y según la información que hemos recibido de RockShox, el sistema electrónico para controlar las suspensiones, empieza a rendir a un gran nivel.

Foto de acción con el sistema Flight Attendant de RockShox

Minimalismo en el cableado

Otro asunto es que la llegada del Flight Attendant se carga de un plumazo los problemas de instalación de cableado y baterías. Usando las mismas baterías y pulsadores que los sistemas wireless de SRAM, AXS, RockShox consigue un resultado final súper minimalista. Eso si, si eres de los pocos afortunados y afortunadas que os podéis hacer con una bici equipada con este nuevo sistema electrónico, vais a tener que hacer frente a la carga de 4 baterías (horquilla, amortiguador, cambio trasero y tija), más las dos baterías de larga duración de los pulsadores remotos AXS, más la del sensor que va en el eje de pedalier.

Que sirva como ejemplo que RockShox ha comunicado que la batería de la horquilla en su sistema electrónico Flight Attendant puede durar entre 20 y 30 horas de uso y la del amortiguador entre 30 y 40 horas. No es para cargar cada semana, pero depende del uso de la bici vas a tener que cargar muchas baterías y siempre llevar al menos una de repuesto.

Imagen del amortiguador del sistema Flight Attendant de RockShox

¿Son demasiado complejos?

Este es otro de los hándicaps de los sistemas electrónicos de suspensiones, que son complejos. Regular los ajustes para afinar las suspensiones lleva su tiempo. En el caso del sistema Fox Live Valve, las regulaciones se hacen de manera convencional en los ajustes generales de horquilla y amortiguador, mientras que tan solo puedes regular el umbral de activación de la suspensión al recibir un impacto, mediante un botón de la centralita.

En el caso de RockShox, regulas de manera manual ajustes como el SAG o el rebote, dejando al sistema regular la compresión en baja velocidad de manera automática, así como por supuesto si tanto horquilla como amortiguador están en abierto, en pedaleo o en bloqueo.

Sensor de horquilla del sistema Fox Live Valve

Pero hay mucho más. Os lo hemos explicado al detalle en nuestro artículo de MTBpro, pero a través de la aplicación específica, puedes regular si quieres que el sistema decida de manera automática, cuando abre y cuando cierra las suspensiones, si quieres que haya más retención en compresión de horquilla o amortiguador por separado, si quieres cambiar los modos desde el manillar de manera manual, así como si quieres más firmeza en zonas de pedaleo o más absorción…

En fin, un montón de parámetros que sí, son complejos de primeras, pero que estamos seguros que una vez controlados, pueden lograr que por un lado te olvides de regular las suspensiones en marcha y que, por otro lado, te aporten un nivel y un rendimiento global de la bici hasta ahora utópicos.

Foto de acción del sistema Flight Attendant de RockShox

Algo que al fin y al cabo, tanto Fox como RockShox como principales jugadores del juego de las suspensiones electrónicas, es lo que quieren conseguir; que te olvides de las suspensiones, y que además funcionen de manera sobresaliente.

Solo para unos modelos

Sinceramente, a mi me gusta que la tecnología siga avanzando en nuestras mountain bikes. Ya lo vimos con las transmisiones electrónicas que siguen cubriendo gamas cada vez más asequibles, y otros elementos como los potenciómetros, que de ser prohibitivos, han pasado a ser una opción relativamente asequible.

Detalle de la horquilla RockShox con el sistema Flight Attendant

El precio es un problema o mejor dicho un problemón. Y esto da igual que hable de Fox o de RockShox. Hablamos de muchos miles de euros, y que además son sistemas que no se pueden comprar por separado. Por eso, el tema de la especificidad del sistema, ha hecho que tan solo haya unos modelos específicos para montar ambos sistemas. El de Fox, en bicis preparadas para ello (no lo puedes comprar e instalar en cualquier bici) y el de RockShox, que por ahora solo está disponible en determinados modelos y en las marcas Specialized, Canyon, YT y Trek, como te comentamos en MTBpro.

Modelo Enduro de Specialized con el sistema Flight Attendant

RockShox ha sido la última en mover ficha en este departamento, lo cual siempre es bueno porque espolea a la competencia, con lo que pronto veremos que si el sistema funciona, el mercado tratará de por un lado refinarlo, y por otro lado, de que llegue lo más rápido posible a gamas más accesibles o incluso para poder comprarlo por separado. El sueño de que las suspensiones se regulen solas y nos ofrezcan un rendimiento increíble está cada vez más cerca. Ojalá se cumpla.