Mantenimiento express: 4 puntos que siempre debes revisar antes de cada ruta
No hay nada peor que una avería en mitad del monte. Un pinchazo lento, un chirrido que te acompaña durante kilómetros o, peor aún, una cadena que se parte. La mayoría de estos problemas tienen un denominador común: una falta de revisión básica. Y es que muchos bikers se enfrentan a estos imprevistos por no tener una rutina de chequeo.
Sin embargo, no hace falta ser un mecánico experto para evitar estos sustos. El mantenimiento de la bicicleta no tiene por qué ser una tarea tediosa y complicada. Unos simples pasos, realizados de manera constante, pueden marcar la diferencia entre una jornada épica y una llena de frustraciones.
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Con esta guía, te proponemos un mantenimiento exprés que puedes hacer en menos de 5 minutos, centrado en los puntos más críticos para tu seguridad y el buen estado de tu bicicleta.
1. Presión de neumáticos: la base de todo
La presión adecuada de los neumáticos es, sin duda, uno de los factores más importantes para una ruta exitosa. Una presión incorrecta puede provocar desde un aumento de pinchazos (por llantazos) hasta una pérdida de tracción crítica en zonas técnicas.
Para los ciclistas con ruedas tubeless, la presión suele ser más baja (1.5-2.0 bar) para maximizar la tracción y la absorción de impactos, mientras que las cámaras requieren una presión un poco más alta (2.0-2.5 bar) para evitar pinchazos. La clave está en ajustarla según el terreno (más baja en terrenos sueltos y con raíces, más alta en pistas rodadoras) y tu peso. Si eres más pesado, necesitarás un poco más de presión.
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Truco: Lo mejor de todo es contar siempre con un manómetro digital. Si no, podemos revisarlo con el manómetro de las bombas de pie (que suele ser bastante preciso aunque no tanto como un manómetro digital); como último recurso puedes presionar el neumático con el pulgar: debería ceder un poco, pero no hundirse por completo.

2. Limpieza y lubricación de la cadena: vital para la transmisión
La cadena es el corazón de tu bicicleta. Una transmisión sucia no solo hace ruido, sino que también se desgasta mucho más rápido. En condiciones normales, la limpieza y lubricación de la cadena son tareas que se deben realizar después de cada ruta y antes de guardar la bicicleta. De esta manera, garantizas que la transmisión esté en perfecto estado para la próxima salida.
Sin embargo, si se te ha olvidado o no has tenido tiempo, una revisión rápida antes de salir puede ser crucial. Simplemente aplica un chorro de lubricante, pedalea hacia atrás unas vueltas para que se extienda bien por todos los eslabones, y luego retira el exceso con un trapo limpio. Recuerda, es tan importante lubricar como eliminar el sobrante, ya que el exceso atrae más suciedad y al poco tiempo de la ruta en tu cadena tendrás un amalgama de barro y polvo.

3. Altura del sillín: revisa tu posición
La altura correcta del sillín es clave para la comodidad y la eficiencia del pedaleo, además de prevenir lesiones. Por muy bien ajustada que la tuvieras, los golpes o las vibraciones de la ruta pueden provocar que el sillín se deslice o se mueva, especialmente si tienes una tija telescópica.
Antes de salir, haz un chequeo rápido para asegurarte de que el sillín está en la posición que te resulta óptima. Puedes marcar la altura ideal con cinta aislante o simplemente usar un punto de referencia en el tubo. Es un pequeño gesto que te ahorrará molestias y pérdidas de energía durante tu salida.
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Truco: Si te has hecho un estudio biomecánico (en un profesional o en casa) y has encontrado tu altura óptima, te recomendamos que apuntes los datos en un papel y lo guardes con las herramientas para tenerlos siempre a mano; por si cambias componentes, de bici o para comprobar siempre los ajustes.
4. Revisión de frenos y suspensiones: tu seguridad es lo primero
Antes de salir, asegúrate de que tus frenos responden correctamente. Aprieta las manetas de freno; deben sentirse firmes y no esponjosas. Si notas que las palancas llegan hasta el manillar con facilidad, puede que necesites un purgado o que las pastillas estén gastadas. Una revisión visual del estado de las pastillas siempre da un plus de seguridad. Y si mides con un calibre el desgaste del disco de freno, ya la revisión es de sobresaliente.
También, echa un vistazo a la posición de los mandos en el manillar, como las palancas de cambio y las manetas de freno; deben estar en una posición cómoda y accesible para ti y con el par de apriete correcto para que no se te muevan durante la ruta.
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En cuanto a las suspensiones, un chequeo rápido de la horquilla y el amortiguador es fundamental. No es necesario hacerlo cada salida pues no suelen perder, pero revisar de vez en cuando el SAG es buena idea. Comprueba también si los ajustes de rebote y compresión están en la posición deseada. Asegúrate de que los diales estén en un punto que te resulte cómodo para el tipo de terreno que vas a recorrer. Si la bicicleta ha estado parada mucho tiempo, puedes mover la horquilla y el amortiguador para que los retenes se lubriquen.
Truco: Cuando encuentres tu “setup” adecuado de las suspensiones, apúntalo en un papel y guárdalo en la caja de herramientas junto a la bomba de suspensiones. Presión del aire, clicks de cada dial de rebote, etc.

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J. Daniel Hernández
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