Las 5 cosas que haces mal y pueden arruinar tu salida en MTB (y eMTB)
Todos hemos tenido un día negro en la montaña culpando a los componentes, pero... ¿Y si el enemigo estuviera en casa? En este artículo vamos a repasar los fallos más comunes de configuración que pueden arruinar por completo tu próxima salida en MTB o eMTB.
Y es que, una vez hemos superado el hecho de que hemos elegido correctamente la talla de nuestra bicicleta y la hemos adecuado a nuestra fisionomía, todavía hay cosas que podemos hacer mal y que pueden cambiar completamente nuestra perspectiva de una salida en bici. Porque nos podemos pasar meses ahorrando, comparando geometrías y discutiendo sobre componentes, pero a menudo olvidamos que el comportamiento real de la bicicleta sobre el terreno depende al 100% de cómo interactúa con nosotros y con el suelo. Una máquina de 8.000 euros mal configurada puede transmitir peores sensaciones que una de mil euros perfectamente ajustada.
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Es un clásico de los senderos: el ciclista que reniega de su nueva montura porque "no agarra en las curvas", "es un tiesto subiendo" o "se come la batería en un suspiro". Sin embargo, en la inmensa mayoría de las ocasiones, el problema no está en el cuadro ni en el motor, sino en que se está rodando con una configuración totalmente ajena a las necesidades del piloto o del terreno. La frustración nos ciega y tendemos a pensar que la bici es mala, cuando en realidad solo está pidiendo a gritos un poco de atención y sentido común. Un exceso de presión aquí o un clic de menos allá, y la magia desaparece. A continuación, desglosamos esos errores silenciosos que cometes en el garaje y que se convierten en tus peores enemigos cuando estás en mitad de la montaña.
Los 5 errores que cambian el comportamiento de la bici
Estos son los 5 errores más comunes que se cometen y que pueden cambiar completamente el comportamiento de una bicicleta y nuestra experiencia sobre ella:
1. Llevar demasiada presión en los neumáticos: Un clásico siempre ha sido hinchar los neumáticos hasta que estén duros como una piedra para reducir su rozamiento en las subidas. Sin embargo, reducir drásticamente su superficie con el suelo también tiene como consecuencia la reducción de la adherencia, por tanto de la tracción en subidas y agarre en las bajadas.
La rueda trasera rebota en las raíces y la delantera pierde la línea en zonas reviradas, por lo que en subidas técnicas derraparás constantemente (gastando vatios o batería extra) y en las bajadas la bici se volverá nerviosa e impredecible, mermando por completo tu confianza y haciendo que sea ingobernable en las zonas técnicas y las curvas.
Por eso debemos dejar de inflar "a ojo" o por tacto de mano. Lo mejor es invertir en un manómetro digital de precisión y busca tu presión ideal basándote en tu peso, ancho de llanta y tipo de carcasa. Menos es más (casi siempre). En este artículo te ayudamos a la hora de acertar con las presiones.

2. Una mala configuración del SAG y rebote en las suspensiones: Un correcto comportamiento de las suspensiones transforma completamente a una MTB, pero si el SAG es incorrecto (mucho o poco aire), la bici irá hundida o será rígida como una tabla. Si el rebote es muy rápido, la bici escupirá hacia arriba tras cada impacto; si es muy lento, la suspensión se quedará hundida en impactos sucesivos.
Y es que la suspensión tiene una incidencia muy directa en el rendimiento de una bicicleta: Una suspensión descompensada hace que la bici sea incontrolable. Provoca fatiga prematura en brazos y piernas, pérdida de agarre en frenadas críticas y una desagradable sensación de ir "en una montaña rusa" sin control.
Por eso lo mejor es invertir tiempo para ajustar el SAG en casa con tu equipación habitual puesta. Sigue las tablas del fabricante como punto de partida y ajusta el rebote clic a clic en una zona que conozcas bien. En este artículo te explicamos los fundamentos de la suspensión y te explicamos cómo ajustar el SAG y lo que significa la compresión y el rebote de una suspensión. Y en este otro artículo te explicamos cómo configurar el rebote y la compresión.

3. La transmisión sucia, seca o desgastada. Otro error que, además, pone en peligro la integridad y durabilidad de la transmisión. En el mejor de los casos el no llevar la transmisión limpia y engrasada va a causar una fricción excesiva entre los eslabones y los dientes de los piñones, provocando saltos de cadena, ruidos insoportables y un desgaste acelerado de todo el conjunto. En las e-MTB, el motor multiplica esta tensión, destrozando la transmisión en tiempo récord.
En los senderos esto también se traduce en cambios de marcha erráticos justo cuando necesitas el desarrollo en un repecho, pérdida de eficiencia de pedaleo (tienes que empujar más para avanzar lo mismo) y riesgo real de partir la cadena y quedarte tirado.
La solución es muy fácil: Limpieza regular con desengrasante específico y lubricación correcta (cera o aceite según el clima) y medir el desgaste de la cadena con un comprobador para cambiarla cuando se haya elongado el 0,75% antes de que destroce el cassette.

4. Ignorar las actualizaciones de los sistemas electrónicos (eMTBs y cambios inalámbricos). Una e-bike sin actualizar puede provocar que nos estemos perdiendo hasta un 40% de lo que nos puede ofrecer. Y no sólo hablamos de las actualizaciones que aumentan sus prestaciones de potencia, sino todas aquellas que nos incluyen nuevas funcionalidades o mejoras del rendimiento para nuestros sistemas.
La desincronización entre los componentes electrónicos puede generar una entrega de potencia del motor brusca, fallos de conectividad con los displays o una gestión ineficiente de la energía de la batería. Por eso a veces sentimos una pérdida de autonomía inexplicable, cortes de asistencia en mitad de una subida o que la transmisión inalámbrica se vuelva perezosa. Te arriesgas a que un "bug" de software arruine el comportamiento de un motor que iba perfecto.
Nuevamente la solución es rápida y sencilla: vincula tu bici o componentes a la aplicación oficial del fabricante (Shimano E-Tube, Bosch eBike Flow, Avinox Ride, My Smart Bike de Mahle, SRAM AXS, etc.) al menos una vez al mes y aplica las actualizaciones recomendadas desde casa.

5. Llevar la altura o el retroceso del sillín incorrectos: Lo normal es que atendamos a la altura del sillín, está en el manual de biomecánica básica a la hora de ajustar la bici, pero a veces se nos puede bajar (si no lo comprobamos y no apretamos la tija al par recomendado) o podemos no ajustar el retroceso del sillín, lo que modifica por completo el reparto de pesos del ciclista sobre los ejes de la bicicleta, alterando el centro de gravedad.
Si llevamos el sillín muy bajo corremos el riesgo de lesionarnos las rodillas y perder potencia de palanca. Si va muy alto, balancearás la cadera y sobrecargarás las lumbares. Un mal posicionamiento sobre el sillín impide trazar bien las subidas técnicas, haciendo que la rueda delantera se levante.
Para ello hay soluciones caseras clásicas, como la regla del talón en el pedal con la pierna estirada como base. Pero mejor aún es invertir en un estudio biomecánico, sobre todo si sufres dolores crónicos. Tu rendimiento y salud lo agradecerán. En este artículo descubrirás todo lo que tienes que saber sobre sillines y aquí cómo ajustarlo correctamente en casa.

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J. Daniel Hernández
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